20 de mayo de 2026 - 1:30 PM

Washington D.C. - El gobierno de Estados Unidos dio a conocer este miércoles cargos de asesinato y conspiración en contra del expresidente de Cuba Raúl Castro por el derribamiento en 1996 de dos aviones de la organización del exilio cubano Hermanos al Rescate, que causaron la muerte de cuatro personas, tres de ellos ciudadanos estadounidenses.
Las acusaciones presentadas por la fiscalía federal -que fueron validados por un gran jurado del sur de Florida el 23 de abril -, incluyen cuatro cargos de asesinato, conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses y la destrucción de aviones, anunció en una conferencia de prensa en Miami el secretario interino de Justicia de Estados Unidos, Todd Blanche.
Los cargos en contra de Castro- quien cumplirá 95 años el 3 de junio y es hermano del principal líder de la revolución cubana, el fallecido presidente Fidel Castro-, y otras cinco personas fueron divulgados en momentos en que el presidente Donald Trump presiona al gobierno de La Habana en busca de cambios políticos y económicos, y pone en marcha su “corolario de la doctrina Monroe”.
La acusación alude a la decisión del gobierno de Cuba de derribar dos de los tres aviones de Hermanos al Rescate que, de acuerdo a la organización, se limitaban a buscar en el mar balseros que pudieran estar intentando exilarse en Estados Unidos.
El derribamiento ocurrió en aguas internacionales, aunque el gobierno de Cuba ha dicho que los aviones de Hermanos al Rescate habían incursionado en el espacio aéreo cubano en 25 ocasiones.
“No puedo describir (los cargos) de otra manera que como un circo; un circo que están montando ahora como una acción más para justificar la agresión militar contra Cuba”, dijo al diario The New York Times el embajador de Cuba ante las Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán.
El incidente cobró la vida de Mario de la Peña, Pablo Morales, Carlos Costa y Armando Alejandre.
El derribamiento de las avionetas Cessna en aguas internacionales por parte de aviones militares cubanos tuvo lugar el 24 de febrero de 1996, cuando el líder cubano era ministro de Defensa y jefe de las Fuerzas Armadas.
“Estados Unidos no tolerará que un estado canalla albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas extranjeras hostiles a tan solo noventa millas del territorio estadounidense”, dijo temprano en el día Trump, en una declaración.
El secretario Blanche, por su parte, sostuvo que se trataba de cuatro personas “desarmadas en una operación humanitaria”.
“Estados Unidos no ha olvidado a estos hombres inocentes”, dijo Blanche, acompañado por el jefe de la fiscalía federal, Jason Reding Quiñones, el director de FBI en Miami, Christopher Raia, y la senadora republicana Ashley Moody (Florida), quien va a la elección en noviembre y fue fiscal general de su estado.
La conferencia de prensa - ante decenas de cubanoamericanos-, se llevó a cabo en el Freedom Tower de Miami, un monumento simbólico para el exilio cubano.
Los expertos no prevén que - a menos que haya una intervención militar en Cuba que en este momento no está prevista-, Castro sea extraditado, por lo que pueden tener un carácter simbólico. Blanche, sin embargo, sostuvo que presentan los cargos con la esperanza de traer personas ante la justicia, sin aventurarse a pronosticar cómo se haría.
Trump ha puesto en marcha - como demostró la intervención militar en Venezuela para extraer del país al presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores-, una política internacional vinculada a la doctrina Monroe, basada en el control económico y militar de Estados Unidos del hemisferio occidental.
Tras seis décadas de embargo económico, Trump ordenó un bloqueo naval que impide el acceso de Cuba a petróleo importado, lo que ha incrementado la crisis económica del país e intensificado los apagones en amplias partes del país caribeño.
Los cargos fueron divulgados una semana después de que el jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, tuviera reuniones con altos funcionarios cubanos, sobre el interés de Trump en provocar cambios políticos y económicos en La Habana.
