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prima:Muerte violenta de Dyomar Tolentino: un niño criado en las entrañas del crimen

El menor de 14 años muerto a balazos el domingo en el residencial Luis Llorens Torres creció en lo que sociólogos han llamado un “ambiente tóxico”

16 de junio de 2021 - 11:40 PM

Archivo
Esta historia fue publicada hace más de 5 años.
La versión que maneja la Policía es que el dueño del establecimiento no permitió que Dyomar entrara, por ser menor. Omy enfrentó al hombre y, en medio de la discusión, le tiró un trago a la ropa. Del bando de Omy y Dyomar, salió un arma que no pudo ser disparada porque se trabó. (david.villafane@gfrmedia.com)

Dyomar Andrés Tolentino Andino tenía solo 14 años cuando cayó abatido a tiros a las 3:34 de la madrugada del domingo en un bar discoteca en el residencial Luis Llorens Torres, en Santurce. A pesar de su corta edad, no fue aquel su primer roce con la muerte y la violencia.

De hecho, puede decirse que venía marcado por la muerte desde el vientre. Su padre, dijo una fuente policiaca, fue asesinado antes de él nacer; por eso, según esta fuente, tenía solo los apellidos de la madre. Varios tíos y primos han enfrentado acusaciones de asesinato. Una tía fue arrestada por narcotráfico en el 2018.

El hermano de madre con el que andaba por Llorens Torres la madrugada en que murió baleado, Héctor Omar Hernández Tolentino, alias Omy, tiene pendientes procesos judiciales por un asesinato y por tentativa.

Un primo fue excarcelado para ser acusado por un macabro incidente ocurrido en Fajardo, su pueblo natal, hace siete años: nueve personas asesinaron a plena luz del día a un sujeto que, un par de horas antes, había matado a una mujer y a su hijastro.

La madre, que hoy tiene cerca de 40 años, ha enfrentado nueve denuncias criminales durante su vida de adulta. En el 2012, cuando Dyomar tenía cinco años, resultó gravemente herida cuando un hombre la agredió a tubazos en el patio del residencial Pedro Rosario Nieves, de Fajardo, donde viven casi todos los Tolentino que son parte de esta trama. El reporte no precisa si el imputado de la agresión era pareja de la madre de Dyomar.

Dyomar Andrés Tolentino Andino tenía los apellidos de su madre porque su padre fue asesinado antes de que él naciera.
Dyomar Andrés Tolentino Andino tenía los apellidos de su madre porque su padre fue asesinado antes de que él naciera. (Suministrada)

Cuando Dyomar murió baleado en la madrugada del domingo, tratando de entrar a un bar discoteca, llovieron las preguntas, sobre todo estas dos: ¿Qué hacía un niño por la calle a esa hora? ¿Dónde estaban los padres? El padre, ya se sabe; la madre, en Estados Unidos.

Dyomar llevaba varios meses viviendo en Llorens Torres junto a Omy y las novias de ambos. Una mujer de 20 años llegó a la escena de la muerte el domingo diciendo ser la pareja de Dyomar.

Los sociólogos antes hablaban de “ambientes tóxicos” para describir entornos como el que vivió Dyomar desde que nació. El término ha caído en desuso por desgaste, pero su explicación sigue vigente: hay niños que crecen en ambientes de violencia, de crimen, de muerte, tan densos, tan opresivos, que prácticamente les es imposible desembarazarse de tales infiernos y llevar una vida de bien.

Una caverna en espiral

En el de Dyomar, se puede decir que vivió en una caverna en espiral de violencia y muertes y que lo cubrían capas y capas de marginalidad. Personas que conocen de su entorno familiar dijeron que, por más de una generación, el crimen ha sido el modo de vida de prácticamente toda su familia.

Lo criminal era, entonces, para él la normalidad. Por ejemplo: donde otros niños de 14 se fotografían en redes sociales con su PlayStation, en su salida al cine, su viaje a Disney, su novia, su birrete, Dyomar se fotografiaba junto a otro niño más o menos de su misma edad que portaba una Uzi, un arma automática de alto poder, muy popular en el bajo mundo.

