

20 de mayo de 2026 - 2:16 PM


Aibonito - El ambiente en la sala 1 del Tribunal de Aibonito se tornó tenso cuando Paola Sofía Carpena Soliván tomó asiento en el banquillo de los testigos para declarar en el juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera, coacusada de asesinar a Gabriela Nicole Pratts Rosario.
Su testimonio la llevó de regreso a la noche del 10 de agosto de 2025, cuando su amiga, de 16 años, conocida cariñosamente como “Lela”, recibió 11 puñaladas, entre ellas, una en el corazón, en medio de una trifulca en el desvío Roberto Colón en Aibonito.
Con su declaración, la testigo ubicó a la acusada en la escena, pero aseguró que no la vio utilizar y/o entregar un objeto punzante a su hija, Anthonieska Avilés Cabrera, quien también enfrenta cargos de asesinato en primer grado y Ley de Armas por el crimen.
Desde el inicio, la joven intentó reconstruir una jornada que comenzó en un contexto festivo: el “Gran Cierre de Verano Municipal” en el casco urbano. Recordó un ambiente de actividad, movimiento y aparente normalidad. “Lela estaba tranquila, contenta”, dijo.
Según su relato, el grupo de amistades pasó varias horas recorriendo distintas áreas del pueblo antes de llegar al desvío. En el camino, hicieron paradas en algunos lugares para intentar conseguir comida. Nada, hasta ese momento, anticipaba el desenlace.
Ya en el desvío Roberto Colón, la situación comenzó a cambiar. La testigo describió discusiones entre varias personas que fueron elevando la tensión del momento. Lo que comenzó como un intercambio de palabras, según su testimonio, derivó en serias confrontaciones.
Durante el sexto día del juicio, y a preguntas de la fiscal Silda Rubio Barreto, Carpena Soliván explicó que, en medio del caos, estuvo cerca de su amiga. Sin embargo, la escena se tornó confusa y difícil de procesar, con múltiples personas involucradas en distintos puntos.
“Yo estaba al lado de ella”, dijo,refiriéndose a lo ocurrido antes de la agresión fatal, durante una noche en la que más de 21 personas se encontraban en las inmediaciones del lugar, y algunas de ellas participaban en peleas en plena carretera.
En medio del testimonio, la joven relató que la situación continuó escalando y que observó a la víctima llamar por teléfono a su madre, Lisandra Rosario, mientras varias personas discutían. Contó que el ambiente se complicó entre gritos, amenazas y enfrentamientos.
Poco después, dijo que llegaron más personas al desvío, incluyendo varias mujeres y dos hombres que se bajaron de una guagua Vitara verde. Fue entonces cuando notó que la mejor amiga de una de las acusadas estaba sentada en el interior de dicha guagua.
A pesar de los encontronazos, la noche festiva continuó. En un momento dado, la testigo observó que la acusada y su otra hija, Anthiany, llegaron caminando al lugar. Según su apreciación, ambas venían de La Placita Martínez, donde trabajaban como “bartenders”.
“Ellas venían caminando. Tenían ropa oscura y Elvia tenía una cartera en su hombro. (La cartera) era bastante grande, de la marca Coach. Era cuadrada, como del tamaño de un monitor. Unas 17 pulgadas de ancho y como 12 pulgadas de alto”, aseveró.
Durante el relato, la Fiscalía presentó en sala imágenes de cámaras de seguridad en las que, según se alegó, se observa a la acusada antes de los hechos. En la grabación, Cabrera Rivera saca la cartera de debajo de un “counter”, para colocar algo en su interior.
La testigo recordó que esa noche observó cómo cinco personas se agruparon en un semicírculo, entre ellas las dos acusadas y otras dos mujeres que hoy forman parte del extenso listado de testigos del Ministerio Público.
Mientras esto ocurría, Carpena Soliván, de 21 años, aseguró que ella, la víctima y la hermana de esta permanecían en el área de la varanda, en el desvío.
“Anthiany (hermana de Avilés Cabrera) se vira y dice hacia donde estábamos en la varanda: ‘Si ustedes también tienen problemas, nos avisan’. Lismarie (hermana de Pratts Rosario) se acerca a donde ella, no a mucha distancia y le dice que la que se estaba buscando problemas era Gaba”, sostuvo.
“Gaba” es el apodo de la testigo Gabriela Figueroa Arroyo, mejor amiga de Anthonieska, quien declaró en la vista preliminar que esta última supuestamente le confesó que había apuñalado a la víctima y que observó que tenía las manos llenas de sangre.
En medio de las confrontaciones sobre quién estaba buscando problemas con quién, hubo una expresión que llamó la atención. Durante el enfrentamiento entre las jóvenes, Cabrera Rivera, de 40 años, presuntamente las llamó ‘hipócritas’.
“Elvia nos señala a todas y nos dice que somos unas hipócritas. En ese momento, Lela estaba al lado mío en la varanda. Elvia lo dijo bastante alto y entonces Anthiany dice que nosotras somos de las que tiramos la piedra y escondemos la mano. Pero Lismarie le responde que ellas estaban hablando mucho, pero que eran iguales. Lela seguía en la varanda”, contó.
Acto seguido, relató que observó cómo una de las hermanas de Avilés Cabrera golpeó en la cabeza a la hermana de Pratts Rosario, lo que provocó una reacción casi inmediata de la madre de la víctima, quien preguntó en voz alta qué estaba ocurriendo.
Posteriormente, indicó, que varias personas -entre ellas la acusada- agredieron a la madre de la víctima en un momento determinado. “La golpearon”, expresó Carpena Soliván, quien relató, además, que Pratts Rosario gritó: “cab... dejen la mierda ya”.
Lo que ocurrió después, según su relato, fue que “Antho”, apodo con el que se conoce a la coacusada en el caso, comenzó a golpear a la víctima, mientras otra de las presentes sujetaba por el cabello a la presunta agresora. “Lisandra seguía siendo agredida”, declaró.
“Yo le halé el pelo a alguien, no recuerdo a quién fue, y veo a Lela y (a) Antho agarradas por los pelos. Después de eso, estábamos en una aglomeración. Estaba todo el mundo agrediendo como en un círculo. Todas eran femeninas. Los varones intentaban separar, pero les dieron también”, comentó la testigo.
“Lela cae en el piso y yo intento sacarla del piso porque había más de dos personas encima de ella porque estaba Miriathny, Karelyn y Antho (dándole). En ese momento, no veo a Elvia. Yo me caigo, se me rompieron las chancletas y me dan dos puños en la nariz. No sé quién me dio”, abundó Carpena Soliván.
Aseguró que los puños que le dieron fueron de tal magnitud que se aturdió y tardó un poco en caer en tiempo nuevamente. “Cuando miro estaba Miriathny pateando a Lela, cerca de la acera. Estaba entre medio de un carro. Lela estaba acostada en el piso”, dijo.
“Miriathny la pateó en la cabeza. Yo le empujé la pierna y cuando veo estaba todo el mundo en el medio de la calle golpeándose. Me tardé en quitarme las chancletas, que se habían roto, pero cuando veo estaba Anthonieska levantándose de encima de Lela. Estaba como arrodillada. Estaba levantándose del piso cuando yo la vi”, aseguró.
“Lela estaba en el piso en la carretera. Entonces, Anthonieska se dirije hacia el medio de la calle, mientras Lisandra caminó hacia donde estaba Lela y comenzó a gritar: ‘Mi hija, mi hija, quién le dio a mi hija, mira cómo me la dejaron’”, indicó Carpena Soliván.
Los minutos posteriores a la agresión los describió señalando que la madre de la víctima también estaba siendo agredida por la acusada. “Elvia la arrastra hacia el medio de la calle, a Lisandra. Recuerdo que estaba en el piso y la cogió por el pelo (Elvia a Lisandra) y Lela seguía en el piso”, comentó.
La joven relató que vio a unos amigos intentando socorrer a la víctima. “Veo un charco de sangre a poca distancia de Lela. Veo a Anthonieska con una mancha de sangre en su hombro izquierdo. Ella estaba con la mirada fija hacia Berríos”, aseveró.
Posteriormente, afirmó que la menor fue colocada en un vehículo Toyota Corolla azul para ser trasladada a la sala de emergencias del hospital Menonita de Aibonito. Indicó que ella también abordó el automóvil y que, en el trayecto, la madre de la víctima se unió a ellos.
Al llegar a la institución, aseguró que la madre de la víctima salió desesperada en busca de ayuda para su hija. Relató que intentó sostener a “Lela”, pero ambas terminaron cayendo al suelo en un área cercana a donde estaban ubicadas las ambulancias.
“Lisandra se baja desesperada para pedir ayuda para su hija. Intenta coger a Lela y se caen las dos. Estábamos por el área de las ambulancias. Lela cae en el piso del hospital y tenía el traje alzado. Tenía los ojos abiertos y los labios bien pálidos”, dijo.
La víctima, quien estudiaba en la escuela superior Bonifacio Sánchez Jiménez, fue ingresada a la sala de trauma. Indicó que, tras horas de espera, personal del hospital les notificó el fallecimiento de la menor.
La muerte de Pratts Rosario se certificó a las 12:35 a.m. del 11 de agosto de 2025, justo 24 horas antes de que cumpliera sus 17 años.
