El funcionario federal de FEMA está preocupado por la cantidad de lluvia que traerá la tormenta tropical.

El inminente paso de la tormenta tropical Dorian por la isla servirá para poner a prueba el sistema energético, así como la respuesta del gobierno y de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés), reconoció ayer el coordinador federal interino de la Oficina Conjunta de Recuperación de Puerto Rico, James Nicholas “Nick” Russo.

El funcionario federal está en Puerto Rico desde abril pasado y dijo ayer, en entrevista con El Nuevo Día, que la tormenta Dorian levanta preocupaciones porque se estima que traerá una cantidad considerable de lluvia.

“Una de nuestras preocupaciones -obviamente- es que cada vez que llueve fuertemente en Puerto Rico ocurren deslizamientos, derrumbes, así que sabremos cuán rápido podemos abrir esas carreteras y, si perdemos la luz, dónde está la gente que depende de servicios médicos, particularmente esa gente que depende de medicinas y de oxígeno”, destacó.

Aseguró que el Departamento de Salud, junto a otros colaboradores, “por los pasados dos años, han estado identificando a esa población para asegurarse de que sepamos dónde están y cómo llegar a ellos”.

Pero la mayor preocupación de FEMA, según Russo, es cuán fortalecida está la red eléctrica, que colapsó con el azote de María y luego fue reparada de manera preventiva con una inyección de aproximadamente $5,000 millones.

“Esta será la primera prueba al sistema eléctrico. Es uno pequeño, así que no debería haber mucho daño, pero nos dirá cuán bien preparado está el sistema tras María. Si el sistema eléctrico se mantiene intacto, en funciones, sabemos que tenemos buenas probabilidades de que se mantenga durante la temporada (completa de huracanes). Si tenemos problemas con la red, al menos, sabremos dónde tenemos que hacer las reparaciones antes de que algo más suceda”, apuntó Russo.

A FEMA también le preocupan los derrumbes que puedan ocurrir en las carreteras y los puentes aún maltrechos, susceptibles a los vientos sostenidos máximos de casi 50 millas por hora que tenía hasta ayer la tormenta Dorian.

Rechazó catalogar la tormenta tropical como un “ensayo”, puesto que “es (un evento) peligroso” para Puerto Rico.

“Hemos estado trabajando por un mes, revisando y actualizando planes, y entrenando. Así que ahora sabremos cuán efectivo ha sido todo este entrenamiento”, recalcó Russo, quien pese a estar en la isla durante la inestabilidad del gobierno, en los días previos a la renuncia a la gobernación de Ricardo Rosselló Nevares, dijo que ese hecho no tuvo “efecto operacional” en los preparativos de FEMA.

Russo estará en la isla hasta noviembre próximo, cuando finaliza la temporada de huracanes.

Destacó que es la primera vez que la Casa Blanca y FEMA nombran -con tanta antelación- a un coordinador federal en caso de emergencia de tan alto rango.

Russo es un coordinador federal que se ha desempeñado en 120 declaraciones de emergencia o desastres y que representa al presidente estadounidense, al secretario del Departamento de Seguridad Nacional y al administrador de FEMA durante cualquier emergencia o desastre en Estados Unidos y sus territorios.

“Y (ese destaque en la isla) está funcionando muy bien. Me permite conocer a la gente”, dijo Russo.

Atribuyó la proactividad del gobierno federal a “la importancia que ponen a Puerto Rico” para responder a la temporada de huracanes, que comenzó el 1 de junio y termina el 30 de noviembre. Tras María, la administración de Donald Trump recibió duras críticas por la insuficiente y poco coordinada ayuda que llegó a la isla.

“Mi trabajo primordial es asegurarme de que tengo suficientes recursos en la isla para responder a cualquier huracán o evento que venga durante la época de huracanes”, afirmó Russo.

