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El papa León XIV dice que no teme a Donald Trump y cita los Evangelios en su disputa sobre la guerra en Irán

El pontífice visita Argelia para iniciar su gira por África y homenajear a San Agustín

13 de abril de 2026 - 6:35 AM

El papa León XIV habla con periodistas en su vuelo con destino al aeropuerto internacional Houari Boumédiène de Argel, en Argelia. (Alberto Pizzoli)

Argel - El papa León XIV, nacido en Estados Unidos, respondió el lunes al presidente Donald Trump, que había arremetido contra él por la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán, y dijo a reporteros que los llamados del Vaticano a la paz y la reconciliación están arraigados en el Evangelio, y que no temía al gobierno de Trump.

“Poner mi mensaje en el mismo plano que lo que el presidente ha intentado hacer aquí, creo que es no entender cuál es el mensaje del Evangelio”, dijo León a The Associated Press a bordo del avión papal rumbo a Argelia. “Y lamento escuchar eso, pero continuaré con lo que creo que es la misión de la Iglesia en el mundo hoy”.

El primer papa de la historia nacido en Estados Unidos subrayó que no estaba haciendo un ataque directo contra Trump ni contra nadie más con su llamado general a la paz y sus críticas a la “ilusión de omnipotencia” que está avivando las guerras en Irán y otros conflictos en todo el mundo.

“No entraré en debate. Las cosas que digo ciertamente no están destinadas como ataques contra nadie. El mensaje del Evangelio es muy claro: ‘Bienaventurados los que trabajan por la paz’”, dijo León.

“No me apartaré de anunciar el mensaje del Evangelio e invitar a todas las personas a buscar maneras de construir puentes de paz y reconciliación, y buscar maneras de evitar la guerra siempre que sea posible”.

Hablando con otros reporteros, añadió: “No tengo miedo del gobierno de Trump”.

Trump dice que León no está “haciendo un muy buen trabajo”

El presidente estadounidense criticó al pontífice en redes sociales el domingo por la noche, diciendo que no creía que el líder mundial de la Iglesia católica estuviera “haciendo un muy buen trabajo” y que “es una persona muy progresista”, al tiempo que también sugirió que el pontífice debería “dejar de complacer a la Izquierda Radical”.

En su vuelo de regreso a Washington desde Florida, Trump utilizó una extensa publicación en redes sociales para criticar duramente a León XIV, y luego siguió haciéndolo después de bajar del avión, en comentarios en la pista a reporteros.

“No soy fan del papa León”, dijo.

Los comentarios de Trump se produjeron después que León XIV sugiriera durante el fin de semana que una “ilusión de omnipotencia” está avivando la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán. Si bien no es inusual que papas y presidentes estén en desacuerdo, es sumamente raro que el papa critique directamente a un mandatario estadounidense, y la mordaz respuesta de Trump es igualmente poco común, si no más.

“El papa León es DÉBIL con el crimen y terrible en política exterior”, escribió el presidente de Estados Unidos en redes sociales, y añadió: “No quiero un papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear”.

Políticos italianos de todo el espectro mostraron su solidaridad con León. La primera ministra, Giorgia Meloni, envió un mensaje de apoyo a su misión de paz, mientras que la líder del principal partido de oposición, Elly Schlein, fue más directa, calificando los ataques de Trump de “extremadamente graves”.

Repitió ese sentir en comentarios a reporteros, diciendo: “No nos gusta un papa que diga que está bien tener un arma nuclear”.

Más tarde, Trump publicó una imagen que sugería que él tenía poderes similares a los de un santo, parecidos a los de Jesucristo. Con una túnica de estilo bíblico, se ve a Trump imponiendo las manos sobre un hombre postrado en cama al tiempo que la luz emana de sus dedos, mientras un soldado, una enfermera, una mujer rezando y un hombre barbudo con una gorra de béisbol observan con admiración. El cielo arriba está lleno de águilas, una bandera estadounidense e imágenes vaporosas.

La oposición de León a la guerra irritó a Trump

Todo eso ocurrió luego que León XIV presidiera un servicio vespertino de oración en la basílica de San Pedro el sábado, el mismo día en que Estados Unidos e Irán iniciaron negociaciones cara a cara en Pakistán durante un frágil alto el fuego. El papa no mencionó por su nombre a Estados Unidos ni a Trump, pero el tono y el mensaje de León XIV parecieron dirigidos a Trump y a funcionarios estadounidenses, quienes se han jactado de la superioridad militar de Estados Unidos y han justificado la guerra en términos religiosos.

