

17 de septiembre de 2026 - 3:12 PM


Nueve puertorriqueños, unidos por el lenguaje del servicio y la solidaridad, fueron distinguidos este jueves por la Cámara de Representantes con el Premio Sor Isolina Ferré por su destacada labor en las áreas de educación, desarrollo comunitario, salud y cultura, y en reconocimiento a su compromiso desinteresado con el bienestar de las comunidades más necesitadas.
“Hoy, honramos a nueve personas cuyas trayectorias son distintas, pero cuyas vidas hablan de un mismo lenguaje: el lenguaje de servicio”, destacó Luis Alberto Ferré Rangel, presidente de la Junta de Directores de los Centros Sor Isolina Ferré, al describir a cada uno de los premiados como “intercesores de nuestro tiempo”
“Este pequeño homenaje representa recordar a Sister Isolina, recordar lo que ella es, recordar lo que son los Centros, porque los Centros la recuerdan todos los días. No tuve el honor de disfrutar, ni aunque fuera tener una pequeña conversación con Sister, pero afuera, como puertorriqueño, se veía, se notaba, pero, sobre todo, se sentía lo que Isolina proyectaba, lo que irradiaba, lo que llevaba”, destacó, por su parte, el portavoz del Partido Nuevo Progresista en la Cámara, José “Pichy” Torres Zamora.
Anualmente, este galardón es otorgado por la Cámara, en reconocimiento a personas que sirven desinteresadamente a los más necesitados, según la Ley del Día de la Excelencia del Servicio al Prójimo (Ley 7-A-2002), que conmemora el natalicio de Sor Isolina Ferré.
En 1969, junto a un grupo de voluntarios y misioneras, Sor Isolina fundó un proyecto de multiservicios para la comunidad bajo el nombre de Juventud y Comunidad. Según pasaron los años, el programa comenzó a expandirse hasta convertirse en lo que hoy se conoce como los Centros Sor Isolina Ferré. Desde estos espacios, la organización trabaja en la prevención de la delincuencia juvenil, el fortalecimiento familiar, la rehabilitación comunitaria y reducir el uso de sustancias controladas y alcohol.
Este año, en el área de educación, fueron galardonados el profesor José Andrés Basols, pasado director del Colegio Ponceño, y el doctor José Gerena Díaz. Mientras, los escogidos en el área de desarrollo comunitario fueron Jorge A. Ramos; Joselo Correa, presidente del Centro Cultural Caimito; el psicólogo y profesor Eduardo Lugo Hernández; y el reverendo Enrique Camacho Monserrate, director de Cáritas Puerto Rico. La categoría de salud recayó, en tanto, en Myrna E. Torres. Y Juanita “Jenny” Segarra y Edwin G. Núñez, director artístico de la Camerata Señorial; fueron reconocidos por su aportación bajo cultura.
“Desde 2002, la Cámara de Representantes, en conjunto con los Centros Sor Isolina Ferré, reconocen la gesta de personas que, de forma voluntaria, presentaron lo mejor de sus talentos para ayudar a nuestras comunidades. Para nosotros, es un honor destacar el trabajo de estos nueve ciudadanos”, dijo, en expresiones escritas, el presidente de la Cámara, Carlos “Johnny” Méndez, quien no estuvo presente en el hemiciclo, donde se celebraron los actos.
Durante su mensaje, Ferré Rangel destacó las aportaciones de cada uno de los homenajeados desde sus respectivas trincheras. Dijo, por ejemplo, que el doctor Lugo Hernández es “educación puesta al servicio de la justicia social, la niñez y la transformación comunitaria”. Del padre Basols, indicó, “reconocemos más de cinco décadas a formar estudiantes y seres humanos guiados por la fe, los valores y la esperanza”. Y al doctor Gerena Díaz, lo describió como “una medicina que sale del consultorio para acercarse a quienes necesitan atención, orientación y dignidad”.
En Torres, añadió, “encontramos la extraordinaria decisión de transformar la experiencia del cáncer en solidaridad y acompañamiento”. Y en Núñez, dijo, “la música se convierte en educación, integración y fraternidad”. De Segarra, resaltó que ha transformado “el dolor en poesía, la poesía en encuentro y, en el encuentro, una oportunidad para que otras personas recuperen su voz y su confianza”.
Sobre Ramos, dijo, “vemos al líder que escucha las necesidades de su comunidad y moviliza recursos para fortalecer su autosuficiencia”. En Correa, abundó, “vemos el arte, la cultura y el voluntariado convertido en herramientas para que los jóvenes descubran su potencial y para que una comunidad viva vuelva a mirarse con orgullo”. Y en el padre Camacho Monserrate, sostuvo, “encontramos la solidaridad organizada, una vocación capaz de acompañar comunidades durante las emergencias, pero también de ayudarlas a desarrollar las capacidades necesarias para levantarse”.
“En cada una de estas historias, reconocemos los valores que Sor Isolina escogió como fundamento de su obra: solidaridad, perseverancia, confianza, servicio, justicia, autogestión, respeto, cariño y dignidad”, apuntó Ferré Rangel. “Para ella, esos valores no eran palabras que debían colocarse sobre una pared, eran llamados vivos a la acción, y las personas que hoy reconocemos han hecho precisamente eso: han convertido los valores en acciones concretas y las convicciones en servicio al prójimo”.
Los Centros Sor Isolina Ferré promueven el desarrollo integral del ser humano a plenitud con justicia, dignidad, respeto y amor. Actualmente, sus servicios de prevención y educación impactan a personas de todas las edades, en 27 municipios.
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