Cuando se cumplen tres años de la irrupción de la pandemia provocada por el COVID-19 y, a pesar de los avances en los abarcadores planes de vacunación, los nuevos medicamentos, el acceso a pruebas de rápida detección y la mejor gestión de las redes de vigilancia genómica, los científicos han replanteado sus estrategias paliativas para atender lo que, seguramente, será otra enfermedad endémica con la cual deberemos convivir.