


La vida nos lo grita cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día que termina y comienza otro. Pero los seres humanos nos apegamos, tal vez por el miedo a la muerte, o ilusionados con la inmortalidad, a lo conocido, a lo que nos hemos acostumbrado, aunque sea tóxico. Dejar la ingeniería y optar por lo que me apasionaba –la música, las comunicaciones y la escritura– fue mi primer gran cierre de ciclo. Luego, terminar programas de radio y televisión que estaban siendo exitosos o cerrar mi participación en agrupaciones que ya eran parte de mi DNA, me siguieron demostrando que, si uno no tiene la valentía de cerrar ciclos, alguien, o algún evento o circunstancias, te obligará a hacerlo. Así es la vida.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: