

18 de agosto de 2026 - 11:09 AM


Antes de que abrieran las oficinas de la Junta de Libertad Bajo Palabra (JLBP) en Hato Rey, Carlos Estefano Pino, feminicida convicto y ahora sospechoso por otro asesinato en Caguas, fue trasladado este martes a su vista final de revocación del privilegio por incumplir con los requisitos de la supervisión de su oficial sociopenal.
Estefano Pino es sospechoso del asesinato de la enfermera Jennifer Torres Castro, quien apareció sin vida el pasado 24 de junio. Por este caso, la fiscalía aún no ha radicado cargos porque permanece bajo investigación y a la espera de resultados del Instituto de Ciencias Forenses (ICF).
Para evitar que se compartan datos sobre el caso, el Departamento de Justicia solicitó que la vista fuera confidencial, por lo que los miembros de la prensa no pudieron entrar a la sala para escuchar las argumentaciones de las partes. Una fuente de El Nuevo Día compartió que Estefano Pino es representado por Jesús Miranda ante la JLBP.
El oficial de prensa de la JLBP, Carlos Ramos Domenech, confirmó que la vista había comenzado temprano en la mañana. La vista estaba pautada para las 8:30 a.m. de este jueves, en el noveno piso del edificio que también comparte espacio con el Departamento de Corrección y Rehabilitación, en la avenida César González, en la calle Juan Calaf, en Hato Rey.
Estefano Pino había sido liberado en 2018 por la JLBP, cuando aún le restaban 85 años de sentencia por el asesinato de Myrna Báez Valle, una joven de 22 años, ocurrido en 1990.
El convicto fue arrestado días después de que el cuerpo de Torres Castro apareció en su apartamento en Caguas, debido a una orden de la JLBP porque no había respondido a su oficial técnico sociopenal, Xiomar Rivera, ni habría dormido la noche del asesinato en su apartamento, presuntamente violando las condiciones de su libertad.
El confinado llegó a la sede del Departamento de Corrección y Rehabilitación, en Hato Rey, antes de que abrieran las oficinas 8:00 a.m.
El pasado 4 de julio, el ICF le tomó muestras de ácido desoxirribonucleico (ADN) para comparar material encontrado en la escena y cuerpo de la víctima. Este medio supo que todavía no se había terminado el análisis que comenzó la semana pasada.
Según la Policía, la muerte de la enfermera fue clasificada como asesinato luego de la evaluación del ICF, que encontró que la víctima presentaba hematomas en el rostro. Inicialmente, el caso fue reportado como una muerte “sin causa determinada”. De acuerdo con un reportaje de El Vocero, el cuerpo de la víctima tenía hematomas porque fue golpeada, mordida y asfixiada.
La patóloga forense Paola Luna concluyó el reporte de autopsia de Torres Castro el pasado 4 de agosto. Otros análisis relacionados con el caso continúan en proceso y sus resultados serán informados a las autoridades correspondientes una vez sean concluidos, informó el lunes ICF en declaraciones escritas.
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