

3 de julio de 2026 - 4:37 PM


Aibonito - Nota del editor: visita este sitio especial para consultar todo el contenido de la cobertura del caso de Gabriela Nicole.
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El decimosexto día del juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera, acusada del asesinato de la menor Gabriela Nicole Pratts Rosario, de 16 años, dejó en el aire una interrogante clave: ¿es el cabo de una peinilla rosa el objeto utilizado para cometer el crimen?
Durante el interrogatorio de la fiscal Silda Rubio Barreto, el agente investigador Ángel Torres Romero explicó que, entre la evidencia ocupada en la escena del crimen, estaba la peinilla incompleta que fue analizada por el Instituto de Ciencias Forenses (ICF).
“A la peinilla le faltaba la parte donde se agarra. Tenía un hueco de una pulgada y media (de ancho). La otra parte era como unas cuatro o cinco pulgadas (de largo)”, explicó el agente ante el juez superior Luis S. Barreto Altieri, del Tribunal de Aibonito.
La descripción llamó la atención porque coincide con la contenida en la acusación presentada por el Ministerio Público, en la que se sostiene que la víctima fue atacada con “un arma blanca, objeto cortante punzante, como de una pulgada de ancho aproximadamente y cinco pulgadas de largo, con punta filosa, o un objeto similar que pueda ser considerado como un arma blanca”.
Torres Romero, de la División de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Aibonito, confirmó que la peinilla conservaba la parte de las celdas, pero le faltaba el cabo. La evidencia fue extraída de una bolsa de papel estraza y mostrada en sala.
El agente precisó que el fragmento de la peinilla fue ocupado en la escena durante la mañana del 11 de agosto de 2025, horas después de que ocurriera el crimen en el desvío Roberto Colón. La pieza, junto a una camisilla negra, fue admitida como evidencia.
De manera directa, el testigo del Ministerio Público no indicó que se tratara del arma homicida, pero la fiscal dirigió sus preguntas para que el jurado y el público presente pudieran inferir que dicho objeto podría haber sido el que le arrebató la vida a la víctima.
“Hay inferencias que va a poder hacer el jurado cuando tenga en sus manos la evidencia”, dijo la fiscal a la prensa. “La prueba desfilada, que ustedes escucharon, es que falta la otra pieza”, agregó Rubio Barreto, quien no quiso adelantar más detalles.
“Tienen que mirar la prueba en su totalidad y nunca olvidar que lo más importante es que allí falleció Gabriela Nicole Pratts. Y, obviamente, la mamá mientras está pasando la prueba, ella conoce más sobre la investigación y los hechos, ella estuvo allí y quizás por eso la reacción de ella”, mencionó Rubio Barreto.
Por su parte, el agente confirmó que, como parte de la pesquisa, solo tres testigos han indicado que vieron a la acusada sacar algo de su cartera: Lismary Torres, la hermana de la víctima; Bethsaida Carattini, tía política de la perjudicada; y una fémina identificada como Leshandra, quien no ha declarado.
Por un lado, la hermana de la víctima solo indicó que vio a la acusada sacar “algo” de su cartera. Mientras, Carattini sostuvo que era un “objeto punzante”, lo que es consistente con el relato de Leshandra, quien habría dicho a la Policía que era “como si fuera un bolígrafo”.
De otro lado, el agente reveló que Cabrera Rivera y sus hijas Anthonieska y Anthiany Avilés Cabrera acudieron, horas después del crimen, al cuartel sin haber sido citadas por la Policía, pero guardaron silencio y no respondieron preguntas sobre el asesinato.
A preguntas de la fiscal, detalló que las tres mujeres se ampararon en la Quinta Enmienda, lo que significa que ejercieron el derecho constitucional a no autoincriminarse por instrucciones de su abogado, cuyo nombre no fue mencionado en ningún momento.
“A ellas se les leyeron las advertencias (de ley) y decidieron no hacer la entrevista. Me informaron dónde residían. No proveyeron ninguna información relacionada a la querella (del crimen). Lo que me dice Elvia era que no quería que se le estuviera entrevistando porque así se lo informó su licenciado”, dijo.
El agente también confirmó que Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo, mejor amiga de Avilés Cabrera, acudió al cuartel sin haber sido citada por la Policía. En la entrevista, dijo que Avilés Cabrera le mostró las manos ensangrentadas y le confesó: “Gaba, Gaba, la apuñalé”.
Como parte de la prueba documental, la Fiscalía proyectó imágenes de una cámara de seguridad ubicada en las inmediaciones de una mueblería, donde quedó captado el momento en que fue robado un auto Hyundai rojo de la mamá de la víctima, Lisandra Rosario.
El investigador explicó que el video corresponde a las 12:36 a.m. del 11 de agosto de 2025, en el desvío Roberto Colón. En la grabación, según dijo, se observa cuándo una guagua Vitara color verde se estaciona justo al lado del vehículo que posteriormente fue hurtado.
Añadió que advino en conocimiento del hurto porque la madre de la víctima acudió a la escena y le informó que su vehículo “no se encontraba donde ella lo había dejado”, por lo que procedió a remitir el caso a la División de Vehículos Hurtados de Aibonito.
El investigador aclaró que esa pesquisa quedó registrada bajo el número 2025-13-005-2630 y fue investigada por dicha división especializada. “No tiene nada que ver con el caso de asesinato porque es un vehículo hurtado”, afirmó Torres Romero.
Sostuvo que el caso del hurto del automóvil fue esclarecida y que no guardaba relación con el asesinato. Sin embargo, cuando estaba a punto de revelar quién estuvo detrás del robo, fue detenido por la fiscal y solo alcanzó a decir que “era el hermano de...”.
Durante el interrogatorio, el agente confirmó, además, que la ropa que ocupó la Policía en la residencia de Cabrera Rivera no coincidía totalmente con la que vestían las acusadas la noche del asesinato.
En ese aspecto, se mostraron imágenes de una cámara de seguridad donde, según dijo, se podía apreciar la ropa que tenía, por ejemplo, Cabrera Rivera, la cual describió como una camisa negra de mangas cortas, con un lazo en la parte posterior, y que tenía una cartera grande.
Sin embargo, sujetando la camisilla que fue ocupada en la residencia, y que fue marcada por un can especializado, el testigo indicó que esa no era la que se apreciaba en los videos que él analizó.
El interrogatorio culminó con los controversiales mensajes de TikTok que presuntamente Avilés Cabrera envió a su mejor amiga, en los que le indicaba que hiciera solo lo que su madre le dijera.
Durante el contrainterrogatorio, el licenciado Alberto Rivera Ramos, uno de los abogados de la acusada, intentó cuestionar la credibilidad del testimonio al señalar presuntas deficiencias en el proceso investigativo realizado por la Policía tras el crimen.
Rivera Ramos indicó que la Policía no cerró los accesos perpendiculares que daban al desvío. “Pero si personas se fueron allí y movieron sus vehículos de allí, usted no lo sabe, ¿verdad que no?“, le preguntó el abogado. ”Desconozco", respondió el testigo en sala.
Asimismo, infirió que el agente investigador no realizó una búsqueda exhaustiva para dar, por ejemplo, con la pieza faltante de la peinilla. “Yo sí busqué en el desvío”, aseguró Torres Romero ante la línea de preguntas.
De hecho, utilizando una regla de medir, el licenciado llevó al agente a que reconociera que las medidas que tenía sobre la peinilla no eran correctas. “Yo dije aproximadamente”, contestó el testigo.
El juicio continuará el 8 de julio.
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