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prima:Edda López continuará su lucha por las causas que le apasionan

Tras 12 años como secretaria de Asuntos de la Mujer del PIP, la exfuncionaria desea escribir historias que visibilicen las luchas y las aportaciones de las mujeres negras en diferentes ámbitos del quehacer puertorriqueño

30 de junio de 2021 - 11:40 PM

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Esta historia fue publicada hace más de 5 años.
Edda López: “Ha sido fuerte, pero nada me podía detener”

Edda López: “Ha sido fuerte, pero nada me podía detener”

La líder feminista y exsecretaria de asuntos de la mujer del PIP reitera su lucha antirracista y a favor de la equidad.

Edda López creció orgullosa de las fechas de cumpleaños de su madre –25 de diciembre- y de ella, 1 de enero. “Nosotras somos las conmemorativas”, cuenta que presumía cuando niña.

Ya de adulta, supo una verdad que no le quitó el orgullo por su natalicio, pero lo hizo entenderlo de una manera muy distinta. Su nacimiento estaba previsto para fines de enero del 1962. Pero, el 31 de diciembre del 1961, su madre y su padre tuvieron una fuerte discusión en un carro del que la mamá de López, con ocho meses de embarazo, se bajó y huyó hasta refugiarse con una familia desconocida.

De la conmoción, dio a luz a la mañana siguiente. López es feminista y activista de causas sociales y cree, en parte, que la raíz de su activismo está en las circunstancias en que nació. “De algún modo, yo vengo con el microchip de acabar con el maltrato”, dice López, cuyos padres se separaron meses después de ella nacer.

López recién terminó 12 años como secretaria de Asuntos de la Mujer y Género del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP). Pero no se retira de luchar por las causas que la apasionan.

Nos enseñan a no demostrar que el insulto racista te duele. Nos acostumbramos desde la niñez a esconder el dolor que nos producen esas manifestaciones

¿Cuándo y cómo usted se empezó a entender como feminista?

—Yo crecí en un hogar de equidad. Mi primera incursión en el PIP, cuando tenía 14 años, fue en el Comité de Bayamón. El presidente, Premier Marrero, practicaba la equidad. También, tuve un sentido nato de solidaridad. En mi casa, nosotros albergamos a un primo gay, que cuando se lo dijo a mi tío, mi tío lo “esbarató”. Tuve también dos influencias importantísimas. Una es el reverendo Rafael Moreno Rivas, exobispo de la Iglesia Metodista. Fue mi maestro de música desde los 14 años. Y (el expreso nacionalista) don Heriberto Marín. Ellos practican la equidad.

El PIP, como todas las organizaciones, ha tenido también sus resabios de patriarcado, machismo, etc. ¿Cuán difícil fue esa lucha allí dentro?

—No fue tan difícil porque yo cuento con una aliada maravillosa, que es (la senadora) María de Lourdes Santiago. En ese sentido, es mi mentora. Vi la transformación de compañeros y con gran orgullo digo que han adoptado un discurso más solidario. Por ejemplo, (el representante) Denis Márquez esta semana dio un discurso de ensueño sobre unas medidas de género.

¿Algún momento dentro del PIP de plantarse y decir “esto no puede ser”?

—Yo siempre he sido libre y soy independentista porque ansío que mi entorno sea libre. Por lo tanto, hubiese sido muy anacrónico que yo me plegara a unas agendas que no fueran feministas. Así que yo siempre me sentí representada por compañeras que han estado ahí, que han abierto camino. Pero hubo una reunión en la que yo pedí la palabra y, en varias ocasiones, me dijeron que bajara la mano. Y ese día yo transformé mi lucha porque yo dije “bueno, yo tengo muchas cosas que decir y tengo voz para explicar muchas cosas”. Y, desde el amor, dije yo voy a representar al PIP en luchas de equidad y con lucha antirracista, etcétera.

Edda López recién terminó 12 años como secretaria de Asuntos de la Mujer y Género del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP). Pero no se retira de luchar por las causas que la apasionan.
Edda López recién terminó 12 años como secretaria de Asuntos de la Mujer y Género del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP). Pero no se retira de luchar por las causas que la apasionan. (Ramón “Tonito” Zayas)

¿Se va a dedicar ahora a otras luchas?

—Me parece que es urgente que desde el feminismo visibilicemos nuestra historia, que las niñas y las personas más jóvenes se vean identificadas.

En Estados Unidos, están tratando, con mucha dificultad, de entender el efecto que todavía tiene en la sociedad los siglos de esclavitud. ¿Usted siente en Puerto Rico algo parecido a eso?

—En Puerto Rico, la lucha antirracista está marcada por mucho desdén. Nos enseñan a no demostrar que el insulto racista te duele. Nos acostumbramos desde la niñez a esconder el dolor que nos produce esas manifestaciones. El racismo no es mi problema. Yo no tengo la culpa de que la gente sea racista. Yo soy objeto de burla. Pero yo no los asumo porque no son míos.

¿Qué usted va a hacer con eso?

—Ya yo comencé a escribir. Estoy escudriñando mi pasado, mis ancestras, porque vengo de una familia matriarcal y la quiero visibilizar. Pero también quiero dedicarme a ofrecer talleres, acompañamiento a personas jóvenes, negras que vean que la negritud es un don, que la negritud es amor. Que la negritud es sentirnos exactamente igual que cualquier persona que nos rodea.

Hay resistencia a esas ideas, sobre todo las de género, en la Legislatura, en los medios. ¿Cómo enfrenta eso?

—De la misma manera como yo lucho por la independencia y por la equidad. Si yo comparo nuestra actualidad para las cosas de género con cómo estaban cuando comencé como secretaria de Asuntos de la Mujer del PIP, hemos avanzado muchísimo. Veo menos agresividad para las personas LGBTTQ. El año pasado hubo, tres tres hechos que el país vivió y fueron el secuestro de Rosimar (Rodríguez), (Angie González) en Barranquitas que el exesposo la mató y el crimen de Keishla (Rodríguez). El crimen de Keishla, que fue tan horroroso, se manejó de una manera diferente. Todo se conoció rápido. Nosotras llevábamos años diciendo que, cuando hay una desaparición, hay que manejarla rápido.

¿A pesar de la oposición del fundamentalismo, usted entiende que esto es imparable?

—El fundamentalismo en Puerto Rico es una fuerza política, no es una fuerza espiritual y, como tal, la debemos combatir. Están superorganizades, y yo no entiendo por qué nosotres no podemos hacer lo mismo.

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