

21 de julio de 2026 - 4:05 PM


En medio de una pesquisa que se ha complicado por las condiciones del lugar y las distintas descripciones de un vehículo visto en el área, el Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Fajardo espera por una orden judicial para allanar el celular de Tyler Wilkin, el estadounidense de 35 años hallado muerto el 10 de julio mientras acampaba en la playa La Selva, en Luquillo.
El capitán Edwin Collazo González, director del CIC de Fajardo, explicó a El Nuevo Día que el contenido del dispositivo podría ayudar a identificar el motivo del crimen, establecer con quién se comunicó Wilkin antes de morir y detectar posibles sospechosos.
“Estamos verificando qué pudo haber sucedido esa noche, si hay alguna relación en ese teléfono que nos pueda decir si hay algún motivo o si hay alguna posible sospecha de alguien”, indicó Collazo González.
Según el director del CIC, Wilkin, natural de Ohio y un presunto inversionista, llevaba cerca de dos años residiendo en Puerto Rico, específicamente en el área de San Juan.
Collazo González indicó que el hombre acampaba solo desde el miércoles en la playa del Corredor Ecológico del Noreste. Sus amistades tenían previsto llegar al lugar el viernes, el mismo día en que fue encontrado muerto.
De acuerdo con el capitán, una persona que caminaba temprano en la mañana por la playa observó el cuerpo en la orilla y llamó a las autoridades bajo la impresión de que se trataba de una persona ahogada.
Al llegar, los agentes identificaron una herida en la cabeza compatible con un impacto de bala.
“Sabemos que lo que pasó fue que lo mataron con un arma de fuego”, sostuvo Collazo González.
El cuerpo fue localizado a cierta distancia del lugar donde Wilkin había instalado su caseta y dejado sus pertenencias, por lo que los investigadores trabajaron ambas áreas como escenas separadas.
Según el director del CIC, la Policía entrevistó a varias personas que se encontraban en campamentos cercanos, pero “nadie escuchó tiros y nadie identifica vehículos”.
Sostuvo que algunos testigos mencionaron haber observado un vehículo pasar por el área, aunque no coincidieron en su descripción: mientras unos hablaron de una guagua, otros señalaron que se trataba de un automóvil.
La investigación también enfrenta la ausencia de imágenes de seguridad. Aunque en el lugar hay cámaras del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), estas no estaban funcionando porque carecían de batería, explicó el capitán.
“Es un caso que se nos complica por el lugar, por la oscuridad”, reconoció Collazo González.
Los agentes buscarán examinar las redes sociales, llamadas y mensajes almacenados en el celular de Wilkin para determinar si hubo algún contacto o situación que pueda relacionarse con el asesinato.
“Vamos a tratar de ver si hay algo en las redes sociales, algo que nos pueda llevar a qué pasó ahí, cuál fue el motivo”, expresó.
En entrevista con Telenoticias (Telemundo), Iva Mo, quien se identificó como la pareja del occiso, habló sobre presuntos mensajes que este habría enviado a sus amistades durante la madrugada de ldía de los hechos, en los que señalaba que supuestamente escuchaba a una persona imitando sonidos de animales.
Entre las capturas mostradas durante la transmisión, figuraban mensajes que leían: “El que aúlla volvió” y “Ese tipo está bien alborotoso”.
A preguntas de El Nuevo Día, Collazo González indicó que esa información era nueva para él.
“Por lo menos, para mí, eso sería nuevo. Tengo que preguntar si dentro de la entrevista que le hicieron a la mujer surge eso”, manifestó.
La Policía continúa con las entrevistas y otras gestiones investigativas mientras espera la autorización judicial para acceder al teléfono de Wilkin.
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