1 de septiembre de 2026 - 5:05 PM

Covachas con hongos y filtraciones, columnas con grietas en las zonas de descanso, un extractor de líquidos inflamables dañado en un almacén con combustibles y otras condiciones cuestionables exponen a más de 200 empleados de mantenimiento de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras a riesgos para su salud y seguridad.
Las denuncias sobre la precariedad e insalubridad en sus talleres de trabajo surgieron este martes mientras protestaban, junto a otros cientos de empleados de la UPR, como parte de una huelga en 10 de las 11 unidades del sistema, en reclamo de que se mantenga la cobertura médica que escogieron y el acceso a mejores beneficios de salud.
“Los talleres de trabajo están en detrimento. Están horribles. No hay condiciones de trabajo dignas y, con todo eso, damos la milla extra para que el recinto se mantenga al día”, denunció Idalia Maldonado Colón, delegada general en el recinto de Río Piedras del Sindicato de Trabajadores de la UPR.
Las clases transcurrieron con regularidad en el campus, aunque nadie recogiera la basura ni limpiara los baños, mientras decenas de empleados permanecían en paro, reunidos en los talleres, sin interrumpir el paso a través de los portones de la instalación.
El Sindicato de Trabajadores ratificó, la semana pasada, en asamblea extraordinaria, un voto de huelga, de no lograrse un acuerdo con la Administración Central sobre el plan médico seleccionado por el gremio, y lo puso en efecto este martes.
“Nuestro reclamo es que nos den el plan médico que nosotros, democráticamente, escogimos, que es Triple S. No queremos el institucional porque ya lo tuvimos y no nos funcionó. Por el Artículo VII del Convenio Colectivo, tenemos derecho de escoger nuestro plan médico. Fuimos a tribunales, y ganamos. Ahora, quieren volver a tribunales para ponernos el plan institucional, cuando nosotros le damos un ahorro de $100 por persona”, argumentó Maldonado Colón, conserje con 25 años en la Universidad y que desarrolló sinusitis crónica y un espasmo en la espalda por las condiciones del recinto.
“Para limpiar el tercer piso, tengo que subir el cubo, mapo y todos los materiales porque no tengo para coger agua en ese piso. Tengo que subir y bajarlos todos los días. Los sótanos, que ya están clausurados, se inundaban y había hongos, y por eso fue que me dio sinusitis”, abundó la empleada, frente a una covacha clausurada hace un mes en la Facultad de Humanidades.
Al momento de esta publicación, no fue posible obtener comentarios de la Administración Central de la UPR. La presidenta de la UPR, Zayira Jordán Conde, anunció el lunes que se completaron los trámites para incluir, de forma provisional, a los integrantes del Sindicato al plan institucional a partir de este martes.
Aunque algunos empleados permanecieron sin trabajar, otros acudieron al edificio de Plaza Universitaria a orientarse sobre el nuevo plan que ofrece la administración universitaria en contra del voto de huelga del sindicato.
En la Oficina para la Conservación de las Instalaciones Universitarias en Río Piedras, se encuentran los talleres de los conserjes y empleados que dan mantenimiento a las áreas verdes, calles, aceras y estacionamientos; los sistemas de distribución eléctrica primarios y secundarios, de refrigeración, de agua potable, sanitarios y pluviales, y otras obras esenciales en el recinto más grande del sistema UPR. Los cocineros y conserjes de las escuelas elemental y secundaria de la Universidad, también paralizaron sus trabajos y no se ofreció almuerzo a cerca de 600 alumnos.
“Cuando llueve, esto parece un lago. Uno viene del ‘field’ (campo) con tanta calor y no podemos estar aquí porque está inundado. Le pregunto a los decanos y a la presidenta de la UPR: ‘¿Su oficina está como esta?’ Quienes mantienen esta Universidad, somos nosotros”, señaló Víctor Cotto, delegado y empleado de jardinería desde una zona de descanso con filtraciones en el techo por la falta de plafones.
Cotto advirtió que la falta de un extractor adecuado para líquidos inflamables en su entorno de trabajo representa un alto riesgo de incendio, explosión e intoxicación. Justo al lado de este pequeño almacén, hay unas oficinas en madera en pésimas condiciones.
“Tengo compañeros que se han desplomado. Un compañero que se supone que no coja insolación y lo tienen que cambiar de área, pero está bajo el sol. Tengo otro que le dio un infarto hace poquito. Hay empleados de áreas verdes que están trabajando siete días. Después de la huelga de estudiantes (en mayo), para poner el recinto al día, tuvimos que meter mucho ‘overtime’ (tiempo extra). Es fácil decir que está perdido, pero, verdaderamente, no hay empleados“, denunció Misael López, quien usa corriente externa para encender una máquina dañada para soplar el pasto podado, exponiéndose a un cortocircuito.
La organización sindical representa a 850 trabajadores de mantenimiento y ornato de todos los recintos de la UPR, con excepción del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM). Debido a una orden judicial tras una huelga pasada, los unionados del recinto de Río Piedras llevaron a cabo la paralización dentro de los portones y en sus talleres de trabajo. En unidades como Humacao y Ponce, los trabajadores se apostaron frente a los portones, dijo más temprano el presidente del Sindicato, David Muñoz.
A raíz de la huelga, la administración del Recinto de Ciencias Médicas anunció que las citas de las clínicas de salud de este martes serían reprogramadas.
“Se afectaron las clínicas porque la rectora quiso. Ahí lo que hay son ‘brazos caídos’ (empleados de mantenimiento sin trabajar) no han cerrado los portones. Ella fue la que cerró las clínicas. Nos quieren echar la culpa”, dijo Maldonado Colón.
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