

12 de septiembre de 2026 - 8:45 PM

El Cairo— Arabia Saudí anunció el viernes que había cerrado un importante oleoducto un día después de que fuera atacado por drones, mientras que los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, se hicieron con el control de una isla estratégica situada en la entrada sur del mar Rojo, según informaron dos fuentes oficiales, lo que abre un nuevo frente en la guerra con Irán.
Los hutíes lograron sus mayores avances territoriales en años a lo largo del estrecho de Bab el-Mandeb, una de las principales rutas marítimas del mundo. Este avance podría reforzar la estrategia de Irán de hacer subir los precios mundiales del petróleo y el gas para ejercer presión sobre Estados Unidos.
Arabia Saudí afirmó que había cerrado el oleoducto Este-Oeste tras el ataque sufrido el día anterior. El Ministerio de Energía saudí calificó el cierre como “una medida de precaución”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí atribuyó el ataque a varios drones procedentes de Irak. En un comunicado difundido por la Agencia de Prensa Saudí, de titularidad estatal, el reino afirmó que no respondería para no dar al Gobierno iraquí “la oportunidad de tomar las medidas necesarias”. El Gobierno iraquí condenó el ataque y ordenó una investigación.
Arabia Saudí y Estados Unidos bombardearon en julio a milicias iraquíes respaldadas por Irán, tras acusarlas de los ataques con drones contra instalaciones petroleras saudíes, cuya autoría habían reivindicado los hutíes. Funcionarios de la región declararon a The Associated Press que los hutíes ayudaron a las milicias iraquíes a planificar y llevar a cabo los ataques.

Construido en la década de 1980, el oleoducto Este-Oeste ha desempeñado un papel importante en la capacidad de Arabia Saudí para exportar petróleo tras la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz durante la guerra con Irán. A principios de junio, Arabia Saudí había más que duplicado sus exportaciones de petróleo desde el puerto del Mar Rojo, situado al final del oleoducto, hasta superar los 5 millones de barriles al día, según la Agencia Internacional de la Energía.
La toma de Mayun —una pequeña y árida isla volcánica situada en el estrecho y también conocida como Perim— por parte de los hutíes fue confirmada por un alto cargo militar del Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente y por un representante hutí. Ambos hablaron bajo condición de anonimato, ya que no estaban autorizados a hablar con la prensa.
Arabia Saudí, el mayor exportador de petróleo del mundo, ha recurrido cada vez más al Mar Rojo para llevar su crudo al mercado como alternativa al estrecho de Ormuz, donde Irán ha estado atacando buques. Los intentos de los hutíes de cerrar el canal de Bab el-Mandeb, de 17 millas de ancho, han complicado aún más esa ruta.
En un comunicado emitido el viernes, las fuerzas armadas hutíes se jactaron de haber logrado avances a lo largo de la costa, sin mencionar la isla, Mokha, ni el estrecho de Bab el-Mandeb. Prometieron «escalada por escalada» en el enfrentamiento con Arabia Saudí, al tiempo que declararon que “la navegación marítima es segura para todas las empresas, salvo para los buques saudíes”.
Aun así, los mercados están nerviosos y los expertos han calificado a los hutíes de muy impredecibles. Los precios del crudo se han disparado de nuevo esta semana por encima de los $100 dólares, lo que da a Teherán más poder de negociación en cualquier ronda de conversaciones.

