

26 de octubre de 2026 - 10:34 AM

Pocos recuerdan que, antes de convertirse en presidente por primera vez, Luiz Inácio Lula da Silva tuvo que perder tres veces. En 1989, un Lula de 44 años con una carrera sindical ya consolidada cayó ante Fernando Collor, solo para perder nuevamente cinco años después, esta vez frente a Fernando Henrique Cardoso, y una tercera vez cuatro años más tarde ante el mismo rival.
El hoy considerado ícono de la izquierda brasileña no habitaría el Palacio de la Alvorada, la casa presidencial de Brasil, sino hasta el 2002, ya con 57 años. Hoy, más de dos décadas después de aquella primera victoria, el octogenario mandatario volvió a imponerse en las urnas, esta vez frente a Flávio Bolsonaro.
El balance favorece al histórico dirigente sindical: 4 victorias frente a 3 derrotas. Con 12 años acumulados en la presidencia y un nuevo triunfo que prolonga su influencia, Lula reafirma su lugar como uno de los principales referentes de la izquierda latinoamericana y protagonista de la llamada ola rosa en el continente, en un momento en el que el avance de la derecha redefine el panorama político regional.
Da Silva resultó vencedor este domingo en una apretada segunda vuelta contra el senador de Río de Janeiro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, con quien también se había enfrentado en las urnas en 2022.
Más allá del resultado de este domingo, Lula, quien ya había adelantado que no se volvería a presentar como candidato, ratifica con esta victoria el peso de una trayectoria de más de medio siglo en la vida sindical y política brasileña.
Sin embargo, se abren nuevos interrogantes sobre el futuro de la izquierda y la persistencia del bolsonarismo.
“Todo lo que me pasó en la vida fue un milagro”, se asombraba el propio Lula durante uno de sus mítines en campaña en los que insistía de que su hora no ha pasado, pese al desgaste de los años.
Tras un cáncer de piel, se tocó con un sombrero sobre su cabello antes negro y abundante, hoy gris y ralo, al igual que su característica barba.
Pero él insistía: se siente en mejor forma que nunca.
Nació el 27 de octubre de 1945 en el seno de una familia pobre de agricultores de Pernambuco, en el nordeste de Brasil. Fue el séptimo de ocho hijos. En 1952, cuando su madre fue abandonada por su marido, se trasladó con sus hijos a la región industrial de São Paulo para escapar del hambre.
Lula empezó a trabajar a los 14 años y, en 1964, cuando se desempeñaba como tornero industrial, perdió el dedo meñique de la mano izquierda en un accidente de fábrica que décadas después se convertiría en uno de sus principales sellos.
Años después, encontraría en las reivindicaciones laborales el camino para convertirse en una de las figuras más influyentes de la izquierda brasileña.
Elegido presidente de un sindicato metalúrgico, en 1979 encabezó una histórica huelga contra la dictadura militar que movilizó a unos 170.000 trabajadores. Su liderazgo lo catapultó a la escena nacional en un momento en el que Brasil atravesaba una transición política que terminaría por abrir paso al retorno de la democracia.
El 10 de febrero de 1980, cofundó el Partido de los Trabajadores (PT), una formación que reunió a sindicalistas, intelectuales y sectores de la izquierda brasileña y que él mismo ha liderado durante décadas. Desde allí comenzó a construir una alternativa política que buscaba llevar las demandas de los trabajadores a las instituciones.
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