

15 de junio de 2026 - 9:16 PM

Un avión que transportaba a un piloto y a 11 pasajeros en una excursión de paracaidismo en Missouri se estrelló el domingo en un campo y quedó envuelto en llamas, causando la muerte de todos los ocupantes, según informaron las autoridades.
El accidente ocurrió poco después de que la aeronave despegara de un aeropuerto local, alrededor de las 11:30 de la mañana. Algunos familiares de los ocupantes presenciaron el siniestro, según declaró el sheriff del condado de Bates, Chad Anderson.
Un montón de metal retorcido de color azul y plateado yacía sobre la hierba cerca del Aeropuerto Butler Memorial, mientras una larga fila de vehículos de emergencia se congregaba en una calle cercana. Anderson indicó que clérigos y voluntarios acudieron al lugar para brindar apoyo a los familiares y que las autoridades trabajaban el domingo por la tarde para identificar a todas las víctimas y notificar a sus allegados.
También el domingo por la tarde se encontraban en el lugar funcionarios de la Administración Federal de Aviación (FAA), mientras que un equipo de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, en inglés) se dirigía hacia la zona.
El avión privado pertenecía a la compañía Skydive Kansas City, según informó Dennis Jacobs, director interino del aeropuerto y director de la Agencia de Gestión de Emergencias del condado de Bates. La aeronave fue identificada como un avión monomotor turbohélice.
“Acababa de despegar y había girado a la izquierda” antes del accidente, explicó Jacobs. “En mi opinión, creo que estaba perdiendo potencia y que el piloto intentaba llegar hasta la autopista para aterrizar, pero el motor se detuvo, el avión cayó de morro y se incendió”.
Los servicios de emergencia extinguieron el incendio en los restos del avión poco después del accidente, según Jacobs, quien calificó la escena de “devastadora”. Los equipos de primera respuesta también registraron la zona situada bajo la trayectoria de vuelo y no encontraron a nadie que pudiera haber intentado saltar antes del impacto, añadió.
El Pacific Aerospace 750XL que se estrelló es un modelo muy utilizado para el paracaidismo y que también ha demostrado su utilidad para el transporte de carga, la topografía aérea y las evacuaciones médicas. La aeronave puede transportar más de 4,000 libras y es capaz de despegar y aterrizar en pistas cortas, según el fabricante. El avión fue fabricado en 2010, de acuerdo con los registros de la FAA.
Las empresas de paracaidismo operan en la región durante ocho o nueve meses al año. La temporada suele comenzar a finales de marzo o principios de abril y se extiende hasta octubre o noviembre. La persona que contestó el teléfono en Skydive Kansas City se negó a hablar con un periodista de The Associated Press.
El accidente ocurrió en un día soleado en la zona. Los datos de la plataforma de seguimiento de vuelos FlightAware muestran que el avión ya había completado dos vuelos cortos el domingo antes del accidente. Según la misma fuente, el sábado realizó otros dos vuelos exitosos y el viernes, cinco.
“Aún se desconoce qué factores pudieron haber contribuido al accidente”, afirmó el sargento Justin Ewing, de la Patrulla de Carreteras de Missouri, y añadió que esos detalles formarán parte de la investigación que llevará a cabo la NTSB.
El sheriff destacó que la población no corre peligro y que “parece tratarse de un accidente”.
El experto en seguridad aérea Jeff Guzzetti afirmó que el mantenimiento deficiente ha sido un factor determinante en varios accidentes aéreos relacionados con el paracaidismo ocurridos anteriormente, ya que las normas de la FAA no exigen a estas empresas cumplir estándares tan estrictos. Guzzetti explicó que las compañías de paracaidismo se rigen por las mismas normas aplicables a cualquier propietario de una aeronave privada y no por las regulaciones más rigurosas que deben seguir los operadores de vuelos chárter y las aerolíneas comerciales.
“Existe un largo historial de accidentes de paracaidismo debidos a un mantenimiento inadecuado y a una cultura de seguridad deficiente”, sostuvo Guzzetti, quien trabajó como investigador de accidentes tanto para la NTSB como para la FAA.
La causa exacta del accidente del domingo no se conocerá hasta dentro de un año o más, cuando la NTSB publique su informe final.
La NTSB ya había expresado su preocupación por la escasa supervisión de los operadores de paracaidismo en investigaciones de accidentes anteriores. Tras un accidente ocurrido en 2019 en Hawái, en el que fallecieron 11 personas, la agencia señaló que el sistema regulatorio de la FAA no es lo suficientemente sólido para garantizar la seguridad de este tipo de vuelos.
“El pequeño aeropuerto da servicio a unas 30 aeronaves, todas de propiedad privada, entre las que se incluyen empresas de fumigación aérea y operadores de paracaidismo”, afirmó Jacobs.
La pequeña localidad de Butler tiene una población de unos 4,300 habitantes y se encuentra a unos 105 kilómetros al sur de Kansas City. El Aeropuerto Butler Memorial, así como la autopista contigua, permanecerán cerrados mientras los investigadores federales permanezcan en el lugar, informó Anderson el domingo por la tarde.
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