León XIV —quien está en un viaje de 11 días a África a partir del lunes — ha dicho previamente que Dios “no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza”. También ha citado un pasaje del Antiguo Testamento de Isaías, diciendo que “cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos”.

Antes del alto el fuego, cuando Trump advirtió de ataques masivos contra plantas eléctricas iraníes y otra infraestructura y que “una civilización entera morirá esta noche”, León describió tal amenaza como “realmente inaceptable”.

En su publicación en redes sociales el domingo por la noche, sin embargo, Trump fue mucho más allá de la guerra en Irán al criticar a León.

El presidente escribió: “No quiero un papa que piense que es terrible que Estados Unidos atacara a Venezuela, un país que estaba enviando cantidades masivas de drogas a Estados Unidos”. Eso fue una referencia a que el gobierno de Trump había derrocado al presidente venezolano Nicolás Maduro en enero.

“No quiero un papa que critique al presidente de Estados Unidos porque estoy haciendo exactamente para lo que fui elegido, EN UNA APLASTANTE VICTORIA”, añadió Trump, haciendo referencia a su victoria electoral de 2024.

También sugirió en la publicación que León XIV solo obtuvo su cargo “porque era estadounidense, y pensaron que esa sería la mejor manera de lidiar con el presidente Donald J. Trump”.

“Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”, escribió Trump, y añadió: “León debería ponerse las pilas como papa, usar el sentido común, dejar de complacer a la Izquierda Radical y centrarse en ser un gran papa, no un político. ¡Le está haciendo mucho daño y, más importante, le está haciendo daño a la Iglesia católica!”.

En sus comentarios posteriores a reporteros, Trump mantuvo las críticas, diciendo de León: “No creo que esté haciendo un muy buen trabajo. Le gusta el crimen, supongo”, y añadió: “Es una persona muy progresista”.

El arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, emitió un comunicado diciendo que estaba “desalentado” por los comentarios de Trump.

“El papa León no es su rival; ni el papa es un político. Es el Vicario de Cristo que habla desde la verdad del Evangelio y por el cuidado de las almas”, dijo Coakley.

En las elecciones de 2024, Trump ganó el 55% del voto del electorado católico, según AP VoteCast, una amplia encuesta a votantes. Pero el gobierno de Trump también tiene vínculos estrechos con líderes protestantes evangélicos conservadores y ha afirmado contar con respaldo celestial para la guerra en Irán.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, instó a los estadounidenses a rezar por la victoria “en el nombre de Jesucristo”. Y, cuando se le preguntó a Trump si creía que Dios aprobaba la guerra, dijo: “Sí, lo creo, porque Dios es bueno, porque Dios es bueno y Dios quiere ver que la gente sea atendida”.

Inicia una gira en África

El papa León XIV emprendió el lunes el primer viaje papal de la historia a Argelia, con el objetivo de promover la convivencia cristiano-musulmana en un momento de conflicto global y honrar al inspirador de su espiritualidad religiosa, San Agustín, nacido en el país.

La escala de dos días de León en Argelia abre una intensa gira de 11 días por cuatro naciones africanas -Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial- que llevará al primer papa nacido en Estados Unidos a adentrarse en el creciente corazón de la Iglesia católica.

El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, recibió a León a su llegada al aeropuerto internacional de Argel antes de que ambos se reunieran formalmente en el palacio presidencial de El Mouradia.

Más tarde el lunes, León tenía previsto dirigirse a las autoridades argelinas y visitar la Gran Mezquita de la ciudad. Terminaba el día con un encuentro en la basílica de Nuestra Señora de África y luego con oraciones en un monumento cercano dedicado a migrantes muertos en naufragios al intentar llegar a Europa.

El encuentro en la basílica, una estructura romano-bizantina construida a finales del siglo XIX durante el dominio colonial de Francia, incluirá el testimonio de una monja católica, un creyente pentecostal y un musulmán, además de palabras del papa.

El lema oficial del viaje a Argelia es la frase con la que León abre dondequiera que va - “La paz sea con ustedes”- y el Vaticano afirma que un mensaje general de paz y convivencia cristiano-musulmana será el tema principal.

En Argelia, una diminuta comunidad católica de unas 9,000 personas, compuesta en su mayoría por extranjeros, existe junto a la mayoría musulmana suní de alrededor de 47 millones, según estadísticas del Vaticano.

