

10 de julio de 2026 - 7:43 AM

Cuando dos columnas de acero se deformaron esta semana dentro de la antigua sede de Pfizer en el centro de Manhattan, el incidente provocó evacuaciones y paralizó las obras de una de las conversiones de oficinas en apartamentos más grandes de Estados Unidos.
También puso de relieve la compleja ingeniería que requieren los proyectos de reutilización adaptativa, que se han vuelto cada vez más populares mientras las autoridades intentan atender la escasez de vivienda a nivel nacional mediante la transformación de oficinas que han permanecido subutilizadas desde la pandemia de COVID-19.
Los planes contemplan convertir dos edificios de oficinas —uno construido en 1909 y el otro en la década de 1960— en unos 1,600 apartamentos, mediante la incorporación de más de una docena de pisos sobre la estructura más antigua y el rediseño y la ampliación de la otra.
La deformación ocurrió en el piso 21 de la estructura más reciente, y las brigadas instalaron soportes temporeros mientras las autoridades investigan.
Expertos en ingeniería señalaron que el proyecto de conversión es complejo y presenta numerosos desafíos, entre ellos garantizar que los edificios antiguos puedan soportar de manera segura nuevas cargas y dividir los pisos de oficinas para adaptarlos a viviendas.
Sin embargo, ninguno consideró que este revés de alto perfil deba generar dudas sobre la capacidad de los ingenieros para completar este tipo de proyectos.
“No creo que esto realmente ponga en duda nuestro conocimiento sobre cómo hacer algo así”, dijo Ben Schafer, profesor de ingeniería estructural de la Universidad Johns Hopkins.
En su página web, en la que destaca el proyecto en el centro de Manhattan, la firma de reutilización adaptativa Collaborative Construction Management indica que el edificio de nueve pisos construido en 1909 será “atravesado” por una nueva estructura de aproximadamente 30 pisos de hormigón vertido.
Schafer, quien no participa en el proyecto, explicó que el método más probable consiste en permitir que el edificio centenario continúe soportando su propio peso mientras se construye un nuevo sistema estructural para sostener las ampliaciones.
“Mi interpretación sería que van a dejar que ese edificio soporte su propia carga y simplemente le abrirán huecos para poder transferir la carga del edificio que colocaron encima hasta los cimientos”, explicó Schafer.
Schafer señaló que las obras en la otra torre presentan un desafío diferente: abrir huecos en las losas existentes para permitir la entrada de luz a los apartamentos, al tiempo que se garantiza que la estructura de acero pueda soportar las nuevas cargas añadidas.
Las autoridades municipales todavía no han determinado qué causó que las columnas se deformaran. Sin embargo, tanto Schafer como Emily Guglielmo, una ingeniera estructural con sede en San Francisco, consideran que la falla probablemente fue consecuencia de la carga adicional.
Portavoces de MetroLoft, la empresa desarrolladora del proyecto, no respondieron el jueves a solicitudes de comentarios. No obstante, Nathan Berman, fundador de la firma, reconoció en una entrevista con The Wall Street Journal que el peso adicional provocado por la ampliación de los aproximadamente 15 pisos superiores del edificio probablemente causó los daños.
Guglielmo considera que pudieron haberse malinterpretado las suposiciones del diseño original, que algo pudo haber fallado durante el proceso de diseño o construcción, o que las brigadas de construcción sobrecargaron o debilitaron la estructura.
Añadir pisos a edificios existentes es una práctica común en zonas urbanas densamente pobladas donde el terreno es escaso, explicó. Sin embargo, el proceso requiere revisar los documentos originales de construcción e inspeccionar el edificio antes de determinar cómo los pisos adicionales afectarán la estructura.
“En ciudades y pueblos que no cuentan con ese espacio geográfico disponible, veremos muchos más diseños de este tipo, en los que se realiza una reutilización adaptativa de un edificio existente”, afirmó Guglielmo.
Para muchos ingenieros estructurales, la demolición debe considerarse únicamente como último recurso.
“Derribar edificios es un desperdicio terrible”, dijo Schafer, quien destacó que los edificios y el sector de la construcción son responsables de aproximadamente el 40% de las emisiones de carbono relacionadas con la energía en el mundo. “Desde el punto de vista de la sostenibilidad, eso es un desastre”.
Más allá de los costos ambientales, demoler y retirar los escombros de enormes edificios resulta especialmente costoso en ciudades densamente pobladas como Nueva York.
Si una estructura existente puede reutilizarse de manera segura, los ingenieros generalmente prefieren hacerlo.
James LaFave, profesor de ingeniería estructural de la Universidad de Illinois, dijo que un edificio con estructura de acero construido en la década de 1960, como la antigua sede de Pfizer, normalmente sería un punto de partida “muy bueno” para una conversión.
En los últimos años, las autoridades de todo el país han acogido las conversiones de oficinas en viviendas como una posible tabla de salvación para los distritos comerciales del centro de las ciudades, que han enfrentado dificultades desde la pandemia.
Nueva York, en particular, ha impulsado esta iniciativa mediante cambios en las normas de zonificación y la aprobación de incentivos contributivos para estimular la construcción de viviendas.
Un informe de la oficina del contralor de la ciudad de Nueva York publicado el año pasado indicó que en la ciudad hay 44 proyectos de reutilización adaptativa que, a principios de 2025, ya se habían completado, estaban en desarrollo o podían seguir adelante.
Pfizer abandonó el edificio en 2023, luego de inaugurar una nueva oficina cerca de Penn Station, por lo que la propiedad quedó vacante. Las obras comenzaron en 2024.
Joshua Harris, director del Instituto de Bienes Raíces de la Universidad de Fordham, señaló que las conversiones de oficinas en viviendas son una parte fundamental de la solución a la escasez de vivienda en Nueva York y otras ciudades, aunque conlleven riesgos.
“En cierto sentido, no es terriblemente sorprendente que esto haya ocurrido y deberíamos tener un poco de consideración”, manifestó. “Se están realizando procedimientos quirúrgicos sumamente complicados en edificios muy antiguos”.
“Esto forma parte de la realidad de atender la crisis de vivienda”, continuó Harris. “Cosas como esta pueden ocurrir. No parece tan complejo como enviar un cohete al espacio, pero, desde el punto de vista inmobiliario, construir en un entorno como Manhattan, en la calle 42 y la Segunda Avenida, es sumamente complejo”.
Guglielmo, la ingeniera de California, explicó que la combinación de códigos de construcción, inspecciones y brigadas experimentadas hace que fallas como esta sean poco frecuentes.
“Somos muy afortunados aquí en Estados Unidos de no ver este tipo de fallas todos los días”, indicó. “Tenemos el privilegio de contar con códigos de construcción realmente sólidos que nos explican, como ingenieros, cómo realizar nuestros diseños de una manera segura”.
Aun así, Harris sostuvo que el incidente probablemente representará una prueba de realidad para la industria, mientras las conversiones de oficinas transforman distritos comerciales que antes permanecían prácticamente desiertos fuera del horario laboral en vecindarios activos las 24 horas, como ha ocurrido en los últimos años en partes de Wall Street.
“Si este edificio tiene un problema, los responsables de todos los demás proyectos que han recibido luz verde querrán revisarlos para asegurarse de que no exista algo similar”, señaló Harris.
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