Todas las circunstancias coyunturales que rodean a ese muchacho lo mueven a una conducta antisocial o criminal

Ningún calce o comentario apunta a que Dyomar, el otro, ni nadie de los que vio la foto, observó nada chocante en esa escena. “Todas las circunstancias coyunturales que rodean a ese muchacho lo mueven a una conducta antisocial o criminal”, explicó el criminólogo Víctor Iván García Toro, profesor de la Escuela Graduada de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Superar un entorno con tales complicaciones, dice García Toro, requiere de unas capacidades básicamente heroicas. “El individuo que supera el ambiente es que tiene una personalidad superior al ambiente. Tiene que tener unas grandes capacidades internas, la capacidad de contenerse, de no involucrarse, tiene que tener una personalidad bastante sólida, apoyos, a donde ir, saber qué rechazar”, afirmó el profesor.

Una abogada del área de Fajardo que conoce del entorno de Dyomar dijo que son una familia “disfuncional en extremo”. “Desde los 14 o 15 años es que los empieza a coger la Policía”, dijo la abogada, quien prefiere que no se le identifique.

“Esta es la típica familia que llevan tres y cuatro generaciones en el residencial. Gente de muy escasa escolaridad. Son todos desertores escolares. Si alguno tiene cuarto año es porque lo hizo en una institución penal. Las madres no incentivan a sus hijos a que no sean parte del bajo mundo. Esto del crimen se lo dan con el Gerber. Desde pequeños, eso es lo que están aprendiendo. Desgraciadamente, es lo que han conocido toda su vida”, agregó la abogada, quien asegura haber visto a varios miembros de la familia de Dyomar volver a actividades criminales meses después de haber sido liberados de la cárcel o cumpliendo probatorias.

Los procesos legales que involucran a menores son confidenciales. Pero fuentes del campo de la justicia juvenil dijeron a El Nuevo Día que, al momento de su muerte, Dyomar no tenía récord en el sistema judicial de menores.

Esto del crimen se lo dan con el Gerber. Desde pequeños, eso es lo que están aprendiendo. Desgraciadamente, es lo que han conocido toda su vida

Llegó hasta escuela intermedia y al parecer no era mal estudiante. Una de sus maestras en la intermedia General Valero en Fajardo dijo que era un estudiante simpático, sociable, respetuoso con los maestros, que se relacionaba de manera saludable con sus compañeros y que “se daba a querer”. No era “el más rápido que aprendía”, pero no tenía tampoco problemas de aprendizaje.

La maestra recordó que cuando estaba en su grupo no vivía con la madre y que no recuerda que nadie de su familia fuera nunca a procurar por sus notas o su conducta. Al tiempo de volver a vivir con la madre, no se le vio más por la escuela.

El Departamento de la Familia (DF) no tiene ningún caso activo relacionado con la familia de Dyomar, informó su portavoz, Ángel Torres.

Abultado historial familiar

La madre ha tenido casos por agresión, por “delitos contra bienes y derechos patrimoniales”, definición en la que caben diferentes modalidades de robo y “delitos contra la función judicial”, que puede ir desde desacato hasta destrucción de evidencia o intimidación de testigos, entre otros crímenes. No fue posible corroborar ayer si ha resultado convicta por alguna de las nueve denuncias que enfrentó entre los años 2002, cuando Dyomar no había nacido, hasta 2009, cuando era un infante.

En el 2013, cuando Dyomar tenía seis años, ocurrió un hecho horrible en el residencial, que terminó involucrando a su tío. Un hombre mató a su pareja y al hijo de esta. Varios sujetos capturaron al presunto asesino y, en plena tarde, estaban en proceso de lincharlo hasta que alguien lo mató a tiros. Un año después, nueve sujetos fueron acusados del crimen, incluyendo el tío de Dyomar, que fue excarcelado ya que estaba entonces preso por otros delitos.

