


El preámbulo de la Declaración de Independencia y el ensayo federalista número 54 son textos representativos de una gran divergencia. En uno, la retórica radical y refulgente sobre igualdad, dignidad y consentimiento. En el otro, el muladar, un burlesco del primero. Es un conflicto irreconciliable. De acuerdo con el primero, el Creador nos hace humanos: todo individuo es una realidad ética definida por derechos naturales. Esta humanidad es incontestable y nos protege desde antes de nacer. En el segundo, los esclavos son humanos por una sola razón: la ley los castiga. Y cuando la ley estipula azotes y muertes, reconoce que los castigados tienen capacidad para entender y obedecer lo legislado. Very nice.

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