


Sin combustible, sin agua potable, sin luz eléctrica, escasa de alimentos y de medicinas, frente al bloqueo del petróleo impuesto por Estados Unidos Cuba parece desmoronarse a los ojos de todo el mundo, como si se tratara de un escenario en el que la escenografía se cae a pedazos y la puesta no da ya para más; un libreto gastado, actores vestidos de viejo verde olivo que se pavonean y se agitan por el escenario y después no se les oye más. Parlamentos declamados en un lenguaje que para muchos de los espectadores ya no significa nada.

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