3,000 empleados de FEMA

Precisó que FEMA ya tiene en la isla casi 3,000 empleados. De esa cantidad, cerca de 500 fueron movilizados a la isla para atender cualquier emergencia producto de la tormenta. Esos empleados provienen del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, del Departamento de la Defensa, de equipos de búsqueda y rescate, comunicaciones, evaluación de infraestructura y servicios de energía de emergencia.

Russo agregó que 600 empleados de FEMA están alertas para ser movilizados a Puerto Rico “dependiendo de lo que cause Dorian”.

“Mejor posición”

De inmediato, aseguró que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) “está en mejor posición de la que estaba antes”. Reiteró las cifras provistas anteayer por la gobernadora Wanda Vázquez Garced sobre el inventario de materiales disponibles en la corporación pública y los 33 acuerdos con compañías energéticas de Estados Unidos.

Pese a este cuadro, Russo no vaciló en reconocer la realidad indiscutible del sistema energético de la isla, que tiene más de 75 años de construido.

“No es un secreto que la infraestructura de la isla todavía está muy frágil y, al mismo tiempo, la gente está muy frágil. Así que una de nuestras preocupaciones es nuestra respuesta a cualquier daño y también queremos estar seguros de que respondamos a la gente de Puerto Rico, a cualquiera de sus prioridades, a cualquier cosa con la que podamos ayudar. Esa es una de nuestras prioridades”, dijo Russo, quien tiene más de 35 años de experiencia en manejo de emergencias e incidentes de seguridad, incluyendo el huracán Katrina.

“Creo que estamos en mejor condición de lo que estábamos antes”, afirmó Russo, quien ha discutidoel asunto con funcionarios de esta administración, encabezados por la gobernadora.

“Todos entendemos que estamos mucho mejor preparados de lo que estuvimos para afrontar el huracán María. Creo que hay muchas razones para ello. Hay muchas lecciones aprendidas. Entendemos cuáles son las exigencias de Puerto Rico”, afirmó.

Inmediatamente después del huracán María, la isla completa quedó incomunicada, colapsó la red energética, hubo un embudo en los muelles, escasearon los alimentos, el agua y el combustible.

Dijo que para cada uno de estos renglones se tomaron medidas que buscan evitar una repetición del mismo escenario. Por ejemplo, sostuvo que FEMA tiene un contrato para el suministro de combustible con una empresa que no precisó.

Más de todo

Además, FEMA aseguró contar con cinco almacenes que están repletos de suministros, contrario a lo que sucedió para septiembre de 2017 cuando parte de los abastos fueron destinados a las Islas Vírgenes, que sufrió los embates del huracán Irma.

La cantidad de agua fue quintuplicada. Ahora, hay disponible 11 veces más comida que la que hubo para septiembre de 2017, según la agencia federal.

Asimismo, indicaron que la cifra de generadores y de mantas disponibles se triplicó.

Los toldos disponibles antes ascendían a 13,000 y ahora son 201,000, dijo Russo, quien reconoció que las familias que aún tienen esta lona como techo están en una posición vulnerable.

Aclaró que estos toldos azules son bastante “resistentes”. Por eso, dijo, FEMA tiene autorización para repararlos, en caso de que sea necesario, como medida intermediaria.

“FEMA y Casa Blanca han sido muy agresivos para esta tormenta. Han movido mucho más materiales y gente. Estamos más preparados al tener gente aquí (en la isla) mucho antes (de que llegue el fenómeno)”, reiteró Russo.

Sobre el Plan Catastrófico para Puerto Rico, Russo aseguró que fue confeccionado por FEMA y el gobierno después del azote de María y está “listo”.

Precisamente, ayer el comisionado del Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres, Carlos Acevedo, sostuvo que el plan se comenzó a trabajar “en enero del 2018. O sea que teníamos un plan firmado desde mayo del 2018. Ahora, se le entregó a la gobernadora y lo firmó”.

Sus expresiones se producen luego de que la secretaria de la Gobernación, Zoé Laboy, revelara que el plan fue firmado por la gobernadora en días recientes.


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