

17 de abril de 2026 - 12:30 PM


Las imponentes estructuras que se enclavan en el distrito histórico de Ponce, una de las zonas más ricas arquitectónicamente en Puerto Rico, se vieron gravemente afectadas, a principios de 2020, por los sismos que sacudieron a los municipios del suroeste del país.
Los balcones colapsados, parapetos desprendidos y enormes grietas en las longevas estructuras, construidas principalmente en ladrillo y mampostería, levantaron las alertas de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, cuyo profesorado y estudiantado documentó minuciosamente los daños causados por los movimientos telúricos.
“Produjimos un catálogo de qué estructura se dañó, qué nivel de daño llegó, cómo eran los planos históricos de ese edificio, cómo está hoy día y se hizo un inventario maravilloso”, indicó la arquitecta Magda Bardina García, coordinadora de la Unidad de Preservación y Conservación Adaptativa de la institución.
“Tenemos una carpeta de proyectos maravillosa que, si se quisiera invertir en Ponce en alguno de estos espacios que ya están afectados, pues, la Escuela ha hecho estudios de muchísimos proyectos”, detalló sobre el proyecto que comenzaron una semana después de los terremotos más fuertes, en enero de 2020.
De hecho, el edificio Forteza –donde se ubica la sede de la Escuela– es una estructura histórica diseñada por el arquitecto Francisco Porrata-Doria. La edificación, que queda justo frente al icónico Parque de Bombas, fue intervenida proactivamente, mediante la instalación de unas mallas de carbón que refuerzan la estructura.
“En el momento que ocurren los terremotos, a ninguno de nosotros se nos permitió entrar aquí, hasta tanto vinieron los ingenieros estructurales y los conservacionistas que visitaron la estructura e hicieron un análisis exhaustivo de la Escuela. Y, gracias a Dios, la Escuela estaba 100% habitable”, relató Bardina García.
Con el detallado inventario, un puñado de estructuras –de uso residencial, comercial y mixto– han sido rescatadas por ciudadanos privados, quienes han asumido la delicada tarea de salvar las edificaciones cuya conservación enfrenta retos económicos y de falta de materiales y mano de obra experta.
Este sábado, como parte de la cuarta edición de “Ponce Abre sus Puertas”, el equipo de la Escuela de Arquitectura Rafael Hernández Colón dará un recorrido por nueve de estas propiedades, que van desde el Ponce Plaza y el Teatro La Perla hasta la Bodega de Méndez y el Serrallés Icon. La restauración de este último representó el rescate de un edificio de ladrillo de tres pisos.
“Vamos a reconocer a estas personas privadas que, con su propio dinero, con su propia fuerza y con su propio amor al patrimonio, han rescatado estas estructuras. Lo que queremos es servir como un enlace importante (porque) nadie les ha reconocido a estas personas la labor que han realizado. Al fin y al cabo, nos están dejando una mejor ciudad por proyectos que han hecho individualmente”, subrayó la arquitecta.
Entre los retos para la conservación del patrimonio edificado, Bardina García mencionó que, aparte de la situación económica, está la falta de conocimiento para trabajar con estos delicados proyectos. Ante esto, la Escuela incluye, en su currículo básico, una unidad experimental de preservación y conservación adaptativa.
“Inclusive, puedes salir con una especialidad a un grado menor en preservación histórica, así que también te abre un campo, una puerta grande en términos de trabajo en distintos sectores”, explicó.
La actividad de mañana sábado, 18 de abril, comenzará a las 8:30 a.m., en la Escuela de Arte y Diseño, en Ponce. Puede reservar llamando al (787) 841-2000, extensión 1310.
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