

20 de mayo de 2026 - 8:35 AM


Aibonito - Con la atención centrada en la sala 1 del Tribunal de Aibonito, el juicio contra Elvia Cabrera Rivera entra en su sexto día, en medio de la expectativa por los nuevos testigos que podrían arrojar nuevos detalles sobre el asesinato de Gabriela Nicole Pratts Rosario.
Cabrera Rivera enfrenta dos cargos por asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas por hechos ocurridos en agosto de 2025, cuando la menor, de 16 años, fue mortalmente apuñalada durante una trifulca ocurrida en el desvío Roberto Colón en Aibonito.
De momento, la Fiscalía continúa su presentación de prueba mientras el jurado escucha atentamente los testimonios que van armando un rompecabezas complejo sobre lo que ocurrió la noche en que le arrebataron la vida a “Lela”, como le apodaban.
La etapa crucial del proceso judicial comenzó el 13 de febrero con la selección de los miembros del jurado, quienes tienen la importante responsabilidad de evaluar la prueba presentada durante el juicio y emitir un veredicto de culpabilidad o no culpabilidad.
El proceso de selección culminó el 15 de abril con la escogencia de los miembros suplentes. De esta forma, el jurado principal quedó compuesto por ocho mujeres y cuatro hombres, mientras que el grupo de suplentes quedó integrado por cuatro mujeres y dos hombres.
Con el panel conformado, el desfile de prueba por parte del Ministerio Público arrancó el 30 de abril. De momento, han declarado seis testigos, quienes de forma cronológica han ido relatando los hechos que culminaron en una tragedia que estremeció al país.
Entre los primeros testigos se encuentran cuatro agentes de la Policía y dos civiles. La prueba se ha enfocado en la documentación de la escena, el manejo de evidencia y la recopilación de material audiovisual de negocios cercanos al lugar del crimen.
Uno de los momentos más discutidos del juicio ocurrió cuando declaró la agente Glenda Vázquez Vázquez, de la División de Servicios Técnicos, quien documentó diversas escenas relacionadas con el caso, incluyendo el hospital, el área del crimen y un allanamiento posterior.
Durante ese testimonio se habló de las heridas sufridas por la víctima. Además, se presentaron fotos de una cortadura en la mano de Anthonieska Avilés Cabrera, de 18 años, hija de la acusada, quien también enfrenta dos cargos por el asesinato de Pratts Rosario.
Sin embargo, el contrainterrogatorio de la defensa intentó sembrar dudas sobre el manejo de la evidencia. El equipo legal de la acusada también señaló errores en un croquis preparado por la agente y cuestionó su preparación especializada como técnica de escena.
La jornada más reciente, correspondiente al quinto día del juicio, estuvo marcada por la estipulación de parte de la prueba entre el Ministerio Público y la defensa, un proceso ordinario en los procedimientos judiciales que permite agilizar la presentación de evidencia.
No obstante, el momento más tenso surgió con la declaración de Dylan Yadiel Berríos Suárez, cuyo testimonio fue breve e inconsistente. “(Gabriela Nicole era mi) amiguita, salíamos y compartíamos juntos. La conocía (desde) hace tres a cuatro meses”, dijo.
Mientras el proceso sigue, familiares de la víctima han mantenido su presencia en el Centro Judicial, donde reiteran su reclamo de justicia por la muerte de Pratts Rosario. Entretanto, el caso continúa generando una fuerte reacción pública y amplio seguimiento en el país.
Con el juicio entrando ahora en su sexto día, se espera que el Ministerio Público continúe presentando testigos para intentar reforzar su teoría del caso de que ambas acusadas actuaron en mutuo acuerdo para asesinar a la adolescente en 2025.
La defensa, por su parte, ha cuestionado la credibilidad de algunos testimonios, el manejo de la evidencia recopilada durante la investigación sobre el crimen y ha traído a la mesa la motivación que pueden tener algunos testigos para declarar en contra de su representada.
El proceso se lleva a cabo ante el juez Luis S. Barreto Altieri, quien ha sido enfático en establecer las reglas que rigen el juicio, que es transmitido electrónicamente luego de que el Tribunal Supremo de Puerto Rico así lo autorizara tras recibir una petición de la prensa.
El caso se remonta a la noche del domingo, 10 de agosto de 2025, cuando ocurrieron varias peleas en el desvío Roberto Colón, cerca de la plaza pública de Aibonito, donde se celebró el “Gran Cierre de Verano Municipal”, que contó con música y hasta artesanos.
Según la teoría del Ministerio Público, Cabrera Rivera y su hija —quien estudiaba en la misma escuela que la víctima, la Bonifacio Sánchez Jiménez— habrían actuado en “concierto y común acuerdo” para dar muerte a la adolescente, utilizando un arma blanca.
“La señora acusada sacó de su cartera un objeto punzante, un arma cortante, un arma blanca, algo con lo que tú puedes apuñalar a alguien y quitarle la vida. Se lo dio a su hija, Anthonieska Avilés, y con eso, Anthonieska Avilés apuñaló a la joven Gabriela (unas) 11 veces, quitándole la vida”, narró la fiscal Myriam Nieves Vera.
En su informe inicial, la también fiscal de distrito de Aguadilla afirmó que la muerte Pratts Rosario “no fue un accidente”, sino que ocurrió por “voluntad” de la acusada, quien le entregó un “cuchillo” a su hija para que cometiera “ese acto tan brutal: apuñalar”.
Según la agente Adriana Guzmán Cardenales, quien fungía como retén en el cuartel de Aibonito, una mujer llamó a eso de las 12:02 a.m. del lunes, 11 de agosto de 2025 —madrugada en la que murió Pratts Rosario— para alertar sobre una “discusión en el desvío”.
Tras la llamada, se le notificó al agente Alfredo Fortier Soto, quien fue informado de que una persona había resultado herida en el desvío, por lo que a las 12:40 a.m. llegó al Hospital Menonita. Allí, entró a la sala de emergencias y entrevistó a la doctora Carla Mercado.
Como parte de esa primera entrevista, Fortier Soto explicó que la doctora le confirmó que la “menor” murió a las 12:35 a.m., un dato que escribió en sus notas, junto al nombre de la madre de la víctima, dirección residencial, número de teléfono, entre otros datos.
El oficial indicó que Mercado le explicó también que la menor presentaba ocho heridas. La cifra no coincide con la ofrecida por el patólogo Javier Gustavo Serrano, cuya autopsia concluyó que la víctima tenía 11 heridas, siendo la más letal la que le perforó el corazón.
Durante la madrugada de los hechos, Fortier Soto también entrevistó a Chrisangel González Rodríguez, de 16 años, quien recibía asistencia médica en el Hospital Menonita tras resultar herido con un arma blanca durante el incidente ocurrido en el desvío.
Según el agente, González Rodríguez, amigo de Pratts Rosario, señaló a “Anthonieska” como la persona que agredió a la víctima. “Explicó también que Gabriela estaba defendiendo a su hermana”, contó al referirse a lo que le habría expresado el joven testigo.
El menor, además, habría declarado al agente que, cuando la víctima cayó al piso en el desvío, recibió patadas de Anthiany Cabrera, hija de la acusada, y que también había otra persona en el lugar: Gabriela Figueroa, apodada “Gaba” y amiga de Anthonieska.
Figueroa declaró en la vista preliminar que Avilés Cabrera le confesó que apuñaló a la víctima. Añadió que su amiga estaba llena de sangre y que, horas después del crimen, durante un intercambio de mensajes en TikTok, le escribió: “Tú vas a hacer lo que mami te diga”.
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