


Decir que la electricidad confiable es buena para la salud suena a sentido común. Pero el sentido común no basta para hacer política pública, o sea, hay que medir y entender la realidad para proponer alternativas con sus virtudes y limitaciones. Eso hizo durante cinco años (2022-2026) el Research Center for Health & Society (REACH) de Florida International University con el apoyo de Casa Pueblo y los Institutos Nacionales para la Salud (NIH, por sus siglas en inglés). El objetivo fue evaluar directamente cómo la inseguridad energética afecta el manejo de enfermedades crónicas en personas de 50 años o más, y qué cambia cuando una comunidad genera su propia energía.

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