

9 de mayo de 2021 - 11:40 PM


El camino hacia la equidad, la justicia y la erradicación de la violencia machista en Puerto Rico está construido por cientos, quizás miles de pisadas.
Son las huellas de mujeres vocales, solidarias, fuertes, perseverantes y siempre presentes. Algunas llevan décadas de lucha, ya sea en solitario o como parte de una organización, otras -y otros- se han sumado a mitad de camino y hay quienes se acaban de integrar tras conocerse de los asesinatos de Keishla Rodríguez Ortiz y Andrea Ruiz Costas, las dos víctimas fatales más recientes de la violencia de género.
“En la calle somos más visibles que nunca y creo que eso tiene una gran importancia, no solamente porque los movimientos sociales son los que, precisamente, impulsan cambios sociales y en política pública, pero también porque los movimientos sociales construyen poder”, afirmó Zoán Dávila, portavoz de la Colectiva Feminista en Construcción.
A nivel individual esa visibilidad les ha dado el poder a muchas mujeres para denunciar a sus agresores, para contar sus historias y pedir ayuda. A nivel colectivo ha fortalecido el caminar. En 2018, recordó, el reclamo de la declaración de un estado de emergencia inició con una convocatoria y en dos años se ha convertido en un movimiento.
En enero, finalmente, el gobierno reconoció que el estado le ha fallado sistemáticamente a las mujeres. “Esa declaración se da por una lucha que se ha construido en la calle, intencionada, constante y con un reclamo claro. Los movimientos sociales son sumamente importantes y en los últimos años si hay un movimiento que ha estado bien presente es el movimiento feminista”, afirmó.
Un grupo de activistas abordadas por El Nuevo Día -representativas de todas las que día a día luchan por los derechos de las mujeres- reconocen los avances que ha habido, pero reafirmaron que la lucha y la fiscalización persisten.
“A pesar de ese decreto todavía hay mucho trabajo que hacer y esto implica que, a pesar del cansancio, sobre todo emocional, y el impacto que tienen estos asesinatos que ocurren, y que son más visibles ahora mismo, continuamos en la calle”, afirmó Dávila.
“En los últimos años, si hay un movimiento que ha estado bien presente en la calle... es el movimiento feminista ”
Keishla y Andrea fueron asesinadas la semana pasada. El cuerpo de Keishla fue encontrado en la Laguna San José, en Río Piedras, y por su muerte está acusado el boxeador Félix Verdejo Sánchez, con quien ella sostenía una relación y de quien estaba embarazada, según denunciaron sus familiares.
Andrea fue hallada sin vida en un solar baldío en Cayey. Su agresor, identificado por las autoridades como Miguel Ángel Ocasio Santiago, confesó los hechos. La mujer, quien trabajaba en un centro comercial, intentó sin éxito buscar auxilio en el sistema judicial. Su caso muestra la violencia sistemática contra las mujeres.
Tras conocerse de ambas muertes y de las fallas que mediaron particularmente en el caso de Andrea, la directora ejecutiva de Hogar Ruth, Lisdel Flores, no pudo evitar cuestionarse: “¿qué estamos haciendo mal?”.
Esa reflexión la llevó a afirmar la importancia de la implementación, de hacer cumplir las leyes y reglamentos, pero también de escuchar y validar el testimonio de esa víctima que, quizás, no es el más trágico que ha vivido, pero sí el que la impulsó a salir de esa relación.
“La sensibilidad se tiene que traducir en espacios que sirvan para escuchar, en observar más allá de las palabras. ¿Qué está diciendo? ¿Cuál es el grito que hay detrás de esa solicitud?”, señaló.
Flores afirmó que Andrea hizo exactamente lo que se le pide hacer a las mujeres víctimas de violencia de género, pero el sistema no respondió en su auxilio. “Esto no se trata de quiénes fallaron o si fallaron o cómo fallaron, sino que debemos partir de cómo ella se sintió en todo el proceso”, señaló Flores.
Faltan muchas áreas por mejorar, dijo. Hay que continuar capacitando a la Rama Judicial y a los demás componentes que intervienen con las víctimas, como los policías y fiscales. También hay que procurar la asignación de fondos recurrentes para los ocho albergues que acogen a víctimas de violencia doméstica y sus hijos, todos administrados por organizaciones sin fines de lucro. De ese modo estas organizaciones pueden garantizar los servicios.
“Está más que probado que somos esenciales. Pero, todavía se hacen esos cuestionamientos a través de la Legislatura... en 37 años hemos salvado miles y miles de vidas”, expresó.
Flores indicó que tras la exposición que tuvo el país a ambas tragedias, aspira a que la consternación se transforme en acción. Sostuvo que no favorece una cobertura tan gráfica como la que han recibido estos casos, particularmente el de Keishla. Sin embargo, reconoció que en quienes no trabajan directamente con esta problemática “levantó una chispa”.
Durante este año, dijo, Hogar Ruth ha asistido, a través de sus programas de servicios directos, a 389 mujeres. Esta cifra no incluye el programa de intercesoría legal que ofrecen en las regiones judiciales de Arecibo y Bayamón.
Vilmarie Rivera, presidenta de la Red de Albergues, guarda la esperanza de que lo vivido en estos pasados días provoque una reforma en la respuesta del estado y en cada uno de los componentes dirigidos a garantizar la protección de las víctimas.
