


Tomo el título de la magnífica y legendaria película de René Clément, que hace como sesenta años convocó a las grandes estrellas del cine francés—y a otros no tan franceses como Orson Welles— para referirme a las manifestaciones que han sacudido a Francia desde hace días. La película de Clément, basada en el libro homónimo que fue publicado en 1965, hace referencia a la pregunta que le hacía insistentemente Adolf Hitler al gobernador alemán de París, a quien le había ordenado destruir todos los puentes del Sena, los monumentos y hasta la Torre Eiffel. El subalterno no siguió las órdenes del enloquecido Hitler, pero este insistía en preguntar por teléfono si París estaba ardiendo.

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