Astrid Díaz
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Diseñando edificios en la era COVID

Hemos vuelto a ocupar nuestros edificios, pero no los vivimos igual que antes de la pandemia. Los espacios los percibimos ahora diferentes, aun cuando nos sean familiares, pues tenemos que movernos a través de ellos con distanciamiento social, sin saber con seguridad hacia dónde dirigirnos. Están llenos de barreras, divisiones y letreros. Todo esto nos causa ansiedad y temor ante el espacio público.

El COVID nos dicta un modo de vida que pretendemos resolverlo en una medida de 6 pies de distanciamiento. Sin embargo, nuestra vida no es una línea matemática. Somos seres sensoriales dinámicos en continuo movimiento.

La arquitectura es una gran herramienta para ayudar a superar el COVID, evitando su propagación y ofreciendo calidad de vida a través del diseño de los edificios. Esta discusión se ha vuelto mundial. El Instituto de Arquitectos de Estados Unidos emitió una guía con medidas de mitigación como trasladar actividades al exterior, reconfigurar espacios y entrada de luz solar.

De los estudios más interesantes que he analizado son algunos relacionados a las comunidades con condiciones especiales o marginadas y su relación con el espacio público. Me llama la atención la del grupo MIXdesign, que hace analogías con lo que sienten las personas autistas en lugares abarrotados, en grandes atrios o en completa soledad.

Las recomendaciones de DeafSpace para la comunidad sorda también pueden aplicarse hoy, como el uso de color y luz para ángulos de visión estratégicos y caminos seguros.

Otros conceptos discutidos internacionalmente entre colegas son la flexibilidad y la compartimentación del espacio, utilizando cápsulas de descanso al sobreestímulo en áreas de alto tráfico, o espacios con diferentes circulaciones de aire y pocas personas.

La “era COVID” nos lleva a redescubrir las vivencias y sensaciones de cada ser humano, no importa género, condición o raza. Es una gran oportunidad para repensar cómo hemos vivido. ¿Acaso hemos estado diseñando entonces para un ser humano perfecto?

El gran desafío que nos plantea el virus a los arquitectos es lograr edificios y ciudades sensibles e inclusivas; que, aunque estemos físicamente distantes, estemos más comprometidos socialmente con entornos construidos que nos brinden paz y armonía a todos por igual. La pandemia que vivimos no es solo una crisis de salud; también es un reto de diseño.

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