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¡Batazo de cuatro esquinas! Nace un equipo para niños con autismo en Mayagüez

El innovador programa, desarrollado por el profesor Christian Martínez Rivera, surgió tras escuchar a familias que denunciaban la falta de espacios deportivos para sus hijos en la zona oeste

13 de junio de 2026 - 3:00 PM

El programa de béisbol para niños con autismo en la comunidad del barrio El Seco en Mayagüez, fue desarrollado por un profesor del Departamento de Kinesiología de la UPR en Mayagüez. (Suministrada)

Un equipo de béisbol para niños con autismo, un programa desarrollado por un profesor del Departamento de Kinesiología del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), de la Universidad de Puerto Rico, se estrenará en un partido amistoso este lunes en el Barrio El Seco desde las 6:00 de la tarde.

El encuentro, siguiendo el modelo de inclusividad por medio del deporte, se realizará contra niños de la corriente regular, de otro de los programas deportivos infantiles que el profesor Dr. Christian Martínez Rivera ha implementado en la misma comunidad de escasos recursos en el pueblo de Mayagüez.

“Al menos hasta 2026, de nuestro conocimiento, no había equipos de niños con autismo. Y como no hay equipos aquí, contactamos a una asociación en Estados Unidos, que se llama Alternative Baseball (ABO)”, explicó en entrevista con El Nuevo Día el profesor mayagüezano, quien tiene un doctorado en Kinesiología con especialidades en Educación Física Adaptada y en Actividad Física y Promoción de la Salud.

Con la ayuda de estudiantes de Educación Física del RUM, el programa brindará una oportunidad de ocio y entretenimiento, y sobre todo actividad física para niños del espectro autista.

El contacto inicial con la ABO fue para conocer acerca de la implementación del programa, que en Estados Unidos, se centra en jóvenes a partir de los 15 años, y que por tener una población mayor cuenta múltiples equipos en diversos estados y ciudades de la nación norteamericana.

“En el caso de Puerto Rico, como existían equipos, tengo nenes desde los seis años hasta los 15 y 16”.

Martínez Rivera aclaró que la disparidad en edades de los niños de ambos sexos, participando juntos en un mismo equipo, no representa un problema, pues la actividad beisbolística no hace énfasis en el aspecto competitivo, sino en el aprendizaje de fundamentos. En ese sentido, aclaró que se trata de béisbol adaptado.

Por lo tanto, el partido inaugural que llevarán a cabo este lunes está programado como una oportunidad para el ejercicio de los niños y jóvenes con condiciones especiales, como es el autismo.

“La idea es que eventualmente podamos jugar con ellos. Por ejemplo, la inauguración del lunes, es contra un equipo regular de béisbol, pero de niños más pequeños, desde los 3 a los 11 años. Lo que hacemos es que traemos a un tercer equipo para que ayuden a los niños con autismo”, especificó el profesor egresado como estudiante del RUM, y quien regresó hace pocos años a la isla luego de cursar sus estudios graduados en Estados Unidos y de trabajar en el exterior.

“Es un modelo de Estados Unidos que se llama ‘peer coaching’ (tutoría o entrenamiento entre pares), en que el niño que sabe jugar béisbol, ayuda al niño con autismo que no sabe jugar o que se le hace difícil. Le dice para dónde es que va a correr, cómo batear”.

El profesor del Departamento de Kinesiología de la UPR en Mayagüez, Dr. Christian Martínez Rivera, entregando un uniforme a un niño de otro de los programas infantiles en la comunidad El Seco.
El profesor del Departamento de Kinesiología de la UPR en Mayagüez, Dr. Christian Martínez Rivera, entregando un uniforme a un niño de otro de los programas infantiles en la comunidad El Seco. (Suministrada)

El doctor en Kinesiología dijo que la filosofía de ese modelo es brindar un espacio seguro para la actividad física de los niños con autismo, siendo ellos los protagonistas principales del evento, pero a la vez enseñando a los niños de la corriente regular que participan junto a ellos, a ser empáticos y reconocer que en su entorno hay pares con diversidad de situaciones y condiciones.

“A los niños que son más competitivos les ayuda a ser conscientes de que el mundo es diferente, que hay niños que no necesariamente necesitan competir, sino áreas para promover la actividad física y el deporte”, aclaró.

Martínez Rivera indicó que al momento el programa de béisbol tiene niños con autismo de nivel 1 y nivel 2.

“En el Colegio de Mayagüez nosotros tenemos una secuencia curricular en Educación Física Adaptada, y entonces lo que hacemos es que nuestros estudiantes, si el niño tiene nivel de autismo más alto, pues los ponemos uno a uno”, dijo.

“Ahora como no hay clases, pues no vamos a tener niños con autismo más severo, pero cuando empiece el semestre con la clase de Educación Física Adaptada, que es la que yo dicto, pues ellos van a las comunidades e incluyen niños con condiciones severas, con perlesía cerebral… diferentes condiciones”.

El discrimen como génesis del programa

Martínez Rivera dijo que su expectativa, y la de la propia organización sin fines de lucro que contactó para orientarse, la ABO, es que este tipo de programa de béisbol para niños con autismo se extienda a toda la isla.

Martínez Rivera señaló que un elemento clave en la ecuación es reclutar maestros de Educación Física alrededor del país, que quieran sumarse a la iniciativa.

En el barrio El Seco no habían programas de actividad física desde antes del huracán María.
En el barrio El Seco no habían programas de actividad física desde antes del huracán María. (Suministrada)

“Hago diferentes proyectos de investigación en las escuelas. Tengo uno de obesidad infantil. Este es solo uno de los seis o siete que tengo ahora mismo en la universidad. Por ejemplo, este sale de una investigación que hicimos con estos niños, de actividad física, donde los padres, en su mayoría madres solteras, nos decían que en Mayagüez había cero servicios para los niños con autismo. Muchos tenían que viajar a San Juan para jugar baloncesto. Y cuando llegaban a San Juan, si el torneo valía 25 dólares, le decían, ‘te vale $50, porque te tengo que poner un ayudante’”, relató.

En base a esos hallazgos de su investigación, en la que encontró esas señales de discriminación y falta de servicios, se dio a la tarea de iniciar el proyecto.

Martínez Rivera dio crédito por el apoyo para desarrollar y establecer el programa de béisbol, a la Dra. Jennifer Cruz Bracero, pediatra, al Departamento de Kinesiología del RUM y su director Dr. Eduardo Soltero, y al Dr. Bryan Rivera, especialista en gerencia deportiva.

También reconoció a The Ohio State University, con la que el RUM se asoció para este proyecto, en particular con su profesor Dr. Samuel R. Hodge, quien lleva más de dos décadas viajando a la isla y ha reclutado para estudios graduados con becas a más de 10 puertorriqueños, incluyendo al propio Martínez Rivera. Hodge viene a la isla para esta iniciativa el lunes.

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