“Cada mala decisión que se toma representa vidas que se van a perder... creo que la consternación nos tiene que llevar a la acción”, subrayó Rivera, directora también del Hogar Nueva Mujer desde hace 17 años. Sostuvo que faltan manos que contribuyan a la lucha. Coincidió en la necesidad de que se asignen los recursos para poder garantizar el funcionamiento de los albergues, en el desarrollo de nuevos esfuerzos para capacitar el personal de las agencias de seguridad y en asegurarle acompañamiento a cada una de las víctimas.
Al respecto, Rivera sostuvo que la certificación de las intercesoras legales tiene que regresar a manos de la Administración de Tribunales tras habérsele transferido la responsabilidad a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM). El cambio, que tendría que generarse desde la Rama Legislativa, ha convertido el proceso en uno “burocrático”.
Para Vilma González, directora ejecutiva de Coordinadora Paz para la Mujer, la consternación y la reacción ciudadana a sucesos tan lamentables como los ocurridos la semana pasada evidencia los avances que ha habido en la lucha.
Sin embargo, en medio de las voces solidarias de hombres y jóvenes se siguen escuchando mensajes machistas -incluso desde estructuras de poder- que insisten en poner la responsabilidad sobre la mujer. “Se me hace difícil decir en dónde estamos. Creo que hemos avanzado en muchas áreas, aunque todavía nos queda mucho trabajo por hacer”, afirmó.
“Tiene que haber una formación sistemática porque los sistemas también reproducen esas ideologías machistas ”
Además de los reclamos de sus compañeras, González reafirmó la importancia de la educación como mecanismo para erradicar la violencia machista.
“Por eso es que hemos insistido en reconocer que necesitamos una educación con perspectiva de género. Tiene que haber una formación sistemática porque los sistemas también reproducen ideologías machistas”, afirmó.
Uno de los reclamos constantes de las entidades que trabajan con las mujeres ha sido, precisamente, la ausencia de protocolos uniformes. González dijo que en el Comité de Prevención, Apoyo, Rescate y Educación contra la Violencia de Género (PARE), creado a través de la declaración del estado de emergencia, se han evaluado estos documentos y se ha confirmado que no existe una coordinación y que su incumplimiento no tiene consecuencias.
Otras áreas que necesitan ser reforzadas, dijo, es la invisibilización de la violencia sexual, una mejor distribución de los recursos disponibles y asegurar que ninguna víctima atraviese una situación de violencia sin acompañamiento.
“Esto no es algo que nos acabamos de enterar, esto es algo que lo venimos denunciando hace décadas: que los sistemas tengan una respuesta articulada, que haya comunicación entre las agencias, que los servicios estén centrados en la víctima”, expresó.
A horas de que el Negociado de la Policía recuperara el cuerpo de Keishla en la laguna San José, cientos de personas se congregaron en el puente Teodoro Moscoso a raíz de un llamado que surgió desde la página del movimiento CON-Sentimiento, plataforma virtual creada por Aliana Bigio.
Aunque la convocatoria surgió a través de CON-Sentimiento, fue concertada entre varias entidades. “Estábamos bien frustradas y sentíamos mucho coraje y rabia... entendimos que necesitábamos volver a ese lugar y retomarlo y honrar la memoria de Keishla y un poco ponerle más énfasis a su vida y celebrar quién fue”, señaló.
“Cada vez más nos reafirmamos y damos cuenta que es entre nosotras mismas que nos protegemos y nos tenemos ”
El lugar se convirtió en un espacio de amor y de reclamo. Algunas víctimas narraron sus historias y otras colocaron ofrendas florales en el área desde donde se cree fue lanzado el cuerpo de Keishla.
Bigio celebró la virazón de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) que en una reconsideración aprobó la solicitud de $7 millones que hizo el gobernador Pedro Pierluisi para crear un fondo de emergencias para combatir la violencia de género, pero advirtió que estarán vigilantes a su uso y a que haya consecuencias hacia los responsables.
“Como feminista y personas que estamos todos los días viendo la violencia machista, ver cómo se bota el dinero en otros espacios es como reafirmar que nos mandan a matar. No hay una conciencia de que hay cosas más apremiantes, como lo es la vida de las mujeres”, puntualizó.
Afirmó que faltan conversaciones honestas, apolíticas y estratégicas, así como un compromiso genuino y un cambio en el enfoque de las campañas de prevención. Sostuvo que tienen que dejar de enfocarse en las mujeres y cómo deben protegerse para no ser víctimas y dirigirse a los hombres.
“Cada vez más nos reafirmamos y damos cuenta que es entre nosotras mismas que nos protegemos y nos tenemos, porque lamentablemente todas tenemos en común la violencia machista”, señaló.
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Si estás atravesando por una situación de violencia de género y necesitas refugio, puedes llamar a algunos de estos albergues para recibir ayuda.
- La Casa Protegida Julia de Burgos 787-723-3500
- Hogar Nueva Mujer 787-263-6473
- Hogar Ruth 787-883-1884
- Hogar La Piedad 787-745-0750
- Casa de Todos 787-734-5511
- Casa de la Bondad 787-852-7265
- Casa Protegida para Mujeres y Niños 787-879-3300
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