Resumimos la jornada del jueves, 27 de septiembre, desde el Tribunal Federal en el Viejo San Juan. En la sala del juez Daniel Domínguez se ve el caso del asesinato del canadiense Adam Anhang.

Al continuar su testimonio como testigo a su favor, Áurea Vázquez Rijos aseguró que intentó venir a Puerto Rico después de que fue acusada de participar en una conspiración para asesinar a su esposo Adam Anhang. Asimismo dijo que recibió amenazas cuando vivía en Italia.

Señaló que se enteró de la radicación de cargos por un anuncio de televisión cuando ya estaba embarazada de gemelas y que lo primero que hizo fue acudir a la Policía en Florencia, Italia, donde vivía en esa época.

“No había ninguna orden para mi arresto y me tenía que mantener a disposición de la Policía”, dijo Vázquez Rijos.

“Un poco más adelante saqué un pasaje para venir a Puerto Rico”, agregó la acusada, quien dijo que la fecha era para el 30 de junio de 2008.

“Compré el billete aéreo porque mi atención era venir a enfrentar los cargos”, afirmó.

A preguntas de su abogada, Lydia Lizarríbar, Vázquez Rijos indicó que no se le permitió viajar en avión por razones médicas.

“Tenía bastantes meses de embarazo y no me dejaban volar. En adición, tenía varias complicaciones en mi embarazo. Tenía una condición que afecta parte del cerebro de los fetos, y por eso tenía que coger un tratamiento intensivo en Italia, hasta que me tuvieron que provocar el parto”, sostuvo, al señalar que el nacimiento fue prematuro, el 18 de agosto de 2008 y que una de las niñas estuvo un mes en una incubadora y la otra casi dos meses.

La acusada testificó que había pagado una multa para poder usar el pasaje aéreo que había comprado en cualquier momento dentro de un año.

Indicó que, sin embargo, no pudo venir debido a que quería traer a sus hijas, pero no podía. Dijo que al ser ciudadanas europeas, ambos padres tenían que dar la autorización para que viajaran.

Señaló que no obtuvo el permiso del padre de las niñas porque se había molestado con ella después de concederle una entrevista a un periodista en el 2008.

“Empecé a tener problemas con él porque, después de dar a luz a mis hijas, hice una entrevista con un periodista en Florencia y entonces, el padre de mis hijas se montó en cólera de que no quería que mis hijas tuvieran nada que ver ni que vivieran (con el caso)”, declaró Vázquez Rijos, antes de que la fiscalía objetara por hacer referencia a lo había dicho un tercero que no es acusado.

Según su testimonio, en el 2009 se fue a vivir a la ciudad de Florencia, en un área cercana a un comunidad judía que había conocido previamente, cuando trabajó en un museo, y que allí había un cuido donde se sentía segura para dejar a sus hijas mientras volvía a trabajar porquealegó que los abuelos paternos no querían cuidarlas.

Dijo que el cuido “era dentro de la comunidad judía… era un lugar donde me sentía segura”.

En ese momento, Lizarríbar le preguntó qué pasó luego, en relación al cuido, donde dijo que tuvo a las niñas hasta principios del año 2012.

“A través de los años, he estado recibiendo muchas amenazas”, sostuvo Vázquez Rijos. “Siempre buscaba un lugar más seguro donde tener a mis hijas”.

“A través del tiempo, por tantas amenazas que había recibido, que me habían dicho que me iban a raptar las hijas… Perdón eso se me escapó…”, dijo Vázquez Rijos, excusándose, porque ya le habían advertido que no podía aludir a lo que le haya dicho una tercera persona.

Luego expuso que decidió mudarse a un apartamento dentro de la comunidad judía porque se sentía más segura debido a que el edificio tenía a un oficial militar en la entrada.

Declaró que llegó a vivir allí porque pertenecía a la comunidad y había entregado unos documentos inicialmente relacionados a su alegación de que es descendiente de judíos. Dijo que tenía familia perteneciente a la religión judía ortodoxa que vivía en Estados Unidos y Europa, por parte de su madre.

Añadió que, luego, esos documentos entregados al rabino líder de la comunidad se “desaparecieron en el 2011” y tuvo que producir nuevos documentos debido a “una campaña en contra mía”.

“Me sentía perseguida, me sentía insegura, me sentía que tenía que buscar una manera u otra de mantener a mis hijas estables”, manifestó Vázquez Rijos.

“¿Y qué hizo en relación a la desaparición de esos documentos”, le preguntó Lizarríbar.

“No tuve otra opción… Tuve que presentar unos documentos falsos”, contestó Vázquez Rijos. “Lo hice por mis hijas”.

“Cuando dice que eran falsos, puede decir ¿por qué?”, le preguntó Lizarríbar.

“Porque algunos de ellos tenían información que no era verídica y otros que no eran originales”, respondió la testigo.

Luego relató que hizo un intento por conseguir documentos originales, al hacer un viaje en el 13 de noviembre de 2011 a Islas Canarias, pero que no los consiguió, por lo que regresó a Italia y fue a Roma para hacer una declaración jurada, antes de volver a Florencia.

“¿Y nos dijo que dio documentos, algunos que fueron falsos, a la comunidad judía?”, preguntó la abogada.

“Sí”, dijo Vázquez Rijos.

“¿Por qué?”, continuó la abogada.

“Porque estaba presionada. Estaba corta de tiempo y no tenía otra opción”, afirmó Vázquez Rijos.

Previamente, en la primera parte de su testimonio, a preguntas de su abogada, repasaron nuevamente los años de relación con Anhang.

“¿Tenía alguna duda de que Adam la amaba?”, le preguntó Lizarríbar.

“No”, dijo con fuerza Vázquez Rijos.

Poco después, Lizarríbar le mostró una carta escrita a mano. Vázquez Rijos dijo que era una nota que le había dejado Anhang en su almohada dos o tres días antes del asesinato.

La fiscalía objetó la presentación y se discutió durante un tiempo en privado con el juez, quien concedió un receso de cinco minutos, y regresó con una carpeta de argollas para continuar la discusión. Entonces, permitió la nota, que fue leída en sala.

“Querida Áurea. Me siento tan bendecido de estar contigo… Una vez en un millón de años un hombre como yo tiene la oportunidad de estar, te amo mucho. En la próxima semana será difícil, vas a prevalecer mental y emocionalmente.  Todo mi amor, Adam”, leyó Vázquez Rijos.

La testigo dijo que el mensaje se debía a que Anhang estaba tratando de ayudarle a conseguir un abogado para que la representara en un caso de un mes antes, relacionado a una persona que Vázquez Rijos había atropellado y tenía una cita en el tribunal el 23 de septiembre de 2005.


💬Ver 0 comentarios