21 de agosto de 2026 - 11:10 PM

Bayamón - El escenario ideal para la fanaticada de los Vaqueros de Bayamón sería la celebración del título número 18 el domingo en el Coliseo Rubén Rodríguez con una victoria sobre los Santeros de Aguada en un séptimo y decisivo juego. Pero Christian Dalmau, dirigente vaquero, no quiere entretener esa idea.
Los campeones defensores regresan el viernes a la carretera camino al Coliseo Ismael “Chavalillo” Delgado en busca de finiquitar al quinteto de la Villa de Sotomayor para alzar su segundo cetro del Baloncesto Superior Nacional (BSN) en años consecutivos en el sexto juego del baile de campeonato.
“Un juego siete es de nadie”, reaccionó Dalmau el miércoles después de la victoria, 97-79, en el quinto choque celebrado en el “rancho”.
“Todos los juegos son diferentes. Uno que tiene que ir juego a juego. Tenemos que darnos la oportunidad allá. La ventaja es que si es un juego siete es en casa. Pero, a la hora de la verdad, es juego a juego”, agregó.
Bayamón tiene una de dos oportunidades el viernes de aumentar su botín de máximos campeones. Además, serían los primeros el lograr el escurrido back to back en el BSN, que no sucede desde que los Leones de Ponce ganaron en 2014 y 2015.
Para los Vaqueros, dos coronas al hilo igualarían los campeonatos de 1995 y 1996, conquistados por la escuadra encabezada por Jerome Mincy, Georgie Torres, Jimmy Ferrer, Michelo Dávila, Giddel Padilla y el dirigente Flor Meléndez.
Bayamón también tiene la historia a su favor. Desde el 2000, un equipo con ventaja de 3-2 se ha trepado en la cima de la liga local en 13 de las 15 veces que se ha repetido el escenario en un cuarto de siglo.
Para el viernes en un Chavalillo Delgado todo vendido, los Vaqueros esperan contar con la ofensiva del miércoles, anotando 30 puntos o más en dos cuartos. Fue el resultado más amplio para los bayamoneses, con identidad defensiva, en toda la serie. El importado Chris McCullough fue el mejor con 25 unidades.
En la derrota del domingo pasado, se vieron limitados a 64 puntos.
“El plan de nosotros es Bayamón. Mantenernos en hacer todo lo que hemos hecho todo el año. Si perdemos haciendo nuestro estilo de juego, pues, es no salirnos de nuestro patrón”, apuntó Dalmau sobre su sistema, la mejor en defensa en 2026.
“Estamos en la finales. Ellos juegan excelente en su casa. Tienen su fanaticada allá y sabemos que es un lugar difícil para jugar. Hay que enfocarnos en jugar un buen baloncesto defensivo y ofensivamente, ser disciplinados por 40 minutos”, añadió.
Para los Santeros, su temporada de ensueño está en riesgo en su patio. El dirigente Rafael “Pachy” Cruz resumió el escenario del viernes como simplemente “hacer lo propio” para extender la serie a un séptimo encuentro el domingo de vuelta a la zona metropolitana.
“No nos puede acelerar. Los equipos que controlan el tempo son los que ganan. Con esquemas de defensa distintos, tenemos que controlarlo y no acelerarnos tantos”, señaló Cruz.
“Estamos contra la pared. Es jugar intenso 40 minutos. Nos toca a nosotros subir la intensidad y proteger la casa”, recalcó.
Aguada, en su segunda final en su historia después de ser campeones en 2019, no contaría el viernes con el escolta Antonio Ralat, quien se lastimó el pie en una jugada en el cuarto parcial. Salió del Rubén Rodríguez asistido por su familia al no poder hacer presión en la pierna.
Sobre Rigoberto Mendoza, limitado a cuatro tiros en el revés, Cruz aseguró que no tiene algún percance de salud.
“Está bien. Obviamente, las exigencias que le hemos pedido en ambos lados de la cancha no son nada fácil. Es un guerrero. Enfocarnos en el próximo juego”, sentenció.
Los Santeros, quienes se recuperaron en la serie luego de estar abajo 2-0, buscarán emular a los Criollos de Caguas de 2024, quienes remontaron de una desventaja de 3-2 para ganar el campeonato contra los Osos de Manatí.
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