El arzobispo de Argel, el cardenal francés Jean-Paul Vesco, indicó que, en cualquier día, nueve de cada 10 personas que visitan la basílica son musulmanas.

“Es maravilloso poder mostrar que podemos ser hermanos y hermanas juntos, construyendo una sociedad a pesar de nuestras diferentes religiones”, declaró Vesco a The Associated Press en la víspera de la llegada de León. “Y eso es lo que nuestra Iglesia ha estado haciendo desde que este país obtuvo la independencia”.

Sin embargo, Estados Unidos ha incluido a Argelia en su lista especial de vigilancia por “haber incurrido en o tolerado graves violaciones de la libertad religiosa”. La Constitución argelina reconoce “religiones distintas del islam” y permite a las personas practicar su fe si respetan el orden público y las normas.

Pero el proselitismo dirigido a musulmanes por parte de no musulmanes es un delito, y algunas otras denominaciones cristianas han enfrentado persecución por parte de las autoridades argelinas, que han cerrado sus iglesias.

“Me imagino que es algo bueno que un papa visite Argelia”, expresó Selma Dénane, una estudiante que vive en Annaba, en la costa, al este de Argel. “Pero, ¿qué cambiará después? ¿Podrán los cristianos decir: ‘Soy cristiano’ sin miedo o estigmatización?”.

Un pasado violento de mártires

Tres décadas después de declarar la independencia de Francia, Argelia libró una brutal guerra civil en la década de 1990 que se conoce localmente como la “década negra”, cuando unas 250.000 personas murieron mientras el ejército combatía una insurgencia islamista.

Entre los muertos hubo 19 católicos, incluidos siete monjes trapenses del monasterio de Tibhirine, al sur de Argel, que fueron secuestrados y asesinados en 1996 por combatientes islámicos. Entre los 19 también había dos monjas de la familia religiosa agustiniana de León.

En su primer día en Argelia, León rendirá homenaje a los 19 mártires y visitará a las monjas agustinas que quedan, quienes dirigen un proyecto de servicios sociales desde la basílica de Argel que ayuda a personas de todas las religiones.

“Dieron su vida por Dios, por Jesús, por la Iglesia, por el pueblo argelino porque no querían abandonar el país, incluso en los momentos difíciles”, manifestó la hermana Lourdes Miguelez.

Los 19 fueron beatificados en 2018 como mártires de la fe, en lo que entonces fue la primera ceremonia de beatificación de ese tipo en el mundo musulmán.

Vesco, el arzobispo de Argel, suele recordar al público que León fue elegido el 8 de mayo, festividad católica de los 19 mártires. Inmediatamente después de la elección de León, Vesco lo invitó a visitar el país.

León tiene otra conexión con los monjes trapenses: ha convertido en un mantra una de las frases del prior mártir del monasterio de Tibhirine, Christian de Chergé, quien habló de una “paz desarmada y desarmante”. León ha citado esa línea desde la noche de su elección.

“Obviamente hablará mucho de paz, es urgente y actual”, comentó Vesco.

Una visita personal y pastoral

Para León, la visita a Argelia es pastoral, pero también profundamente personal. Su orden religiosa agustiniana se inspiró en las enseñanzas de san Agustín de Hipona, el titán teológico y filosófico del siglo V de la Iglesia cristiana primitiva, que nació en lo que hoy es Argelia y pasó allí toda su vida salvo cinco años.

El martes, León visitará Annaba, la Hipona actual, donde san Agustín fue obispo durante tres décadas, y literalmente caminará tras las huellas del santo.

Desde sus primeras palabras públicas como papa, León se proclamó “hijo de San Agustín”, y lo ha dejado claro en su primer año, citando repetidamente al padre de la Iglesia en sus discursos y homilías.

“No sé si he visto una declaración, una homilía, una carta apostólica o una exhortación que no haga referencia a Agustín”, dijo Paul Camacho, director asociado del Instituto Agustiniano de la Universidad de Villanova, la alma mater de León, dirigida por agustinos, a las afueras de Filadelfia.

“La sombra que proyecta sobre el pensamiento occidental, no solo sobre la Iglesia católica romana sino sobre el pensamiento occidental en un sentido más amplio, es realmente muy, muy larga”, añadió.

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Esta historia fue traducida del inglés al español con una herramienta de inteligencia artificial y fue revisada por un editor antes de su publicación.

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