Los hutíes llevan atacando a los buques saudíes en el Mar Rojo desde que declararon el bloqueo en julio, además de asaltar infraestructuras petroleras dentro de Arabia Saudí. Los rebeldes afirmaron que actuaban en respuesta al bloqueo que el reino lleva años imponiendo a las zonas de Yemen controladas por los hutíes.
Arabia Saudí bombardeó el aeropuerto de la ciudad portuaria de Mokha después de que los hutíes tomaran el control del mismo el jueves, según informó una cadena de televisión hutí. No se han registrado daños ni víctimas mortales.
Un alto mando militar del Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente declaró a la AP que les había sorprendido que la Fuerza Aérea saudí no intentara impedir la toma de Mokha, situada a unas 50 millas del estrecho. Consideró que Arabia Saudí no había recibido luz verde de Estados Unidos para emprender una campaña aérea a gran escala.
El funcionario, que habló bajo condición de anonimato porque no tenía permiso para dirigirse a los medios de comunicación, también achacó la situación a la “falta de coordinación» entre el ejército de Yemen y varias milicias aliadas, y afirmó que ello había brindado a los hutíes «una oportunidad inestimable".
El tráfico marítimo por el estrecho de Bab al-Mandeb se había reducido en aproximadamente un 60% desde que los hutíes comenzaron a atacar a algunos buques en esa zona a finales de 2023 y a manifestar su solidaridad con los palestinos de Gaza. El tráfico marítimo aumentó este año, ya que Arabia Saudí buscaba alternativas al estrecho de Ormuz, pero las nuevas amenazas de los hutíes han “restringido” esa actividad, según Lloyd’s List Intelligence.
Esto ha obligado a Arabia Saudí a buscar otra alternativa más: enviar su petróleo hacia el norte, desde el mar Rojo hasta el Mediterráneo, ya sea a través del Canal de Suez o mediante un oleoducto que atraviesa Egipto, una ruta mucho más larga para sus clientes de Asia. Los hutíes también han amenazado esa ruta, al atacar un buque saudí en el norte del mar Rojo a finales de agosto.

El viernes por la mañana, el Gobierno de Irán pidió que se pusiera fin al bloqueo de Arabia Saudí sobre las zonas controladas por los hutíes, en una muestra de apoyo a su aliado. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní también instó a que se reanudaran las negociaciones entre Arabia Saudí y los hutíes.
Como muestra de la importancia que tienen los hutíes para Teherán, el portavoz de la poderosa Guardia Revolucionaria iraní pidió el miércoles que cualquier acuerdo negociado con Estados Unidos incluyera a Yemen, lo que supone la primera referencia explícita a ese frente.
Arabia Saudí, que afirmó que siempre había ofrecido “oportunidades para la negociación”, también señaló que tiene derecho a defenderse. Los ministros de Asuntos Exteriores de Irán y Arabia Saudí hablaron el jueves sobre los esfuerzos diplomáticos para “restablecer la estabilidad”, según declaró el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en las redes sociales.
A medida que los hutíes avanzaban a lo largo de la costa del mar Rojo hacia el canal de Bab el-Mandeb, el Gobierno de Yemen, respaldado por Arabia Saudí, solicitó ayuda internacional.
En un comunicado emitido el viernes tras una reunión celebrada el día anterior, su Consejo de Defensa Nacional afirmó que se encontraba en primera línea en la defensa de la libertad de navegación y condenó los nuevos ataques de los hutíes contra Arabia Saudí.
La intensificación de los combates amenaza con poner fin a una frágil tregua que había frenado en gran medida la guerra civil de Yemen desde 2022. Están en juego 40 millones de personas en el país más pobre del mundo árabe. El conflicto se ha cobrado 150,000 vidas y ha llevado a muchas otras personas al borde de la hambruna.
El recrudecimiento de los combates durante la última semana ha provocado que más de 46,000 personas hayan tenido que huir, según informó el viernes la agencia de la ONU para las migraciones.
Las personas que buscaban refugio se marcharon con «lo que pudieron llevarse», afirmó el viernes Abdusattor Esoev, jefe de misión en Yemen de la Organización Internacional para las Migraciones. Señaló que el número de personas desplazadas se ha más que duplicado esta semana y que aún podría aumentar considerablemente.
“Se nota el miedo en sus ojos, y la gente está asustada”, dijo Esoev.
Entre los que huían había médicos y otro personal sanitario. Lou Cormack, coordinador de Médicos Sin Fronteras en Yemen, declaró el viernes que la organización humanitaria ha dado prioridad a mantener abierto el hospital de Mokha tras la marcha de la mayor parte de su personal.
Los hutíes llevan en guerra con el Gobierno de Yemen desde 2014, cuando los rebeldes se hicieron con gran parte del norte y el centro del país, así como con la capital, Saná. Arabia Saudí entró en la guerra al año siguiente para apoyar al Gobierno.
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