Previo a la administración de Jenniffer González, el servicio de agua en Puerto Rico era sinónimo de estabilidad. Por eso, cuando falla de manera recurrente en la capital, el problema se convierte en un tema prioritario para todos los puertorriqueños. La falta de agua potable, junto a la conocida crisis energética, se convierte en un asunto de gobernabilidad, de si se está cumpliendo o no en proveer al ciudadano los servicios más básicos. Esa es la consecuencia de lo que está ocurriendo en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).

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