La orden administrativa del DRNA establece que, en el caso del material vegetal acumulado en los CAT, la  “primera opción” de manejo será su utilización como composta, “mulch” o viruta.
La orden administrativa del DRNA establece que, en el caso del material vegetal acumulado en los CAT, la “primera opción” de manejo será su utilización como composta, “mulch” o viruta. (Archivo)

Sesenta y ocho de los 78 municipios establecieron centros de acopio temporeros (CAT) para manejar los residuos sólidos generados a raíz del huracán Fiona y desviarlos de los vertederos mediante usos como reciclaje y composta, confirmó el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

Tan reciente como el pasado jueves, 10 de noviembre, esos 68 pueblos obtuvieron el permiso para operar sus CAT, luego de cumplir con varios requisitos, siendo el más importante la entrega de un “Plan de manejo y disposición”.

María Victoria Rodríguez, directora del Área de Control y Contaminación de Terrenos del DRNA, indicó que dicho plan establece que todo residuo deberá ser segregado, según sus características, e impone controles de polvo fugitivo y sedimentación, entre otras disposiciones. En los CAT, solo se puede acumular escombros de construcción y demolición, material vegetal, colchones (“mattresses”), enseres electrodomésticos, muebles, fango y/o material mojado producto de inundaciones.

“De acuerdo con la orden administrativa (que firmó, el 18 de septiembre, la secretaria designada del DRNA, Anaís Rodríguez Vega), los municipios sometieron su intención de instalar los CAT y entregaron la documentación para obtener el permiso. El permiso es necesario para que puedan recibir el reembolso de FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias), así que es algo crucial”, dijo.

Adjuntas, Ciales, Hatillo, Carolina, Guaynabo, Peñuelas, Maricao, Culebra, Luquillo y Vieques son los 10 pueblos que no pidieron habilitar centros, detalló.

“Los que obtuvieron cartas de aprobación (permiso) tienen hasta el 30 de diciembre para recibir desperdicios”, añadió Rodríguez, tras recordar que, según la orden administrativa, los municipios deberán “cesar operaciones y limpiar” los CAT en o antes del 1 de febrero de 2023.

Aunque solo está permitido acumular residuos sólidos no peligrosos, el DRNA “pidió asistencia” a FEMA para el manejo y disposición de desperdicios peligrosos, como pinturas. FEMA, a su vez, delegó esta tarea a la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, en inglés), “cuyo personal se encarga de visitar los centros y verificar”, contó.

De paso, aclaró que, aunque los permisos se emitieron el pasado jueves, los ayuntamientos podían habilitar y operar los CAT tan pronto lo solicitaran, a fin de evitar una crisis ambiental y de salud por la acumulación de residuos. En caso de que no hubieran obtenido el permiso, la operación cesaba el 1 de diciembre.

Nuevos usos

Por otro lado, Rodríguez aseguró que “se está haciendo desvío de los materiales para que no lleguen a los vertederos, que es mi mayor preocupación”.

Dijo, por ejemplo, que, en Orocovis y “otros pueblos”, ha habido “muchos deslizamientos” de terreno y ese material “ha sido utilizado en otros lugares que lo necesitan”, como en vertederos para cubierta diaria de la basura. “(El vertedero de) Arecibo fue uno de los que recibió (terreno), porque nos dijeron que necesitaban”, contó.

Algo similar ocurre con el material vegetal, que es compartido con compañías de composta o granjas. “Le dimos a una granja, en San Sebastián, que lo usa para hacer gallinazo. Todo esto lo hacemos en coordinación con los alcaldes”, destacó.

“Estamos tratando de aprovechar todo el material… que se recoja y se reutilice responsablemente. Eso ha sido bien positivo”, enfatizó Rodríguez.

En la orden administrativa, se dispone que el reciclaje deberá ser la “primera opción” de los residuos en los CAT y, en el caso del material vegetal, su utilización como composta, “mulch” o viruta. Los desperdicios deberán disponerse en vertederos solo si no son reciclables.

El propio DRNA ha reconocido que, en Puerto Rico, escasean las compañías que cierran el ciclo de reciclaje, es decir, que convierten los residuos en otra cosa. Ante eso, la opción es la exportación.

Sin datos sobre árboles

Aunque El Nuevo Día lo solicitó, el DRNA no proveyó, al cierre de esta edición anoche, datos sobre cuántos árboles han sido podados y cortados en virtud de la orden administrativa.

El documento –que fue enmendado por la secretaria designada para extender algunas de sus disposiciones– exime del permiso para podar, “y de ser necesario cortar”, árboles que representen una situación de riesgo o emergencia.

Esta autorización vencía el 10 de octubre, pero se aplazó hasta el 30 de noviembre.

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