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prima:Vecinos de Miramar abogan por acuerdos con LUMA Energy para evitar tala de árboles

Residentes se organizan y alertan que lo que ocurre en su comunidad anticipa un efecto del masivo proyecto de despeje de vegetación en las zonas urbanas del país

24 de enero de 2025 - 8:30 AM

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Esta historia fue publicada hace más de 1 año.
LUMA sostiene que, entre el 1 de julio de 2024 y lo que va de 2025, los clientes de Miramar han experimentado, en promedio, 537.33 minutos de interrupciones por interacción de vegetación con el tendido eléctrico. (Ramon "Tonito" Zayas)

Úcar, roble y caoba son solo tres de las 64 especies de árboles identificadas que dan oxígeno y sombra a la zona histórica de Miramar, dibujando un gran escenario verde entre la multitud de concreto típica de cualquier urbe.

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Sin embargo, ese cuadro –que se extrapola a otras comunidades urbanas y suburbanas de Puerto Rico– ya comenzó a desvanecerse en San Juan, punto de partida del masivo proyecto de despeje de vegetación en torno a líneas eléctricas de LUMA Energy, con el aval de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias.

Para reducir la tala y sus efectos adversos, vecinos de Miramar evalúan, incluso, la posibilidad de asumir los costos de mantenimiento por poda, que es responsabilidad de LUMA.

“Los árboles son esenciales, pero, en el contexto urbano, se hacen más esenciales”, afirmó el arbolista y biólogo Walter Soler, mientras explicaba características y beneficios de la vegetación, incluyendo la capacidad de secuestrar monóxido de carbono y mejorar la calidad del aire, reducir el impacto de las altas temperaturas, amortiguar el ruido y absorber escorrentías, así como el impacto positivo a nivel emocional y psicológico.

Denuncian incongruencias en proyecto de despeje de vegetación de LUMA Energy: "No sirve"

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"Ha sido un proceso atropellado", opinó el arborista Walter Soler.

Tener árboles frente a una propiedad también representa un 30% de reducción de consumo energético, precisó Soler, quien vive en Miramar, donde residentes han plasmado su preocupación ante la tala que LUMA lleva a cabo vía subcontratistas.

El consorcio inició en julio su proyecto de despeje, que abarca 16,000 millas de servidumbre y que ha avanzado, al menos, 54.15 en la capital. Pese a versiones anteriores, LUMA reconoció a El Nuevo Día que no tiene un plan de mitigación para una siembra de árboles que reemplace los cortados, y sostuvo que tal mitigación no es un requisito.

Los vecinos de Miramar, sin embargo, apelan al sentido común.

“En las zonas urbanas, implementar el proyecto puede convertirse en una acción nefasta de parte de las agencias e irresponsable, porque tiene que haber una planificación”, dijo Soler, en un recorrido por la zona histórica, donde se ven tocones de árboles talados y otros en turno.

Pero, LUMA sostiene que, entre el 1 de julio de 2024 y lo que va de 2025, los clientes de Miramar han experimentado, en promedio, 537.33 minutos de interrupciones por interacción de vegetación con el tendido eléctrico. Según el consorcio, más del 45% de los apagones, en esa área y período, han sido provocados por vegetación.

En ciertos casos, en lugar de corte, el plan de LUMA establece que es posible realizar solo una poda. Pero, en al menos 32 casos, la comunidad corroboró que los árboles fueron cortados, pese a que la orden de trabajo a subcontratistas era de poda.

“No hay una supervisión, no hay una gerencia del proyecto que esté velando por que las cosas se hagan como se deben hacer”, acotó Soler.

Un análisis de 2013, peticionado por el Municipio de San Juan para el manejo de árboles en Miramar, concluyó que, en las calles del sector, había 943 árboles nativos y exóticos naturalizados, y 53 palmas. Soler estimó que ese número se redujo entre un 15% y 20% con el impacto del huracán María, en 2017.

“Si presumimos que a ambos lados de la carretera hay árboles y que el circuito eléctrico va por un solo lado de la carretera o en la acera, pudiéramos estar hablando que el 50% de los árboles pudieran verse afectados y ser candidatos a una remoción”, planteó el biólogo.

Argumentó que, si bien es cierto que muchos de los árboles sembrados en Miramar, hace décadas, no son compatibles con la servidumbre eléctrica y hay base legal que da luz verde al corte, también existen estrategias para que ambos coexistan, así como posibilidades de mitigación.

“Se debe llegar a acuerdos donde cada parte tome responsabilidad”, anotó Soler, en referencia tanto a LUMA como al Municipio.

Costearían el mantenimiento

De otra parte, Soler relató que, por años, vecinos de Miramar han tomado la iniciativa de costear la poda de árboles en las aceras, que son espacios públicos, ante la inacción de las autoridades responsables.

De hecho, hay vecinos que evalúan esa alternativa para evitar que LUMA tale los árboles, como Cristina Pérez Díaz y otros residentes del condominio donde vive.

“Justo frente a nuestro condominio, tenemos cuatro (árboles) marías enormes que vamos a tratar de salvar, pero no estoy preocupada solamente por los árboles frente al condominio, sino por todo Miramar y el plan para todo Puerto Rico, que es un desastre ecológico”, subrayó Pérez.

“Entendemos que los árboles grandes interfieren con las líneas eléctricas y que hay que hacer algo, pero la manera en que se está haciendo es muy irresponsable”, añadió.

El Nuevo Día cuestionó al alcalde Miguel Romero sobre este asunto, respondiendo –a través de su portavoz, Betsy Nazario– que el Municipio se comunicó con LUMA tras recibir reclamos de la comunidad.

“En respuesta, LUMA detuvo temporalmente los trabajos y se coordinó una reunión entre los representantes de LUMA y los residentes afectados”, indicó Nazario, y agregó que al ayuntamiento no le corresponde la poda o mantenimiento en torno a las líneas eléctricas, “ya que estas labores están restringidas por ley a LUMA”.

“El Municipio de San Juan no avala ni interviene en los trabajos de poda, corte o tala de árboles que se realicen en servidumbres eléctricas”, recalcó.

En tanto, Soler declaró que el modo en que están cortando los árboles no solo representa un obstáculo a la mitigación con siembra en el mismo lugar, sino también un riesgo de seguridad. “Un tocón que dejes de un tronco puede estar 20 años ahí y no poder sembrar nada”, explicó, al plantear que LUMA, tras remover el árbol, también debe encargarse de eliminar el tocón, lo que permitiría resembrar y evitaría posibles tropiezos de peatones.

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