

28 de octubre de 2026 - 8:50 PM

La humanidad está perdiendo terreno en la lucha contra el cambio climático y se encamina hacia un mundo más cálido de lo que los expertos habían previsto el año pasado; Estados Unidos es una de las principales razones de ello, según un nuevo informe de las Naciones Unidas.
Si todos los países cumplen sus promesas de reducir las emisiones que atrapan el calor, es probable que la Tierra se caliente otros 2.2 grados Fahrenheit por encima de las temperaturas actuales, según la actualización de los cálculos climáticos publicada el miércoles por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Esta cifra es unas dos décimas de grado Fahrenheit superior a las proyecciones realizadas el año pasado por el mismo equipo científico.
“Se trata de un resultado peor al esperado el año pasado, debido a la retirada formal de Estados Unidos del Acuerdo de París y a la revisión de las estimaciones de las emisiones históricas”, señala el informe. El documento también responsabiliza a Estados Unidos del aumento de las emisiones registrado el año pasado, al indicar que las otras 20 principales economías del mundo redujeron su contaminación por carbono o, al menos, ralentizaron el crecimiento de las emisiones de dióxido de carbono derivadas de la quema de carbón, petróleo y gas.
“En términos de magnitud, el incremento registrado en Estados Unidos (133 megatoneladas de equivalente de CO2) superó con creces al de cualquier otro país, impulsado por una mayor demanda de electricidad y un repunte en la generación de energía a partir del carbón”, afirma el informe. Los 124 países que aumentaron sus emisiones —sin contar los 63 que las redujeron, como la mayoría de las naciones europeas— sumaron 400 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2025; de ese aumento, el 33% provino de Estados Unidos, según el informe.
“Estados Unidos se está empleando a fondo para bloquear las energías renovables, mientras promueve y subvenciona activamente el carbón —una fuente altamente contaminante—; además, su diplomacia presiona a otros países para que también frenen sus medidas climáticas. Es como observar un incendio, negar su existencia y, encima, echar más gasolina al fuego”, afirmó Bill Hare, climatólogo australiano y director ejecutivo de Climate Analytics, organización que evalúa los planes de los países para combatir el cambio climático. Él no participó en la elaboración del informe de la ONU, pero, al igual que otros científicos externos, señaló que este tiene una base científica sólida.
Los nuevos cálculos indican que, si los países cumplen con todos los compromisos establecidos en sus planes de acción climática presentados ante las Naciones Unidas, para el año 2100 el planeta estará 47 grados Fahrenheit más caliente que en la era preindustrial. Si el mundo continúa por su trayectoria actual —sin tener en cuenta los compromisos nacionales—, la temperatura será 5 grados Fahrenheit superior a la de la segunda mitad del siglo XIX; una cifra que coincide con la proyección realizada el año pasado.
Ambas proyecciones superan con creces el objetivo —establecido en el Acuerdo de París de 2015— de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 3.6 grados Fahrenheit, preferiblemente limitándolo a 2.7 grados Fahrenheit.
Actualmente, el planeta se encuentra aproximadamente 2.5 grados Fahrenheit por encima de los niveles preindustriales. A principios de este año —y nuevamente en este informe—, los funcionarios de las Naciones Unidas reconocieron que ya no es posible limitar el calentamiento al objetivo que se habían propuesto. En su lugar, confían en poder limitar el aumento a unos 3.2 grados Fahrenheit y, posteriormente, lograr extraer suficiente dióxido de carbono de la atmósfera para reducir las temperaturas.
El mundo se está quedando “peligrosamente lejos” incluso de esos objetivos, afirmó el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres; “pero contamos con las herramientas necesarias para cambiar el rumbo y alejarnos del abismo”.
Reducir drásticamente las emisiones globales de carbono —un 18% para 2030 y un 69% para 2040— “es la única manera de recuperar una realidad que, en gran medida, siga siendo manejable y sin impactos graves; por lo tanto, es una medida que tiene todo el sentido”, señaló Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA. “El mensaje del informe es claro”, afirmó la climatóloga Adelle Thomas, vicepresidenta de una evaluación científica de las Naciones Unidas sobre los impactos climáticos. Ella no participó en este estudio. “Sabemos lo que hay que hacer. Tenemos las herramientas para lograrlo. Y retrasar la acción solo hace que el desafío sea más peligroso y costoso para todos”.
Anne Olhoff, autora principal del informe y directora del Centro Climático del PNUMA en Copenhague, señaló que el cambio en la política de Estados Unidos probablemente aumentará las temperaturas globales en casi dos décimas de grado Fahrenheit para finales de siglo.
“Este informe demuestra que la retirada de Estados Unidos no es solo una vergüenza política; tiene consecuencias reales para el planeta y para millones de personas en todo el mundo”, declaró Mohamed Adow, director de Power Shift Africa, una organización dedicada a cuestiones climáticas. “Dos décimas de grado adicional puede parecer insignificante, pero, en términos climáticos, es enorme. Significa olas de calor más peligrosas, inundaciones más destructivas, más cosechas perdidas y más vidas perdidas. Para las comunidades vulnerables en África, que ya viven en la primera línea de la crisis climática, cada fracción de grado importa. No se trata de cifras abstractas; son vidas humanas”.
Hare señaló que esas dos décimas de grado adicional empujan a otros 140 millones de personas a condiciones de calor peligrosas y aumenta la probabilidad de que colapsen la selva amazónica o las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida. Además, esto supondría un costo para el mundo y restaría miles de millones de dólares a la economía global.
Por otra parte, el impacto en Estados Unidos es probablemente aún mayor de lo que calculan las Naciones Unidas, ya que, si el mayor emisor histórico de gases de efecto invernadero no hace lo suficiente para combatir el calentamiento global, otras naciones también relajan sus propios esfuerzos, afirmó Johan Rockström, director del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam, en Alemania.
“El resto del mundo está agotado de contabilizar los daños que Estados Unidos está causando deliberadamente a sus aliados, a las estructuras multilaterales, a la cooperación económica y a la ayuda en casos de desastre”, comentó Malte Meinshausen, climatólogo australiano. “Probablemente, el resto del mundo debería centrarse aún menos en Estados Unidos”.
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