La dieta consiste en consumir mariscos como fuente principal de proteínas e incluir verduras, vegetales, frutos secos y cereales. (Shutterstock)

Una variación de la tradicional y recomendada dieta mediterránea en conjunto con un sistema de ayuno intermitente puede ser clave para proteger la salud cardiovascular. Es lo que indica una revisión de cinco estudios sobre dietas publicada ayer en la revista científica de la Sociedad Americana de Cardiología.

El trabajo, liderado por el prestigioso cardiólogo estadounidense James O’Keefe -especialista del Instituto del Corazón de Saint Luke´s y coautor de más de 400 estudios científicos sobre medicina- concluye que una alimentación pesco-mediterránea puede reducir hasta en un 34% el riesgo de muerte por enfermedad de las arterias coronarias. Esto, en comparación con los consumidores habituales de otros tipos de carne, como la de vacuno.

Una dieta pesco-mediterránea utiliza los pescados y/o mariscos como fuente principal de proteínas, minimiza el consumo de carnes rojas y aves e incluye verduras, vegetales, frutos secos y cereales. Esta también enfatiza el consumo de aceite de oliva.

Los autores del análisis proponen añadir a este plan de alimentación el ayuno intermitente, un sistema que consiste limitar la ingesta diaria de calorías desde la noche (usualmente entre 8 y 16 horas). De acuerdo con los investigadores, la dieta pesco-mediterránea “ha demostrado beneficios cardiometabólicos al reducir el colesterol ‘malo’ y aumentar el ‘bueno’, mientras que el ayuno intermitente, cuando se realiza de forma regular, ayuda a disminuir la grasa abdominal, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la inflamación”.

Por eso, indica el texto, esta mezcla “se propone como una dieta cardioprotectora ideal”. Para Eliana Reyes, directora de la Asociación Chilena de Nutrición, Obesidad y Metabolismo y nutrióloga de Clínica Universidad de los Andes, la investigación ayuda a establecer algunas ventajas que los expertos han estudiado.

“Y es que la dieta vegetariana con adición del pescado reduciría el riesgo cardíaco por menor presencia de grasas y disminuye el fenómeno inflamatorio a través del Omega 3”, comenta. Respecto de la mezcla con el ayuno, Reyes dice: “Es creíble que podría funcionar debido a las mejorías metabólicas que se han descrito del ayuno intermitente, como la sensibilidad a la insulina, pero también la disminución de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, cosas que disminuyen el riesgo cardiovascular”.

Karin Papapietro, nutrióloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, coincide en que se ha demostrado que la dieta mediterránea disminuye la inflamación, lo que “podría explicar, en parte, los efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular”.

Sin embargo, la especialista es enfática en que la propuesta en conjunto con el ayuno está pensada para personas sanas. Así, dice la doctora, aquellos que presenten algún tipo de enfermedad, incluyendo resistencia a la insulina o diabetes, deben consultar con un especialista antes de implementar un cambio en su dieta.