

17 de agosto de 2026 - 11:01 PM

Los equipos de rescate del este de Indonesia recuperaron el domingo seis cadáveres más, un día después del terremoto de magnitud 7.7, lo que elevó a 53 el número de muertos, según las autoridades, mientras miles de personas desplazadas pasaron la noche al aire libre por temor a las réplicas.
Los rescatistas excavaron entre los escombros en busca de personas que pudieran haber quedado sepultadas por los deslizamientos de tierra provocados por el terremoto en seis regencias de Flores, una isla predominantemente católica en un país de mayoría musulmana.
Los equipos concentraron sus esfuerzos en tres regencias que todavía permanecían inaccesibles: Manggarai, Manggarai Oriental y Nagekeo, las zonas más afectadas.
“Hemos despejado la mayor parte de los desprendimientos y reabierto las carreteras que conducen a las aldeas que antes estaban aisladas, aunque las interrupciones en las comunicaciones y los cortes de electricidad siguen dificultando las labores de búsqueda”, afirmó Fathur Rahman, jefe de la oficina de búsqueda y rescate de Maumere, capital de la regencia de Sikka.
Más de 900 viviendas quedaron destruidas y otras 450 sufrieron daños en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, lo que obligó a unas 5,000 personas a refugiarse en alojamientos temporales. Solo en Flores se registraron daños en al menos 241 viviendas, según Abdul Muhari, responsable de prevención de desastres de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres.
El terremoto ocurrió a una profundidad de 6 millas (10 kilómetros) poco antes de las 6:00 a.m. del sábado, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Los residentes huyeron presas del pánico después de que se emitieran alertas de tsunami, que posteriormente fueron levantadas.
Desde entonces, las autoridades han registrado al menos 995 réplicas, aunque los residentes solo percibieron 46 de ellas, según Muhari. Otras 135 personas resultaron heridas.
Muchos residentes de Labuan Bajo, la puerta de entrada al Parque Nacional de Komodo y uno de los principales destinos turísticos de Indonesia, pasaron la noche al aire libre debido a las réplicas.
“El temblor fue aterrador, tan intenso que mi casa estuvo a punto de derrumbarse”, afirmó la agricultora Anastasia Imad desde una tienda de campaña verde instalada junto a su vivienda dañada. “Temíamos que las réplicas la hicieran derrumbarse sobre nosotros mientras dormíamos”.
Los deslizamientos de tierra bloquearon algunos tramos de la carretera Trans-Flores, una vía de unas 435 millas (700 kilómetros) que conecta las localidades de esta isla montañosa.
Mientras tanto, los equipos de rescate distribuyeron arroz, comidas preparadas, agua potable, mantas y medicamentos, al tiempo que habilitaron refugios de emergencia para los residentes desplazados.
Las autoridades señalaron que restablecer el suministro eléctrico y las comunicaciones, además de llevar ayuda a las aldeas remotas aisladas por los deslizamientos de tierra, se encontraba entre los principales desafíos.
Indonesia, un archipiélago formado por más de 17,000 islas, es propenso a los terremotos y las erupciones volcánicas debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, un arco en forma de herradura compuesto por fallas sísmicas y volcanes.
Flores ha sufrido algunos de los desastres más mortíferos del país. Un potente terremoto y un tsunami ocurridos en 1992 causaron la muerte de unas 2,500 personas en la isla.
En 2018, un terremoto de magnitud 7.5 provocó un tsunami en la isla de Sulawesi que dejó más de 4,400 muertos. En 2004, un terremoto de magnitud 9.1 frente a las costas de Sumatra desencadenó un tsunami que causó la muerte de unas 230,000 personas en una docena de países.
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