

19 de septiembre de 2026 - 4:50 PM

Nueva York— El sábado se denegó el acceso a la Casa Blanca a periodistas de tres importantes medios de comunicación —CNN, MS NOW y Politico—, un día después de que el presidente Donald Trump afirmara que les prohibía el acceso debido a unas informaciones que, según él, eran “noticias falsas”.
Estas medidas supusieron una clara intensificación de los esfuerzos que Trump lleva tiempo realizando —tanto en los tribunales como mediante medidas administrativas— para restringir la cobertura informativa de aquellos periodistas que considera inaceptables, y constituyeron la última prueba para las garantías de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Trump había declarado el viernes que prohibiría los tres medios debido a una cobertura que no le gustaba.
Las periodistas de la Casa Blanca de las dos cadenas de televisión por cable —Betsy Klein, de la CNN, y Akayla Gardner, de MS NOW— informaron en directo de que se les había denegado la entrada y se les habían desactivado sus acreditaciones de prensa al llegar a la Casa Blanca para desempeñar su trabajo. Poco después, Politico informó de que a su periodista en la Casa Blanca, Cheyenne Haslett, también se le había denegado la entrada y se le había confiscado la acreditación.
Los tres medios de comunicación dieron a entender que emprenderían acciones legales. “Defenderemos enérgicamente nuestros derechos amparados por la Primera Enmienda”, afirmó Jonathan Greenberger, redactor jefe de Politico, en un comunicado dirigido a la redacción de Politico. En un comunicado, la CNN señaló que la cadena “no se apartará de su deber de exigir responsabilidades al Gobierno y a otros organismos públicos”.
Además, MS NOW ha declarado que “tiene la intención de adoptar todas y cada una de las medidas necesarias para defender nuestros derechos recogidos en la Primera Enmienda y el papel esencial del periodismo independiente en nuestra democracia”.

En su segundo mandato, Trump y su Gobierno han subido el listón y han sancionado a determinados medios de comunicación, tanto en los tribunales como mediante medidas reguladoras. Trump también ha arremetido contra periodistas concretos, tanto en persona como a través de las redes sociales, a veces en términos sorprendentemente personales, insultándolos en ruedas de prensa o en su reciente discurso en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
La presidenta de la WHCA, Jacqui Heinrich, instó al Gobierno a restablecer de inmediato el acceso de los tres medios de comunicación. “Las implicaciones van más allá de estas organizaciones: un criterio utilizado para excluir a un medio de comunicación por su cobertura podría aplicarse a cualquier medio en el futuro”, afirmó Heinrich. “El pueblo estadounidense, a través de una prensa libre e independiente, debe poder someter a escrutinio a quienes han sido elegidos para ocupar cargos de poder, independientemente de si los funcionarios del Gobierno lo ven con buenos ojos”.
Los corresponsales de las cadenas de televisión suelen estar presentes los fines de semana cuando el presidente se encuentra en Washington o en la cercana residencia presidencial de Camp David. Trump se encuentra este fin de semana en la residencia presidencial de Maryland.
Gardner, de MS NOW, informó de que había pasado dos controles de seguridad sin problemas, pero que, al llegar al punto donde debían escanear su acreditación, un agente le dijo que estaba desactivada y le pidió que se la entregara. Según ella, él le dijo que la decisión “no dependía de él”. Un productor de MS NOW pudo entrar, pero la tarjeta de identificación de un fotógrafo también estaba desactivada, según explicó Gardner.

Klein, periodista de la CNN especializada en la Casa Blanca, también afirmó que le habían retirado su acreditación. Se la confiscaron y le devolvieron el estuche de plástico transparente. Según explicó, la remitieron a la oficina de prensa de la Casa Blanca para obtener más información.
Amy Kristin Sanders, profesora de la Universidad Estatal de Pensilvania y experta en derecho de los medios de comunicación, afirmó que “ha quedado bastante claro que a este Gobierno no le interesa respetar las reglas y normas tradicionales de la Primera Enmienda”.
“Los esfuerzos de la segunda administración Trump por restringir la libertad de prensa y deslegitimar el periodismo independiente superan con creces a los de cualquier otro presidente estadounidense de la era moderna”, afirmó Sanders. “No es exagerado decir que sus acciones hostiles hacia los medios de comunicación y los periodistas a título individual tienen un efecto disuasorio sobre la libertad de expresión en todo el mundo”.
El analista de medios de la CNN, Brian Stelter, calificó esta medida como “una amenaza directa a la libertad de prensa en Estados Unidos”.
“Esto va mucho más allá de la CNN”, afirmó Stelter. “Se trata de una prueba para la libertad de expresión en Estados Unidos”.
El presidente escribió el viernes en su cuenta de redes sociales que, con efecto inmediato, “prohíbo” la entrada de CNN, MS NOW y Politico “en la Casa Blanca como consecuencia de su constante “difusión” de NOTICIAS FALSAS". Minutos más tarde, durante un acto celebrado en el Despacho Oval, se le pidió a Trump que explicara su declaración.

“Porque son noticias falsas”, dijo. “Uno se cansa mucho de leer y ver noticias falsas. Cuando ves la CNN, todo es falso. Por eso sus índices de audiencia son tan bajos. Y cuando ves MS NOW…, también son noticias falsas".
“Y si nos fijamos en Politico… las noticias que publican son falsas. Así que hay muchas noticias y puede que se sumen otras, y quizá puedan mejorar", afirmó. “Pero nuestro país necesita noticias veraces”.
Esta medida se produce tras la decisión tomada el año pasado por el presidente de prohibir el acceso de los periodistas de Associated Press al Despacho Oval, al Air Force One y a otros actos, como represalia por la decisión de la agencia de noticias de no seguir su ejemplo a la hora de cambiar el nombre del Golfo de México, que se encuentra parcialmente en aguas mexicanas y de otros países. La AP afirmó que señalaría, cuando fuera oportuno, que Trump había ordenado que se le rebautizara como “Golfo de América”.
La agencia AP presentó una demanda y el caso sigue en curso. Desde que volvió al cargo, Trump ha emprendido otras acciones legales contra diversos medios de comunicación, entre ellos The New York Times, The Wall Street Journal y la BBC. Su Gobierno también se encuentra inmerso en un enfrentamiento de larga data con la cadena ABC en torno a la renovación de sus licencias de emisión.

La agencia AP declaró el sábado que apoyaba a los medios de comunicación a los que se les había prohibido el acceso esta semana. En un comunicado, la cooperativa de noticias afirmó: “Ningún medio de comunicación —ni ninguna persona— debería sufrir represalias por parte del Gobierno por las palabras que utilice”.
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