

8 de abril de 2026 - 3:44 PM

LOS ÁNGELES— Una jueza federal dictó una sentencia de 15 años de prisión a una mujer el miércoles, después de que se declarara culpable de venderle al actor de “Friends, Matthew Perry la ketamina que lo mató en 2023.
“Tendrás que demostrar una resiliencia extraordinaria”, le dijo la jueza Sherilyn Peace Garnett a Jasveen Sangha, haciéndose eco de las palabras de la acusada al inicio de la audiencia sobre su superación personal.
La mujer, de 42 años, se convirtió en la tercera acusada sentenciada de las cinco personas que se han declarado culpables en relación con la sobredosis del actor, de 54 años. Su papel como Chandler Bing en “Friends” de NBC en las décadas de 1990 y 2000 lo convirtió en una de las mayores estrellas de la televisión de esa época.
Sangha se colocó en el atril el miércoles, justo antes de que se le dictara sentencia, y le dijo a la jueza que lleva su vergüenza “como una chaqueta”. Es la única acusada cuyo acuerdo de culpabilidad incluyó el reconocimiento de haber causado la muerte de Perry, y su condena de prisión casi con certeza será mucho más larga que la de todos los demás combinados.
“Estos no fueron errores. Fueron decisiones horribles”, manifestó Sangha, decisiones que “destrozaron la vida de las personas y la de sus familiares y amigos”.
Los fiscales la describieron en documentos judiciales como una “Reina de la ketamina” que tenía una elaborada operación de drogas dirigida a clientes de alto nivel para darse un estilo de vida de viajes en jet, pese a haber tenido una vida de privilegios.
Los abogados de Sangha sostuvieron en su escrito de sentencia que el tiempo que ha pasado en la cárcel desde su acusación formal en agosto de 2024 debería ser suficiente. Señalaron que no tenía antecedentes penales y que su conducta como reclusa ha sido ejemplar, además de que es poco probable que vuelva a una vida de venta de drogas.
Keith Morrison, padrastro de Perry y corresponsal de “Dateline” de NBC, le dijo a la jueza que él y la madre de Perry, Suzanne, sienten una “tristeza y un dolor diario, agobiantes”.
“Había una chispa en ese hombre que no he visto en ningún otro lugar”, expresó Morrison con su voz conocida y dramática. “Debería haber tenido otro acto. Dos actos más”.
Perry fue hallado muerto en el jacuzzi de su casa en Los Ángeles. El médico forense determinó que la ketamina, que suele usarse como anestésico quirúrgico, fue la causa principal de la muerte.
Perry había usado la droga a través de su médico habitual como un tratamiento legal fuera de indicación para la depresión. Pero buscó más de lo que el médico estaba dispuesto a darle. Eso lo llevó primero al doctor Salvador Plasencia, quien admitió haberle vendido ketamina ilegalmente a Perry y fue condenado a 2 años y medio de prisión después de que los fiscales pidieran tres años. Y más tarde llevó a Perry hasta Sangha, quien le vendió 25 frascos de ketamina, incluida la dosis mortal, por 6,000 dólares en efectivo cuatro días antes de su muerte, según los fiscales.
Otro médico, que admitió haberle proporcionado a Plasencia la ketamina que este le vendió a Perry, fue sentenciado a ocho meses de arresto domiciliario. El asistente de Perry y un amigo suyo, quienes admitieron haber actuado como intermediarios del actor, están a la espera de sentencia.
La jueza dijo que está calibrando cómo sentenciar a cada uno de los cinco acusados para que el conjunto tenga sentido.
Sangha se declaró culpable en septiembre de un cargo por usar su casa para la distribución de drogas, tres cargos por distribución de ketamina y un cargo por distribución de ketamina con resultado de muerte. También admitió haberle vendido drogas a otro hombre, Cody McLaury, de 33 años, quien no tenía ninguna relación con Perry, antes de que muriera por sobredosis en 2019.
La fiscalía sostuvo que, pese a la declaración de culpabilidad de Sangha, ella continuó vendiendo drogas, lo que demuestra su falta de remordimiento.
Su escrito de sentencia señala que, en 2020, cuando se enteró de que la ketamina que le vendió a McLaury contribuyó a su muerte, “no le importó y siguió vendiendo”. En 2023, indica el documento, cuando supo que le había vendido a Perry las drogas que causaron su muerte, “su reacción fue la misma: no le importó y siguió vendiendo”.
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