

28 de julio de 2026 - 2:00 PM


Aibonito - Nota del editor: visita este sitio especial para consultar todo el contenido de la cobertura del caso de Gabriela Nicole.
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Uno de los casos criminales que más ha impactado al país volvió este martes al Tribunal de Aibonito, donde continuó la selección del jurado para el juicio contra Anthonieska Avilés Cabrera, coacusada del asesinato de Gabriela Nicole Pratts Rosario, de 16 años, ocurrido en agosto de 2025 en el desvío Roberto Colón.
El proceso se reanudó en la sala 3, ante el juez Juan A. Reyes Colón, luego que Avilés Cabrera rompió en llanto el 24 de julio mientras la secretaría leía las acusaciones que enfrenta. El episodio ocurrió un día después de que un jurado emitió un veredicto de culpabilidad contra su madre y coacusada, Elvia Cabrera Rivera.
La vista inició al filo de las 9:39 a.m. La acusada lució su cabello negro suelto. Vestía una camisa azul oscuro de manga larga con líneas blancas, un pantalón blanco y zapatos color oro. Permaneció sentada en el extremo izquierdo de la mesa de la defensa. A escasos pies, dos filas detrás de ella, estaba sentada su familia.
Tras abrir los trabajos, el juez informó que los potenciales miembros a jurado observarían fotografías de los testigos que declararán en el juicio. Este paso sirve para identificar posibles conflictos de interés, como que alguno conozca a un testigo o tenga algún vínculo que pueda comprometer su imparcialidad.
“Hay un asunto con dos de los testigos”, se limitó a decir Reyes Colón antes de solicitar a las partes que se acercaran al estrado. Tiempo después, el togado decretó un receso. Al reanudarse el proceso, más de 30 candidatos a jurado entraron a sala y el juez les explicó las gestiones que se realizarían durante la jornada.
Entonces, Reyes Colón le pidió a Avilés Cabrera que se pusiera de pie y le preguntó abiertamente a los candidatos si conocían a la acusada, si tenían algún vínculo de amistad, parentesco o cualquier otro tipo de relación con ella. Ante el planteamiento, dos candidatas al jurado respondieron afirmativamente.
Posteriormente, la fiscal Belinda Brignoni Hernández colocó en el proyector las imágenes, una por una, de todos los testigos del Ministerio Público. Durante el ejercicio, varios candidatos a jurado levantaron la mano al identificar a uno o más de los testigos que aparecieron en las imágenes.
Uno de los candidatos indicó que conocía a Miriathny Avilés Rodríguez, medio hermana de la acusada, debido a que estudió en una escuela donde él trabajó. Sin embargo, ante las preguntas del juez, explicó que nunca le impartió clases ni interactuó con ella fuera del entorno escolar.
Asimismo, otra candidata levantó la mano cuando se colocó en sala la imagen de Lismary Torres Rosario, hermana mayor de la víctima. “La he visto”, respondió, al tiempo que descartó que haya compartido con ella o que tuvieran algún tipo de parentesco. “No es familiar mío”, subrayó la mujer a preguntas de Reyes Colón.
De igual forma, otra candidata se levantó del banco donde estaba sentada al ver proyectada la imagen de Bethsaida Carattini, tía política de la víctima y una de las testigos principales en el caso por el asesinato de Pratts Rosario. “Era vecina de mi hijastro”, comentó cuando el juez le preguntó qué parentesco tenía.
Asimismo, hubo otros candidatos que indicaron que conocían, por ejemplo, a agentes de la Policía que estuvieron involucrados en algún punto de la investigación del caso, ya sea porque van al mismo gimnasio, estudiaron juntos, son vecinos o porque simplemente laboraron juntos en la Uniformada.
Y es que, entre los potenciales miembros al jurado, según las respuestas que han dado, hay desde maestros y comerciantes hasta exagentes del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Aibonito. También figura una madre cuyo hijo se desempeña como supervisor en el Instituto de Ciencias Forenses (ICF).
Por su parte, la defensa de la acusada presentó en sala imágenes de nueve testigos, en su mayoría doctores, así como una fotografía de la licenciada Athelyn Jiménez Emmanuelli, abogada de la defensa que no estuvo presente en sala. El proceso estuvo a cargo de la licenciada María S. Sáez Matos.
De los testigos de la defensa, solo dos fueron reconocidos por dos candidatas a jurado. Una de ellas explicó que conocía a una de las testigos porque “trabaja para el mismo sistema que yo trabajo”. Mientras, la otra candidata indicó que había visto a uno de los médicos que figuran como testigos de la defensa, pues su sobrino trabaja con él.
“¿Ustedes presentaron nueve testigos a estos potenciales candidatos a jurado, en su mayoría doctores?“, le preguntó una periodista a la defensa.
“Así es. Correcto. Esos son doctores que, en su momento, si fuera necesario se utilizarían en el caso”, dijo la licenciada Rocío Revelles Ponce, de la Sociedad para Asistencia Legal (SAL).
Ante lo transcurrido en la primera mitad de la jornada judicial de este martes, el juez citó, con carácter de urgencia, seis nuevos paneles para el 11 de agosto, día en que se cumple un año del asesinato de la víctima.
No obstante, los candidatos a jurado que integraron los primeros paneles y superaron esta etapa inicial del proceso deberán regresar al tribunal a principios de agosto. De momento, se desconoce cuántos candidatos han pasado la primera etapa de los procesos.
“Es urgente porque ya uno va viendo las dificultades que está presentando escoger un jurado”, dijo Revelles Ponce, quien indicó que “en este momento” la defensa no tiene planteado cambiar de juicio por jurado a tribunal por derecho para que sea el juez quien evalúe la totalidad de la prueba en el caso.
Sobre si confía en que podrán conseguir un panel de jurado que sea justo y que pueda ver la prueba, contestó: “Este ha sido un caso que hasta la gobernadora de Puerto Rico (Jenniffer González Colón) hizo expresiones, no sobre este caso, pero sí sumamente relacionado. Dado lo anterior, pues sabemos que la publicidad en este caso ha sido terrible. O sea, que vamos a trabajar día a día”.
Por su parte, Brignoni Hernández indicó que entiende que no es tan complejo seleccionar un panel de jurado.
“Para eso son las preguntas que se han estado haciendo durante estos días y por lo menos mi percepción es que hemos podido cualificar y entrevistar para saber qué personas realmente no pueden estar por una situación de salud o porque tienen algún conflicto”, comentó la fiscal a preguntas de periodistas.
Los hechos ocurrieron en la noche del domingo, 10 de agosto de 2025, cuando se registró una trifulca en el desvío Roberto Colón. En medio del incidente, Pratts Rosario, apodada “Lela”, fue herida 11 veces con un arma blanca. De igual forma, el mejor amigo de Pratts Rosario recibió una puñalada.
Ambas víctimas fueron transportadas en vehículos separados hasta el hospital Menonita. Allí, a las 12:35 a.m. del lunes, 11 de agosto de 2025, la doctora Carla Mercado certificó la muerte de Pratts Rosario. En contraste, el otro menor se recuperó de la herida recibida en la parte posterior del cuello.
De momento, el arma utilizada para cometer el crimen no ha sido ocupada por las autoridades. No obstante, la acusación formal ofrece una descripción: “objeto cortante punzante, como de una pulgada de ancho aproximadamente y cinco pulgadas de largo, con punta filosa, o un objeto similar” considerado arma blanca.
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