Posteriormente, relató que uno de sus amigos recibió una llamada y salió corriendo del lugar. Poco después llegó una guagua Toyota Highlander blanca, de la que descendió desde el asiento trasero un menor que también resultó herido en medio de la trifulca.
Asimismo, declaró que el herido, Chrisangel González Rodríguez, de 16 años, tenía en su poder el teléfono celular de la madre de la víctima y que posteriormente se lo entregó a ella, aunque aseguró desconocer por qué el joven tenía en su posesión el dispositivo.
También sostuvo que las personas presentes en el hospital se encontraban desconsoladas tras conocer la noticia del fallecimiento y que la hermana de la víctima le suplicaba al personal de enfermería que le dijera que la información no era cierta.
“Estaban desconsoladas. Lismarie (hermana de Pratts Rosario) le dijo a las enfermeras que le dijeran que no era cierto (que su hermana había fallecido) y Lisandra se descompensó. Estábamos todos llorando con la noticia”, reconoció.
La mujer declaró, además, que el día de los hechos fue entrevistada por agentes del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Aibonito y por un agente de la División de Vehículos Hurtados, debido a que el automóvil de la madre de la víctima —un Hyundai rojo— fue reportado como robado esa misma noche.
Indicó que durante la entrevista los agentes le preguntaron si conocía a varias personas y también le hablaron sobre una conversación que había sostenido con el joven herido, quien había terminado con la cartera negra con detalles dorados de la madre de la víctima, en cuyo interior estaban las llaves del auto.
Durante el contrainterrogatorio del licenciado Alberto Rivera Ramos, uno de los representantes legales de la acusada, trascendió que la testigo fue entrevistada por la Fiscalía de Aibonito el 11 de septiembre de 2025, unos 30 días después de que se reportara el crimen.
Con su ronda de preguntas, Rivera Ramos llevó a la testigo a admitir que había detalles que ofreció en sala que no estaban incluidos en su declaración jurada, entre ellos, que antes del crimen la víctima y otros jóvenes intentaron buscar un lugar donde comer.
Asimismo, Carpena Soliván -la séptima testigo del Ministerio Público en el caso- indicó que no podía dar certeza de que la cartera que le vio a la acusada en su lugar de trabajo era la misma que después observó que traía en el lugar donde ocurrió la trifulca.
De igual forma, declaró que no vio a la acusada entregar una cartera a otra persona ni sacar de ella un objeto punzante, ni que dicha cartera contuviera o se utilizara para pasar un arma blanca. En ese sentido, expresó de manera directa: “No lo vi”.
Reiteró que tampoco observó que la acusada entregara algún objeto a otra persona, ni que instigara a alguien a apuñalar a la víctima, lo que contradice el testimonio de una de las testigos principales en el caso Betzaida Caratini Ortiz, quien declaró todo lo opuesto.
Por su parte, la licenciada Mayra López Mulero, una de las representantes legales de la acusada, insistió en que su representada es inocente. “Se le ha querido involucrar en un suceso sin que haya ningún vínculo ni que haya una evidencia”, comentó a la prensa.
“Es obvio que a través del desfile de la propia prueba del Ministerio Público a quedado demostrado que nuestra impresión tiene fundamento. Así que le corresponde al jurado hacer su propia evaluación y llegar a su conclusión, pero ciertamente Paola no abona mucho a la historia ni a la teoría del Estado”, añadió.
En tanto, Rubio Barreto indicó que “hay que esperar la totalidad de la prueba porque cada uno de los testigos son personass participantes en esos hechos”.
“No se trata de una persona que está sentada de espectador viendo la totalidad de lo que allí está ocurriendo. Estamos en movimiento, son personas que están dentro de lo que allí está ocurriendo. Así que cada uno de ellos puede narrar lo que desde su punto de vista vio y observó”, puntualizó.
Antes de que comenzara el testimonio de Carpena Soliván, el Ministerio Público notificó que el agente Gerardo Berríos Padilla, de la División de Homicidios del CIC de Aibonito, no estaría compareciendo este miércoles para declarar debido a una situación familiar.
Para corroborar la información, se ordenó que el teniente Héctor Maldonado, director de la División de Homicidios y supervisor de Berríos Padilla, explicó en sala que el agente tiene a su hija hospitalizada, lo que le imposibilitó llegar.
Ante esto, el juez excusó a Berríos Padilla, quien quedó citado para el 9 de mayo. Este agente fue el que preparó el recibo digital relacionado con la extracción de videos de las cámaras de seguridad del hospital Menonita, donde murió Pratts Rosario.
De otro lado, las partes acordaron estipular el testimonio de la agente Elizabeth Alvarado, de la División de Homicidios. Esto significa que su testimonio fue aceptado por ambas partes como cierto y no será necesario que la agente declare en la sala judicial.
El juicio continuará el 29 de mayo.
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