

7 de octubre de 2026 - 6:18 PM


Para quienes lo conocieron, Cecil Lewis Matías era mucho más que un maestro. En Santa Isabel, su nombre también estaba ligado al servicio comunitario y a su disposición para ayudar a quien necesitaba apoyo.
Esa vocación lo llevó, incluso en la tarde del martes, día en que fue asesinado, a realizar una tarea que formaba parte de su compromiso con los demás: recoger donaciones para adultos mayores.
Lewis Matías, de 49 años, fue asesinado en la calle Monserrate, cerca de la plaza pública. Según el reporte preliminar de la Policía de Puerto Rico, se encontraba recogiendo donaciones cuando fue atacado a tiros.
Los hechos ocurrieron cerca de las 2:19 p.m. cuando se dirigía hacia su Toyota Tacoma con dos bolsas grandes en las manos. En la escena se ocuparon múltiples casquillos de bala. La Uniformada, de momento, no cuenta con un móvil.
Sin embargo, su muerte dejó consternado a un pueblo que conocía su trabajo como educador y su labor como fundador del Centro Fuente de Esperanza, Inc., desde donde impulsaba iniciativas para ayudar a la comunidad.
“Cecil Lewis yo lo conozco hace muchísimos años. De hecho, nuestra clase no había tenido la oportunidad, por diversas razones, de reunirnos, hacer un reencuentro. Hace poco más de un mes estamos volviendo a reunirnos para poder hacer esa celebración en junio del año que viene, y él fue una pieza fundamental para buscar a esas personas, atraerlas al grupo, pues por su carisma. Porque cuando estudiábamos juntos en la escuela, él era un líder. Siempre se mostró un líder. Él era un deportista de primera, pertenecía al equipo de la escuela. Siempre fue un hombre que no tenía problemas con nadie, amigo de todos”, dijo Julianette Lebrón, maestra, amiga y excompañera de estudios de Lewis Matías.
En entrevista telefónica con El Nuevo Día, recordó que ambos estudiaron juntos, primero, en la escuela intermedia Manuel Martín Monserrate, y luego, en la escuela John S. Kennedy. Finalmente culminaron la escuela superior en el plantel Elvira Colón Negrón. De esta última se graduaron de cuarto año, como parte de la clase graduanda Génesis en 1995.
“Ya cuando él estaba ejerciendo como maestro, fue un defensor del magisterio y de los derechos del magisterio. En ese sentido, sí, él tuvo unos encontronazos, unas cosas en las escuelas donde trabajó, pero era porque él era la voz del magisterio. No se detenía; siempre fue un defensor”, dijo.
Al contar una anécdota sobre la víctima, Lebrón afirmó que fue pieza clave para lograr unificar la clase graduanda.
“En la clase Génesis 95 nos queremos reunir nuevamente, creamos un chat de los estudiantes de la clase y el alma de ese chat se llamaba Cecil Lewis. Nuestra clase no va a volver a ser la misma, ni ese chat tampoco, porque él era el que le ponía la chispa”, subrayó la también educadora.
“Para toda nuestra clase (ha sido difícil). Ese chat, desde el día de ayer, no ha parado en mensajes, en tristeza, eso es lo que refleja el chat. Ayer, a las 9:35 a.m., fue el último mensaje que envió Cecil Lewis al chat, felicitando a uno de los compañeros porque era su cumpleaños, y a las 2:30 p.m. enterarse de que ya no va a estar con nosotros es bien fuerte”, mencionó Lebrón.
Destacó que los maestros de educación física a nivel del área sur están sentidos con la muerte de Lewis Matías, pues fue un buen preparador físico y un maestro de corazón.
“Que se haga justicia, porque de verdad nadie merece morir de la forma en que él murió. Nadie merece vivir como estamos viviendo los puertorriqueños, en una incertidumbre. Nadie se esperaba esto porque él ni tomaba”, subrayó. “Aquí no pueden vincular ningún vicio, ninguno, con esta muerte. Y creo que los puertorriqueños estamos viviendo momentos bien difíciles”, dijo Lebrón.
Igualmente, Floren Marrero, amigo de la víctima, destacó las cualidades que hacían especial a Lewis Matías. Planteó a este medio que no solo fueron compañeros de escuela, sino que, al pasar los años, coincidieron en el plano profesional en el municipio de Santa Isabel, para el 2020.
“Lo puedo describir como una persona completamente servicial, dispuesta a ayudar a todas las personas que tuvieran necesidad. Era una persona de acción. De hecho, yo fui director de la Oficina de Ayuda al Ciudadano y él colaboraba conmigo. Y cuando llegaban casos que solicitaban al municipio alguna ayuda para alguna persona encamada, con alguna necesidad, él era la persona que el alcalde tenía en contacto para trabajar directamente esos casos conmigo”, recordó Marrero.
Afirmó que el educador estaba dispuesto a ayudar y se movía rápidamente para brindar apoyo a quien lo necesitara. “Él iba directamente a la acción y me decía: ‘Mira, ¿dónde es la calle? Dame una llamada, dame una descripción, ¿cuánto se necesita?’. Siempre estaba bien dispuesto", abundó.
Al igual que Lebrón, coincidió en la anécdota relacionada con los planes de la clase graduanda. “Llevamos muchos años que prácticamente no nos reuníamos y por alguna casualidad, ¿verdad? Este año decidimos reunirnos y me lo encuentro a él. Y rapidito se integró“, comentó.
Aseguró que el educador trabajó en la escuela Elvira M. Colón Negrón, pero actualmente estaba adscrito a la escuela Pedro Meléndez en Santa Isabel.
En el presente, estaba bajo una medida cautelar del Departamento de Educación por un asunto que no está del todo claro, supo El Nuevo Día.
“Era servicial, sin importar colores, sin importar personas, condiciones, religión, etcétera. Así era él. Era una persona de mucha fe. Estaba bien arraigado a su fe y él estaba siempre en la batalla, en la lucha”, dijo Marrero.
“Me atrevo a decir que el pueblo exige paz, justicia, que se pueda aclarar, porque dentro de todo esto Santa Isabel es un pueblo tranquilo. Y en el caso de él, fue maestro de muchos jóvenes y niños que, de alguna forma u otra, tocó las vidas”, puntualizó.
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