Tres semanas después de los arrestos, el testigo principal, y otra persona, fueron ejecutados por sicarios en su casa en Río Grande. El caso no prosperó de ahí en adelante.

En el 2018, un primo, que estaba bajo probatoria por casos de sustancias controladas, fue acusado de un asesinato ocurrido en Luquillo cuatro años antes. Un año después, una tía que entonces tenía 42 años cayó en un operativo de sustancias controladas que realizaron las autoridades locales en el Pedro Rosario Nieves, un residencial de ambiente muy complicado en el que hasta organizaciones comunitarias tienen dificultades para operar.

A principios del año pasado, comenzaron a desatarse los eventos que, de alguna manera, terminaron con Dyomar y Omy tratando una madrugada de entrar a un bar discoteca en Llorens Torres, con el desenlace ya conocido.

El 18 de marzo de 2020, una mujer de 45 años que estaba tranquila en su apartamento del Pedro Rosario Nieves fue víctima de un balazo que la mató en el acto y que hirió a su hija de 17 años y a otro menor que caminaba por el residencial.

Dos días después, a las 7:10 de la mañana del 20 de marzo, un hombre de 32 años fue objeto de tres disparos, de los que tuvo la fortuna de sobrevivir.

Las autoridades acusaron a Omy, el hermano de 21 años de Dyomar, de ambos crímenes. El 23 de marzo de 2020, le imputaron tentativa de asesinato por el atentado contra el sujeto y, en diciembre del mismo año, de asesinato en primer grado por la muerte de la mujer de 45 años.

Libre bajo fianza

El 29 de diciembre, pagó $150,000 de fianza a través del Programa de Servicios con Antelación al Juicio (PSAJ) y quedó en libertad con grillete electrónico. Ahora, el Negociado de la Policía espera que sea dado de alta del Centro Médico, donde seguía recluido tras ser herido en el incidente en que murió Dyomar, para acusarlo por el asesinato de su propio hermano. La ley permite acusar a una persona de la muerte de otro que le acompañaba al perpetrar un crimen. Se le llama asesinato estatutario.

Por razones que se desconocen, pero se pueden intuir (estaba acusado de matar a una mujer por equivocación), Omy no regresó a vivir al Pedro Rosario Nieves tras salir libre bajo fianza en diciembre.

Llevaban él y Dyomar varios meses en el Llorens Torres, donde según la Policía, apenas los conocían, junto a sus novias.

El domingo en la madrugada, llegaron los dos a un local que opera como bar y como discoteca en el interior del residencial. El establecimiento pertenece a un comerciante que, según la Policía, tiene todos los permisos que necesita para operar varios negocios en el área.

La versión que maneja la Policía es que el dueño del establecimiento no permitió que Dyomar entrara, por ser menor. Omy enfrentó al hombre y, en medio de la discusión, le tiró un trago a la ropa. Del bando de Omy y Dyomar, salió un arma que no pudo ser disparada porque se trabó.

Un informe policiaco difundido ayer dice que fue Dyomar quien desenfundó el arma, pero el capitán Luis Díaz, jefe del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de San Juan, que supervisa la pesquisa, dice que ese detalle no se ha establecido con total precisión.

El comerciante, que tiene permisos vigentes de posesión y portación de armas, disparó a los dos muchachos. La Policía apoya hasta ahora la teoría de que el comerciante disparó en defensa propia.

Omy sufrió heridas de diversa consideración y está recluido en el Centro Médico, bajo vigilancia permanente de la Policía, que espera a que esté en condiciones de ser acusado. Dyomar, quien recibió un disparo en el pecho y otro en el costado, murió en el acto.

Hasta ayer, que apareció la madre tras llegar de Estados Unidos, nadie lo había reclamado en el Instituto de Ciencias Forenses (ICF).

En la madrugada del domingo, solo la novia de 20 años apareció a llorarlo.

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