Ante el asombro de miles de residentes de la zona oeste de Puerto Rico, a media tarde del domingo, 3 de mayo de 1925, un pequeño punto grisáceo comenzaba a agrandarse en el horizonte mientras se acercaba sigiloso hacia la costa de Mayagüez, sobrevolando lentamente la bahía del barrio El Seco, cerca de Punta Boca Morena.
Era un ejemplar de aquella tecnología aeronáutica que sirvió durante la Primera Guerra Mundial y que era conocida como “dirigible”.
Desde temprano, decenas de hombres, mujeres y niños se congregaban en los terrenos frente a la bahía para presenciar la llegada de la nave de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, el dirigible ZR-3, bautizado también como el USS Los Angeles.
El teniente comandante de la Armada de Estados Unidos, C. E. Rosendahl, en su artículo de 1931, llamado “USS Los Angeles”, describe con detalle las circunstancias en que se programó la visita de la nave a Puerto Rico.
“La ambición (de la tripulación) impulsó a Puerto Rico como un objetivo valioso y, a principios de mayo de 1925, el Los Angeles atracó en el Patoka, en Mayagüez. Esta visita dejó muchas enseñanzas. El vuelo de regreso a Lakehurst, como un verdadero buque de la Armada, no estuvo exento de los típicos cocos y collares de cuentas que los marineros siempre traen de los trópicos”, señala el oficial de la Marina estadounidense en su escrito.
Con 36 tripulantes, cuatro pasajeros y 200 libras de correo, el ZR-3 realizaba su primer viaje de práctica hacia aguas del Caribe, procedente de la isla de Bermuda.
Abajo, en las tranquilas aguas de la bahía, aguardaba paciente desde hacía varios días el buque de suministro de combustible para el dirigible, el USS Patoka.
El USS Los Angeles permaneció “anclado” en el Patoka hasta el martes, 5 de mayo a las 10:00 a.m. cuando partió con destino las Islas Vírgenes estadounidenses (USVI, en inglés).
Por poco no llega
La información sobre la visita del dirigible a Puerto Rico comenzó a circular desde principios del año y la idea era realizar el viaje para coincidir con el Carnaval de San Juan, celebrado entre febrero y marzo. Sin embargo, la nave sufrió daños durante su travesía a Bermuda en meses previos, indicó Rosendahl en su escrito.
“Una sucesión de tormentas, con lluvias intensas intermitentes, empañaron la mañana de la primera llegada del Los Angeles (a Bermuda). Tras varias horas de navegación en las cercanías, aún no había garantías de que la lluvia cesara pronto. El fuerte aguacero hacía que el amarre fuera algo peligroso y generaba serias dudas sobre la carga que podría transportarse al partir del mástil”, detalló el oficial en su recuento.
“Tras una hora de lucha contra un viento huracanado de cuarenta millas por hora, el Los Angeles quedó amarrado a salvo al Patoka; pero repetidamente durante la operación, las ráfagas lo empujaron por debajo del mástil, acercándolo peligrosamente al agua. A menudo, los cables de amarre literalmente elevaron el barco hasta ponerlo a salvo”, añadió.
Ante la posibilidad de una cancelación, el entonces gobernador de Puerto Rico, Horace Mann Towner, indicó a la alta oficialidad de la Marina de Estados Unidos que cancelar la visita del USS Los Angeles “defraudaría a sobre 1.3 millones de ciudadanos americanos”.
La Marina descartó una visita a San Juan, pero dio el visto bueno para una a la ciudad de Mayagüez, a lo que el primer ejecutivo accedió.
Originalmente, la fecha de llegada fue programada para el 29 de abril, pero las demoras en el proceso de reparación de la nave en Bermuda atrasó la fecha para el 3 de mayo.
Para la ocasión, el Ayuntamiento se vistió de gala auspiciando una fiesta en el Casino de Mayagüez, donde el alcalde y otros miembros del gabinete del gobernador Mann Towner recibirían a la tripulación. Asimismo, se ordenó la rebaja en el pasaje del tren para que personas de otras ciudades pudieran presenciar la histórica visita.
Durante el sobrevuelo a la ciudad, la tripulación pudo tomar varias fotografías aéreas del pueblo que todavía sirven como testimonio de la histórica visita.
Luego de zarpar hacia las Islas Vírgenes estadounidenses, el dirigible pudo sobrevolar la zona de San Juan, desde donde ciudadanos también lograron capturar imágenes de su paso por la zona metropolitana.
Novel tecnología aeronáutica del siglo XX
Un globo dirigible es un aerostato autopropulsado con capacidad de ser maniobrado como una aeronave.
El dirigible se eleva gracias a depósitos de gases menos densos que el aire circundante, generalmente hidrógeno y, en la actualidad, helio.
Fue empleado, entonces, por la Marina como laboratorio, así como para ensayos e instrucción, con el fin de explorar las posibilidades comerciales y militares de los grandes dirigibles y elaborar nuevas tácticas aéreas y navales.
Por ejemplo, el 24 de enero de 1925 el USS Los Angeles, con 656 pies de eslora y 90 de diámetro, sirvió como observatorio solar para un grupo de científicos, que estudiaron un eclipse solar total.
Originalmente utilizaba hidrógeno como gas de sustentación, pero la Marina estadounidense pronto lo sustituyó por helio. Con una capacidad de casi 2.6 millones de pies cúbicos, el dirigible podía alcanzar una velocidad máxima de 72 millas por hora y una velocidad de crucero de 50 nudos.
Su tripulación estaba compuesta por 10 oficiales y 33 marinos.
Orígenes en la guerra
Los orígenes de la nave se remontan a la Primera Guerra Mundial.
Al igual que los demás instrumentos de guerra que quedaron tras el conflicto, los dirigibles alemanes existentes en aquel entonces fueron repartidos entre las potencias aliadas.
“Dos dirigibles no entregados, asignados a Estados Unidos, fueron destruidos en sus hangares alemanes por sus tripulaciones. Tiempo después, a instancias de algunos estadounidenses con visión de futuro, un consejo de embajadores aliados decidió que el reemplazo debía consistir en un dirigible rígido moderno, capaz de cruzar el Atlántico, pero con un volumen máximo de 70,000 metros cúbicos y destinado exclusivamente a usos no militares”, explica Rosendahl.
El ZR-3 fue bautizado como el USS Los Angeles por la entonces primera dama, Grace Coolidge, esposa del trigésimo presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge.
Fuera de circulación
En 1932, aunque el ZR-3 seguía siendo plenamente operativo, fue retirado del servicio el 30 de junio por motivos económicos. No obstante, continuó utilizándose para realizar pruebas en tierra.
El 6 de junio de 1939 se decidió no hacer más pruebas con el dirigible, ni siquiera en tierra. Ese mes se había declarado el estado de emergencia nacional limitada (Limited National Emergency) tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Posteriormente, el 24 de octubre de 1939 el dirigible apareció en la lista de los vehículos suprimidos de la Armada. Entonces, se emprendió el desmantelamiento de la nave, que concluyó el 15 de diciembre.
El USS Los Angeles fue el dirigible más exitoso de los Estados Unidos y el único de los cinco dirigibles rígidos estadounidenses cuyo servicio no terminó en un accidente.

