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El secretario del Departamento del Trabajo, Carlos Saavedra, asegura que en ocasiones se podría reducir la clientela del negocio porque el empleado no representa los valores que espera el cliente de la empresa. (Ramón “Tonito” Zayas)

El Departamento del Trabajo propuso hoy, martes, varias enmiendas al proyecto de ley que pretende establecer política pública en contra del discrimen por tener tatuajes o “piercings” en el empleo público y privado.

A pesar de que la agencia reconoce el propósito de la medida, indicó que la pieza legislativa podría tener efectos adversos en el sector privado.

Pueden existir ocasiones en las que un negocio vea reducida su clientela meramente porque los empleados que allí laboran no representan los valores, ya sean culturales o religiosos, que los clientes esperan del negocio”, señaló Naihomy Álamo Rivera, quien leyó una ponencia firmada por el secretario Carlos Saavedra.

La Comisión de Asuntos Laborales de la Cámara de Representantes, que preside el legislador del Partido Nuevo Progresista (PNP), inició hoy las vistas públicas en torno al Proyecto de la Cámara 1603, de la autoría del legislador del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) Denis Márquez Lebrón.

La agencia recomendó que la medida permita que los patronos puedan exigir que los empleados cubran sus tatuajes con uniformes que provean y que puedan regular el uso de pantallas por sus empleados. Además, sugirió que el proyecto establezca que los patronos pueden evaluar los tatuajes visibles de los empleados o aspirantes a empleo que contengan mensajes políticos y comerciales que pudieron entrar en conflicto con la oferta del negocio.

Consideramos que es posible hacer un balance justo entre una nueva protección a los empleados del sector privado y el interés legítimo de los patronos de asegurar una buena marcha de sus negocios”, indicó Álamo Rivera.

Mientras, la Oficina de Administración y Transformación de los Recursos Humanos señaló que los patronos deben tener el poder de establecer normas en cuanto a la exposición de tatuajes que resulten ofensivos o contengan vocabulario inadecuado para el ámbito laboral.

Nótese que los tatuajes son una forma de comunicación que opera en el ámbito de las experiencias, preferencias y libertad del individuo, no obstante, si de su contenido o forma surgen expresiones difamatorias, obscenas o que alteren la paz, no serían una expresión protegida”, informó Doicelyn Rivera Díaz, quien leyó una ponencia firmada por la directora Nydza Irizarry Algarín.

El Departamento de Justicia no presentó objeciones sobre la redacción actual de la medida, pero puntualizó que los patronos tienen derecho a establecer normas en los negocios, como códigos de vestimentas.

“Debe armonizarse el derecho del ciudadano con tatuajes o piercings a no ser discriminado al momento de un ascenso o selección para un puesto solamente por dicha característica y el derecho del patrono a tener un código de vestimenta e imponer unas normas escritas que adviertan al empleado cual es la conducta o actuación en la cual no pueda incurrir”, indicó Perla Rivera Guardiola, quien leyó una ponencia firmada por la secretaria de la agencia, Wanda Vázquez.

A pesar de las recomendaciones propuestas, Márquez Lebrón recalcó la importancia de que las agencias gubernamentales apoyen el propósito de la medida.

Hay unas enmiendas y unas visiones de cosas en las que no estamos 100 por ciento de acuerdo, pero lo importante es que, en el principio general, que se reconozca que haya una prohibición al discrimen por los tatuajes y los ‘piercings’, yo creo que es un adelanto”, afirmó.


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