El evento fue convocado por la organizacion "Mis Amiguitos Foundation".

Comenzó hace 18 años, cuando sus hijos eran pequeños y participaron de una actividad escolar comunitaria. Roxana Vázquez había colaborado previamente en iniciativas para ayudar al prójimo, pero fue a partir de ese momento que arrancó lo que se ha convertido en un evento anual para ayudar en el Día de Acción de Gracias.

“Dios pone ángeles (para ayudar) y venimos los Día de Acción de Gracias, además de todos los jueves. Primero, (venimos) a Santurce, luego a Centro Médico y, después, a Río Piedras”, dijo Vázquez, de Mis Amiguitos Foundation, entidad que incorporó hace cuatro años.

El jueves, a media mañana, la plaza del sector El Gandul, en Santurce, estaba abarrotada. Bajo una carpa, voluntarios de Mis Amiguitos Foundation y otras organizaciones sin fines de lucro repartieron el típico almuerzo de Acción de Gracias.

“Cuando ves una persona, ves a Dios, que te está dejando saber que está contigo”, dijo Vázquez. La mujer insistió en no referirse a las personas que disfrutaban del almuerzo no como deambulantes ni personas sin hogar, sino como sus “amiguitos”, de ahí el nombre con el cual bautizó la organización que formó.

Al final de la actividad, mientras recogían y limpiaban el área, varios voluntarios se organizaron para repartir comida en otros lugares.

El jueves, a media mañana, la plaza del sector El Gandul, en Santurce, estaba abarrotada. Bajo una carpa, voluntarios de Mis Amiguitos Foundation, entidad fundada por Roxana Vázquez (der.) y otras organizaciones sin fines de lucro repartieron el típico almuerzo de Acción de Gracias.
El jueves, a media mañana, la plaza del sector El Gandul, en Santurce, estaba abarrotada. Bajo una carpa, voluntarios de Mis Amiguitos Foundation, entidad fundada por Roxana Vázquez (der.) y otras organizaciones sin fines de lucro repartieron el típico almuerzo de Acción de Gracias. (Carlos Rivera Giusti)

“Vamos a llevar el almuerzo a varias casas. Hay gente mayor sola que no puede venir”, indicó Vázquez, residente de Guaynabo y madre de dos hijos.

“Doy gracias a Dios por todo, porque me ha permitido hacer tantas cosas, compartir las bendiciones”, indicó, al resaltar que en Puerto Rico hay mucha necesidad, como destapó el reciente huracán Fiona.

Ernesto Medina Torres, residente de Santurce, fue uno de los que asistió a la actividad, “como siempre”, comentó.

“Doy gracias porque Dios ha sido tan bueno. Sin Él nada, para Él nada es imposible”, señaló agradecido.

Raúl Morán, a quien apodan “El Indio”, llegó desde Río Piedras para asistir, como también hace anualmente, expresó.

“Doy gracias porque salí de donde estaba. Ahora estoy en Río Piedras, cerca de la Universidad, y quiero volver a nadar como antes, que era parte del equipo de natación de la Universidad de Puerto Rico”, indicó, visiblemente entusiasmado.

Amparo Brito Pérez, de 46 años, fue otra de las que disfrutó del almuerzo.

“Siempre vengo. Me gusta venir porque me dan alegría, amor y cariño”, dijo.

Por su parte, Waleska Rodríguez contó que es el octavo año en que participaba como voluntaria en la actividad.

“El primer año es un poco impactante. Nunca antes había tenido la oportunidad de dar. Tengo un negocio vegano y les traigo aguacates, lechuga, cosas que no en todas las actividades hay. Lo más lindo es el ‘giving’, dar un poquito de lo que tienes”, sostuvo.

Rechazó los estereotipos que se le adjudican a personas sin hogar.

“Muchas veces terminan en la calle no por su elección, sino por quiebras, depresión... También hay muchas personas mayores, bien solitos y necesitados”, dijo.

“Por eso doy gracias por tener una familia linda, mis hijos, mi mamá y por la oportunidad de dar. Porque todo el mundo quiere dar pero muchas veces no sabe donde. Por eso estoy contenta de que me hayan contactado. Es un privilegio poder dar”, reiteró Rodríguez.

Entre los voluntarios también se encontraba Katherine Rocafort, directora auxiliar de St. Mary’s School, quien acudió junto a padres y estudiantes voluntarios del club escolar Interact.

Al final de la actividad, mientras recogían y limpiaban el área, varios voluntarios se organizaron para repartir comida en otros lugares.
Al final de la actividad, mientras recogían y limpiaban el área, varios voluntarios se organizaron para repartir comida en otros lugares. (Carlos Rivera Giusti)

“Este club trabaja actividades de labor social. Vamos a todo lo que nos convoquen. Lo hacemos todos los años”, manifestó.

“Me encanta venir porque soy una persona que no salgo tanto, soy más reservado, pero me gusta salir y dar de mi vida (para ayudar a otros)”, dijo Jeshua Ortiz, estudiante de undécimo grado.

Los interesados en ayudar a Mis Amiguitos Foundation pueden llamar al 787-210-8699.

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