


En la arena política del presente se repite una frase tan “inocente” como sospechosa que esconde un aire perverso y enajenante: “Él no dijo eso”. Los debates en torno a esta frase suelen ser antecedidos por un periodista mostrando un video o documento del político planteando una ilegalidad y su defensor a sueldo replicando que él no dijo lo que acabamos de escuchar o leer. Otra versión más cínica de ese tipo de defensa hacia el líder supremo ocurre cuando sus defensores dicen que dijo lo que dijo a modo de broma. En otras defensas más inverosímiles se suelen escuchar argumentos que sostienen que no importa que haya dicho eso pues él es un líder de ley y orden que sabe qué es lo mejor para el país. Tal parece que no hay límites para decir que el líder no dijo lo que dijo y que somos nosotros quienes lo estamos malinterpretando.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: