Reseña
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Así fue el segundo concierto de Bad Bunny en Madrid: “Ama y baila sin miedo”

La estrella puertorriqueña dejó el alma ante su fanaticada madrileña tras siete años de ausencia en la capital española

1 de junio de 2026 - 11:07 AM

El cantante y compositor puertorriqueño Bad Bunny durante su concierto en el Estadio Metropolitano, en Madrid. (JuanJo Martín)

Entre bailes de salsa, fiestones de plena, canciones cortavenas y odas a la historia del perreo, un Madrid calurosísimo y cosmopolita fue testigo de uno de los espectáculos de mayor magnitud en la historia reciente de la nación española a manos del sospechoso habitual: Bad Bunny.

Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre del artista puertorriqueño, se apoderó, ayer, 31 de mayo de 2026, del Riyadh Air Metropolitano para conmemorar la segunda fecha de su estancia de 10 conciertos en Madrid junto a Luar La L y otros rostros notables.

Antes de la aparición de Benito, la banda boricua Chuwi calentó los motores del público con un aperitivo emotivo para el espectáculo de casi tres horas. Con sus canciones sobre el diario vivir sufrido en Puerto Rico, aprovecharon el momento para criticar al gobierno actual de la isla, al igual que las guerras y genocidios mundiales de hoy en día. Fue un “opening act” con muchísimo que decir aun con un puñado de canciones.

Luego, ya con Bad Bunny comandando el escenario junto a la orquesta de Los Sobrinos, se mantuvo una energía increíble desde el primer minuto del concierto hasta que las luces se apagaron por última vez.

Durante las actuaciones de canciones como “NUEVAYoL”, “Diles”, “BAILE INoLVIDABLE” y “MÓNACO”, se notó realmente la sinergia entre el artista y el público que Bad Bunny siempre logra conseguir en sus conciertos. Tanto el cantante, los bailarines y los músicos, como el océano de fanáticos, se desataron completamente en la locura, cantando los temas a todo pulmón y brincando sin cesar ante la diversidad de ritmos de la discografía del boricua.

Esto fue así para las tres secciones del concierto: la de salsa en el escenario principal, la de reguetón y trap en “la casita” y luego una mezcla entre canciones de desamor y los “modern classics”, como “EoO”, “El Apagón” y “DTMF”, que incitaron el regocijo por todo el estadio.

La casita, el segundo escenario del concierto, contó con la presencia de figuras emblemáticas de la contemporaneidad española como Los Javis, el dúo de directores españoles que recibió el premio a Mejor Dirección en la última edición del Festival de Cine de Cannes; Judeline, una de las cantantes más conocidas de la escena indie pop en España; y Héctor Bellerín, futbolista profesional del Real Betis Balompié.

En este escenario ocurrió el momento más destacado del concierto: la canción sorpresa y exclusiva de la noche. En esta ocasión, le tocó a “TELÉFONO NUEVO”, tema del quinto disco de Bad Bunny, “Nadie sabe lo que va a pasar mañana”, en colaboración con el trapero puertorriqueño Luar La L, el invitado sorpresa del concierto.

Juntos trajeron una energía cruda y demoledora que resultó en una de las mejores actuaciones de la noche. Ahí, Bad Bunny pudo demostrar su lado más violento y “frontú” en una noche en la que el Benito más amoroso, familiar y fiestero era el protagonista.

Luego de “TELÉFONO NUEVO”, Luar La L cantó un medley de tres de sus canciones más famosas, como “Caile”, “Side Bitch” y “No te quieren conmigo”, ante un público bastante receptivo. Sin embargo, para algunos fanáticos, su participación los dejó insatisfechos.

“El invitado no me ha molado”, declaró Mario Bautista, proveniente de la ciudad de Gijón, en Asturias. “El Luar ese… no sabía ni una canción de las que tocó”.

En cambio, Bautista hubiese preferido que saliera Bad Gyal, la cantante española que Bad Bunny invitó a la primera fecha de sus dos conciertos en Barcelona o “la bichota”, Karol G, dijo.

Otros, como Leire López, Carla Vega y Jaime Montero, tres amigos y superfans madrileños que se juntaron para ver a Benito por primera vez, prefirieron otra canción sorpresa. Además, añadieron que les hubiese gustado estar la noche antes para ver a Myke Towers, el invitado sorpresa de la primera fecha de Madrid.

“Al concierto lo tengo que bajar de un 10 a un ocho solo porque de canción exclusiva me hubiese gustado otra”, dijo López. “Una del Bad Bunny más antiguo”, añadió.

Al fin y al cabo, tanto Bautista como el grupo de amigos se lo pasaron bomba.

“Nos ha encantado la vibra, la energía de la gente y la música…”, compartió Vega. “Estábamos al lado de la casita y lo hemos visto a dos pies de nosotros. Genial, de verdad”.

Fanáticos del mundo

Cabe notar que el público de casi 66,000 personas no solo estaba compuesto por españoles, sino por fanáticos del boricua provenientes del mundo entero.

Luego del espectáculo, en una guagua repleta de asistentes del concierto, un muchacho de alta estatura y pelo muy rubio destacaba como un pulpo en un garaje. Mees Jongema, nativo de la ciudad de Ámsterdam, en Holanda, planificó us vacaciones en España alrededor del concierto de Bad Bunny, artista al que ha admirado por muchos años.

“Todo fue muy conmovedor, especialmente cuando se bajó de la casita a tratar de conectar con todos los fanáticos aun siendo un concierto de estadio”, dijo Jongema en un inglés holandizado. “Tenía unas expectativas muy altas y fue realmente asombroso. La rompió”, sostuvo.

Esa conexión a la que Jongema se refirió fue una pausa improvisada de unos 12 minutos en la que Benito bajó al público a conversar con los asistentes del concierto. Aquí, el cantante se rindió ante el espíritu y el calor de la capital española, siete años después de haberla visitado por última vez.

Cabe notar que esta secuencia no se vio en los conciertos de La Residencia en Puerto Rico el pasado verano. Es más, varios elementos del concierto en Madrid, al igual que todos los otros pertenecientes al “DTMF World Tour”, variaron de la fórmula que utilizó durante aquellas 31 fechas apoteósicas en el Choliseo.

De entrada, el concierto en el Estadio Metropolitano fue de una escala más grande, como es de esperar al tratarse de una gira de estadios; sin embargo, la puesta en escena fue mucho más simple que el concepto de la residencia en Puerto Rico, la cual contó con la grandísima montaña, el flamboyán y la primera versión, mucho más elaborada, de la casita rosa.

En cuanto al catálogo y la temática general del concierto, estos fueron modificados para obtener un efecto más global que meramente puertorriqueño. En Madrid comenzó con la salsa y en Puerto Rico terminó con ella. En Madrid, el espectáculo cerró con una actuación sorpresa de “EoO”, mientras que en Puerto Rico la incluyó como clímax de la sección de homenaje al reguetón antiguo de la isla y, en cambio, terminó el concierto con “LA MuDANZA”.

En términos generales, en el Choli Benito incluyó más canciones de las primeras etapas de su carrera como “Si estuviésemos juntos”, “Solo de Mí”, “Ni Bien Ni Mal”, “La Santa”, al igual que su último sencillo “ALAMBRE PúA”.

También, en Puerto Rico le dedicó una sección entera a una de las canciones más impactantes y políticamente incisivas de su último álbum, “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”, una que se omitió por completo de su concierto en Madrid.

Aunque claramente un concierto de Bad Bunny en Madrid o en cualquier otra parte del mundo no será lo mismo que un concierto de Bad Bunny en Puerto Rico, el vegabajeño dejó el alma ante su fanaticada madrileña luego de tantos años sin conectar con ella.

Mediante una propuesta escénica sólida y una energía eléctrica, Bad Bunny se solidificó nuevamente como la superestrella que se está comiendo al mundo con un continente a la vez.

Al resto le tocó soportar.

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