En la foto, lluvia del huracán María en la isla municipio de Culebra, el 20 de septiembre de 2017. (GFR Media)

El huracán María es el evento atmosférico que más lluvia ha descargado sobre Puerto Rico en un período de 24 horas, con 26.7 pulgadas registradas en una estación meteorológica.

En términos de precipitación total, María ocupa el segundo puesto, con 28.9 pulgadas acumuladas entre el 19 y 21 de septiembre de 2017. El poderoso ciclón solo es superado por la depresión tropical #15 de 1970, que dejó caer 38.4 pulgadas de lluvia a nivel isla.

“La diferencia es que para la depresión tropical #15 fueron cinco días de lluvia, pero para María el grueso de la lluvia cayó en un día. Eso es importante porque la concentración de mucha lluvia en poco tiempo es lo que controla los efectos de inundaciones y deslizamientos de tierra”, explicó el hidro-geomorfólogo Carlos E. Ramos Scharrón, profesor asociado en el Departamento de Geografía y Medioambiente y en el Instituto de Estudios Latinoamericanos Teresa Lozano Long de la Universidad de Texas en Austin.

Ramos Scharrón es el autor principal del artículo “Hurricane María’s Precipitation Signature in Puerto Rico: A Conceivable Presage of Rains to Come”, publicado el pasado 30 de octubre en la revista arbitrada Scientific Reports y que compara, en términos hidrológicos, el impacto de María con el de los demás sistemas que han pasado cerca o sobre el país desde 1899, cuando azotó San Ciriaco.

Mucha lluvia en poco tiempo

Precisamente, San Ciriaco se ubica detrás de María en la lista de los eventos que más lluvia han traído en un período de 24 horas, con 23.2 pulgadas.

El tercer lugar lo ocupa el huracán Georges (1998) y el cuarto, la tormenta tropical Isabel (1985). Esta última –aun siendo una onda– fue la que causó el derrumbe de Mameyes en Ponce.

“Lo que vivió Puerto Rico con María fue un evento histórico no solo a nivel catastrófico, de daños a la propiedad y pérdidas humanas. A nivel hidrológico, es el evento más grande que hemos documentado”, dijo Ramos Scharrón en entrevista con El Nuevo Día.

“Desde un principio, fue obvio que sería un evento histórico por la categoría de huracán que era y la trayectoria que tuvo. Así que, desde ese momento, empecé a recopilar lo que se podía sobre los datos de lluvia”, agregó.

Otro hallazgo de la investigación fue que el 40% de la isla nunca había registrado lluvias como las de María. Eso explica, en parte, la gran cantidad de deslizamientos de tierra registrados durante el ciclón, ya que la superficie “se ajusta a la nueva realidad”. También, hubo ríos, como el Grande de Añasco, que ensancharon su cauce debido al gran caudal de agua que generó el huracán.

¿Cómo lo hizo?

Para realizar su análisis, Ramos Scharrón utilizó “datos crudos” de pluviómetros, que “son puntos en la isla donde se mide la profundidad de la lluvia, en una escala de una vez al día”, explicó.

“La idea, para mí, era ver lo que significó el huracán a nivel isla. Pero, algo muy interesante es que la manifestación de la lluvia y el viento del huracán varía, dependiendo de dónde uno esté en la isla. Esto, a pesar de que el huracán era una entidad bastante grande con relación al tamaño de la isla”, señaló.

La información que el hidro-geomorfólogo evaluó está disponible en internet. Relató, no obstante, que se le hizo difícil encontrar los datos previos a 1956. “Existen, pero estaban escondidos”, dijo, al precisar que, en total, analizó 61 eventos atmosféricos.

En términos de metodología, Ramos Scharrón utilizó la que se conoce como interpolación, que consiste en hacer una regresión estadística. A través de este método, se usan las medidas de lluvia existentes y se hace un estimado para las áreas donde no hay datos.

El otro parámetro que se tomó en cuenta fue la elevación, que es uno de los factores que controlan la precipitación. “Se usó como referente, para entender mejor los patrones espaciales de lluvia”, dijo.

Al final, Ramos Scharrón hizo mapas de distribución de lluvia de los 61 eventos atmosféricos que estudió.

Lo próximo

Ramos Scharrón indicó que su investigación debe dar paso a que se revisen y ajusten los cálculos sobre el tiempo de recurrencia de eventos atmosféricos en Puerto Rico. En esa línea, resaltó la investigación del geógrafo y climatólogo José Javier Hernández Ayala.

“El doctor Hernández Ayala también sugiere que, debido a María, hay que cambiar las métricas del tiempo de recurrencia, que significan cuántos años hay que esperar para que se repita un evento. Por ejemplo, los eventos de 500 años, que suelen ser bien raros, pueden ser que ahora sean eventos de 100 años con las consideraciones del cambio climático, cuando se esperan eventos mucho más frecuentes”, sostuvo.

Las curvas o métricas del tiempo se recurrencia se utilizan, por ejemplo, para el diseño de puentes y otra infraestructura crítica. Según Ramos Scharrón, esos diseños tienen que ajustarse a las nuevas realidades de precipitación.

Sugirió, asimismo, que los datos de su estudio –y otros– se utilicen para actualizar los mapas de riesgo de inundación y de calificación o usos de suelo permitidos en Puerto Rico. “Este evento tiene que llevarnos a cuestionar si en realidad estamos listos para tomar decisiones ahora, sin haber terminado de evaluar lo que ocurrió con María”, subrayó.


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