Estado Islámico (horizontal-x3)
Un mensaje de apoyo al Estado Islámico se puede leer en la pared de una casa de la ciudad de Marawi, en Filipinas (AP)

Una vieja pesadilla de los servicios de inteligencia occidentales comenzó a tomar cuerpo en los últimos días: la posibilidad de que chicos especialmente entrenados por los terroristas de Estado Islámico (EI) comiencen a realizar ataques suicidas en Europa .

El plan fue revelado a las autoridades francesas por un excombatiente francés en Siria, según reveló anteayer el diario Le Monde.

Ese proyecto fue concebido y organizado por los hermanos Fabien y Jean-Michel Clain, dos islamistas originarios de la ciudad de Toulouse que llegaron a ocupar posiciones importantes en el aparato terrorista y, desde hace por lo menos tres años, se ocupan del aparato de propaganda de EI.

Las revelaciones sobre ese programa diabólico fueron formuladas por Jonathan Geffroy, de 35 años. Conocido en medios jihadistas como Abu Ibrahim al-Faransi, fue capturado a fines de 2017 por combatientes de un grupo rebelde controlado por Turquía y entregado con su mujer y sus dos hijos a los servicios antiterroristas franceses. Hasta hace poco tiempo estuvo detenido en la sede de la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI), los servicios de inteligencia franceses, y luego fue enviado a una cárcel.

También originario de Toulouse y amigo de juventud de los Clain, ese "arrepentido" aseguró a sus interrogadores que el plan de crear chicos kamikazes fue urdido por los hermanos y aprobado por las altas esferas de EI.

El plan fue puesto en marcha antes de la caída de Raqqa, Siria. En vísperas de la capitulación de esa ciudad, que era la "capital" del "califato" creado en 2014 por Abu Bakr al-Baghdadi, todo el dispositivo fue replegado al este de Deir ez-Zor, una zona que aún resiste al asedio de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

El grupo está formado por unos 30 chicos kamikazes de 12 a 16 años. Todos son "cachorros de leones", hijos de combatientes de EI que de niños fueron alejados de sus familias para recibir entrenamiento militar y ser instruidos en la doctrina más radical del islam. Otros son los huérfanos de terroristas caídos en combate.

La dirección del comando encargado de cometer los atentados en Francia fue inicialmente confiada a uno de los hijos de Jean-Michel Clain, Othman, actualmente de 17 años. Pero su padre lo retiró luego de la esfera operativa para destinarlo a "objetivos más importantes".

Gracias a los relatos de Geffroy y de un video difundido por EI, los servicios de inteligencia franceses identificaron entre los kamikazes a un chico de 12 años que, por orden de su padrastro, en 2015 había ejecutado a un rehén de un balazo en la cabeza.

Otro video permitió reconocer a otros dos chicos, de 8 y 12 años, en la ejecución de dos prisioneros sirios. Los dos "cachorros de león" son hijos de un jihadista francés convertido al islam que murió posteriormente en combate.

Además de su preparación y su valor como combatientes, los candidatos a kamikazes fueron reclutados por su aspecto físico para que puedan infiltrarse sin suscitar sospechas en ciudades occidentales.

Una de las fases del plan, que al parecer aún está totalmente vigente, prevé lanzar una serie de ataques en zonas rurales de Francia, donde no hay sistemas importantes de videocámaras de vigilancia y las medidas de seguridad son mucho menos estrictas.




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