

26 de marzo de 2026 - 7:24 AM

La Habana - El expresidente cubano Raúl Castro participa en las conversaciones entre la isla y Estados Unidos, dijo el miércoles el presidente cubano Miguel Díaz-Canel.
Las conversaciones, que Díaz-Canel dijo que están en las primeras etapas, se producen en un momento de crecientes tensiones entre las dos naciones, con Cuba plagada de apagones nacionales resultantes de una red eléctrica en ruinas y un bloqueo petrolero en curso implementado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien ha amenazado con aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba. Trump dijo recientemente que pronto tendría “el honor de tomar Cuba”.
Las conversaciones en general están siendo manejadas colectivamente por el gobierno cubano, dijo Díaz-Canel al líder izquierdista español Pablo Iglesias en una entrevista grabada en video que duró más de una hora y fue compartida por los medios estatales. Aunque Díaz-Canel asumió la presidencia en 2018, el líder revolucionario de 94 años, hermano de Fidel Castro, sigue siendo considerada la persona más poderosa de la nación.
Iglesias se encontraba en Cuba como parte de una delegación de unos 600 activistas de 33 países que llegaron la semana pasada para entregar ayuda humanitaria.
“Un proceso de conversaciones que lleva a un acuerdo es un proceso largo”, dijo Díaz-Canel a Iglesias, que produjo la entrevista para su canal de televisión financiado por ‘crowdfunding’, Canal RED.
“Primero, debemos construir un canal de diálogo. Luego, debemos construir agendas comunes de intereses para las partes, y las partes deben demostrar su intención de avanzar y comprometerse verdaderamente con el programa basado en la discusión de esas agendas”, dijo Díaz-Canel.
A finales de enero, Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba, mientras presiona por un cambio en el modelo político de la isla.
Aunque las amenazas iniciales se suavizaron formalmente, el embargo se ha mantenido, y la isla no ha recibido ningún cargamento de combustible en los últimos tres meses.
Los prolongados cortes de electricidad y la casi paralización de la vida económica y social son las consecuencias visibles en la isla, que en la última semana sufrió dos apagones en todo el país que dejaron a millones de personas sin electricidad, mientras la red eléctrica cubana sigue desmoronándose.
Estados Unidos ha dicho que Cuba estaba en negociaciones, y Trump ha amenazado con que pronto tomaría el control de la isla.
Díaz-Canel fue más matizado en su respuesta y dijo que sus funcionarios y los del Departamento de Estado de Estados Unidos “mantuvieron conversaciones recientes”.
También abordó las especulaciones en torno al papel que desempeñaría Castro en estas oberturas.
“La otra cosa con la que han tratado de especular es que hay divisiones dentro de la dirección de la revolución”, dijo Díaz-Canel, sin aclarar a quién se refería.
Castro “es uno de los que, junto conmigo y en colaboración con otras ramas del Partido (Comunista), del Gobierno y del Estado, ha orientado cómo debemos conducir este proceso de diálogo, si es que este proceso de diálogo tiene lugar”, añadió el presidente.
Señaló que Castro es “el líder histórico de esta revolución, aunque haya renunciado a sus responsabilidades”, y que mantiene un “prestigio ganado ante el pueblo” debido al “reconocimiento histórico que nadie puede negar”.
Raúl Castro, que sucedió a su hermano Fidel en la presidencia, lideró en 2014 unas históricas conversaciones con el expresidente estadounidense Barack Obama que condujeron a la reapertura de embajadas y al restablecimiento de relaciones diplomáticas.
Trump se ha opuesto a esa política, endureciendo aún más las sanciones, agravando una profunda crisis económica hasta el extremo del actual bloqueo energético.
Mientras tanto, Francisco Pichón, coordinador residente de Naciones Unidas en Cuba, advirtió de que si la situación seguía en espiral podría provocar una “crisis humanitaria”. Pichón y otros funcionarios dijeron que harían falta 94 millones de dólares para hacer frente a la crisis energética de la isla y a los daños causados por los huracanes el año pasado.
Según sus estimaciones, la paralización de la red energética impedirá que 96,000 personas, de las cuales unas 11,000 son niños, se sometan a las operaciones quirúrgicas que necesitan, y hará que 30,000 menores se retrasen en sus calendarios de vacunación.
Ya ha cortado el acceso al agua a cerca de un millón de personas que dependen de los camiones cisterna.
Los funcionarios de la ONU destacaron la desesperada necesidad de combustible para entrar en Cuba, pero también la energía solar como posible solución para mantener en funcionamiento escuelas y hospitales y bombear agua para riego.
“Si la situación actual continúa y se agotan las reservas de combustible del país, sí tememos un deterioro acelerado con la posible pérdida de vidas humanas”, declaró Francisco Pichón, Coordinador Residente de las Naciones Unidas en Cuba.
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Esta historia fue traducida del inglés al español con una herramienta de inteligencia artificial y fue revisada por un editor antes de su publicación.
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