Poco antes de la presentación de los cargos, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de origen cubano, grabó un vídeo en español dirigido al pueblo cubano en el que expresa que el presidente Trump - que amenaza a La Habana desde principios de año-, busca encaminar “una nueva Cuba”, en la que “tengan la oportunidad real de elegir a quienes gobiernan a su país y votar para reemplazarlos si no están haciendo un buen trabajo”.
Rubio culpó al gobierno cubano y su sistema económico por la crisis a que se enfrenta el país.
“La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni alimentos es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo”, alegó el secretario Rubio.
El secretario Rubio hizo referencia al conglomerado empresarial militar cubano GAESA, que se calcula controla entre el 40% y 70% de la economía de Cuba, según The New York Times.
Rubio alegó que GAESA tiene $18,000 millones en activos, lo que el gobierno de Cuba ha negado, al afirmar que documentos publicados por The Miami Herald no precisan que el total se refiere a pesos cubanos no a dólares.
En medio del bloqueo petrolero que tienen en marcha, el secretario Rubio reafirmó que el gobierno estadounidense mantiene su oferta de otorgar una asistencia humanitaria de $100 millones, siempre y cuando sea distribuido por la Iglesia Católica y organizaciones independientes seleccionadas por Washington.
En Washington, los congresistas republicanos de origen cubano aplaudieron el miércoles la decisión del gobierno de Trump de acusar a Raúl Castro, por la muerte de los cuatro cubanos, que eran residentes de Miami, tres de ellos ciudadanos estadounidenses.
“Se trató de muertes premeditadas”, indicó el congresista Mario Díaz Balart (Florida) en una conferencia de prensa en el Capitolio estadounidense, al señalar que se conoce de un audio en el que el ex presidente cubano acepta que ordenó el ataque.
Su colega Carlos Giménez (Florida) considera que Raúl Castro debe ser traído a Estados Unidos para enfrentarse a los cargos, aunque sostuvo que eso es una decisión que le corresponde al presidente Trump.
“(Raúl Castro) Debería ser llevado ante la justicia”, dijo Giménez, al aludir a la extracción del presidente Maduro y a la invasión estadounidense de Panamá de 1989 en busca del entonces presidente Manuel Noriega, ambos imputados en Estados Unidos de narcotráfico.
De los cuatro republicanos cubanoamericanos de la Cámara de Representantes federal, Giménez es el único nacido en Cuba.
“Es un día glorioso para los cubanos”, sostuvo María Elvira Salazar (Florida), quien también participó de la conferencia de prensa, junto a Nicole Malliotakis (Nueva York).
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, al reaccionar al mensaje de Rubio, sostuvo que el secretario de Estado de Estados Unidos “es el vocero de intereses corruptos y revanchistas, concentrados en el sur de la Florida y que no representan los sentimientos de la mayoría del pueblo estadounidense, ni de los cubanos que allí viven”.
“Sigue hablando de una ayuda de 100 millones de dólares que Cuba no ha rechazado, pero cuyo cinismo es evidente para cualquiera ante el efecto devastador del bloqueo económico y el cerco energético. Aprovecha la nefasta fecha del 20 de mayo que inauguró un periodo neocolonial para Cuba, como apéndice dependiente de los EEUU y al que el principal diplomático estadounidense pretende que Cuba regrese”, sostuvo Rodríguez en la red social X.
Esta semana, además, el presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, rechazó las denuncias del gobierno de Trump y afirmó que las presiones económicas estadounidenses son “un acto de genocidio que debe ser condenado por organismos internacionales y encausar penalmente a sus promotores”.
En días recientes, Díaz Canel ha advertido que si Estados Unidos decide invadir a su país, ocurrirá un baño de sangre y que la mera amenaza “constituye un crimen internacional”.
“De materializarse, provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables, más el impacto destructivo para la paz y la estabilidad regional. Cuba no representa una amenaza, ni tiene planes o intenciones agresivas contra ningún país. No los tiene contra Estados Unidos, ni los ha tenido nunca, lo que conoce bien el Gobierno de esa nación, en especial sus agencias de defensa y seguridad nacional”, indicó esta semana Díaz Canel por medio de la red social X.
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