

25 de enero de 2026 - 11:10 PM

La llegada de un nuevo año abre la puerta a nuevas oportunidades, desde el cierre de ciclos emocionales y espirituales hasta el momento para hacer limpieza y desechar todas las cosas que ya no se necesitan en el hogar. Uno de los principales conflictos en los hogares es la acumulación de ropa que ya no se usa.
Los clósets llenos de prendas desgastadas, viejas y no deseadas solo ocupan espacio, desaprovechando la oportunidad de darles un mejor uso o encontrar una alternativa que beneficie al entorno.De acuerdo con la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Comercio y Desarrollo, la industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta, ya que utiliza cada año cerca de 93 mil millones de metros cúbicos de agua, un volumen suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas.
Por ello, es primordial encontrar opciones prácticas y responsables que den una segunda vida a las prendas de ropa y mejoren la gestión de residuos textiles, evitando que terminen en enormes pilas de desechos en los depósitos de basura. Según cifras oficiales de la Alianza de la ONU para una Moda Sostenible, la industria textil y de la confección es responsable de cerca del 2% al 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

De acuerdo con la organización ecologista internacional Greenpeace, una de las alternativas para manejar la ropa vieja es a través del reciclaje textil. Intercambiar y hacer trueques de ropa con otras personas no solo ayuda a darles una segunda vida a las prendas, sino que también es útil para encontrar un estilo personal y probar atuendos auténticos sin necesidad de gastar de más. Otra alternativa consiste en reparar y transformar la ropa que esté dañada, extendiendo su vida útil.
Por otro lado, si tus prendas aún se encuentran en buen estado, venderlas puede ser una excelente manera de recuperar parte de la inversión realizada y, al mismo tiempo, de contribuir a la economía circular. Para ello, puede optar por llevarlas a tiendas de segunda mano: muchas boutiques y tiendas especializadas aceptan ropa usada de calidad y se encargan de venderla a cambio de una comisión.
Otra alternativa es la venta en línea: las redes sociales y plataformas digitales como Amazon opermiten vender ropa directamente a otros consumidores. Este método suele ser más rentable, especialmente cuando se trata de prendas antiguas o de marca.

Una opción más son las ferias o mercados locales: participar en bazares y mercados de segunda mano promueve el consumo responsable y fortalece la convivencia comunitaria.
Otra forma de disminuir el impacto en el ambiente es a través de la donación de ropa: existen instituciones como la Cruz Roja, albergues y refugios que reciben donaciones de ropa durante todo el año, especialmente en temporadas de frío. Asimismo, algunas cadenas de moda cuentan con iniciativas de recolección de ropa usada y ofrecen descuentos en compras futuras.
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