

11 de mayo de 2026 - 8:35 AM

Oviedo - Un juzgado español condenó a dos años y 10 meses de prisión a los padres que mantuvieron encerrados durante casi cuatro años a sus tres hijos en una casa situada a las afueras de Oviedo (norte de España), donde fueron encontrados en una estancia llena de basura, informó este lunes la Fiscalía.
La sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias les condena a cada uno de ellos a dos años y cuatro meses de cárcel por un delito de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y a otros seis meses de prisión por un delito de abandono de familia, mientras que les absuelve del delito de detención ilegal del que estaban acusados.
Los niños fueron ubicados en un chalet situado a una zona rural donde oficialmente solo vivía un hombre que salía a recoger el correo y pedidos telemáticos de comida, como pudieron comprobar los agentes de Policía durante las dos semanas de investigación previas a su detención.
A raíz de una denuncia de una vecina a los servicios sociales del ayuntamiento el pasado 14 de abril, los agentes montaron un operativo de vigilancia que culminó con la entrada a la vivienda, donde encontraron a los tres niños, dos gemelos de 8 años y un niño de 10 años, con mascarillas y pañales, en cuartos llenos de desperdicios.
En esta operación fueron detenidos los dos padres: un alemán de 53 años y una mujer de 48 con doble nacionalidad, alemana y estadounidense, que estarán inhabilitados durante tres años y cuatro meses para ejercer la patria potestad o tutela, tiempo durante el que tampoco podrán comunicarse con ellos, y en concepto de responsabilidad civil deberán indemnizar a cada uno de ellos con 30,000 euros.
La Fiscalía solicitaba para cada uno de los progenitores, que fueron juzgados el pasado mes de marzo, un total de 25 años por los delitos de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar, abandono de familia y detención ilegal.
Los niños -los gemelos ahora tienen 9 años y su hermano mayor, 11- quedaron bajo la tutela del gobierno regional y se encuentran ingresados en un centro de menores, donde permanecerán provisionalmente mientras se valora su situación para determinar las posibles secuelas que les haya dejado el largo encierro y la falta de contacto con el exterior.
Sus padres habían alquilado la llamada “casa de los horrores” en octubre de 2021 y el padre se había empadronado en la misma en febrero del año siguiente por lo que era el único que constaba oficialmente como residente en esa vivienda.
Nada hacía sospechar que en la vivienda podía darse la situación que se destapó. Los menores, que se comunicaban entre ellos en inglés, no estaban escolarizados aunque no se sabe si recibían alguna educación dentro de la casa.
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