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“Le decía de cariño abuelo”: madre de Jennifer Torres conoció a Carlos Estefano Pino dos meses antes del asesinato

La progenitora de la enfermera asesinada en junio declaró que el convicto en libertad bajo palabra era “la única persona que se relacionaba con su hija en los últimos meses”

13 de octubre de 2026 - 3:44 PM

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Actualizado el 13 de octubre de 2026 - 6:50 PM

Carlos Manuel Estefano Pino, de 67 años, fue detenido el 1 de julio, por oficiales del Departamento de Corrección y Rehabilitación, y de la Policía. Ese día la familia enterró a Jennifer Torres. (Suministrada)

Keyla Castro Collazo, la madre de Jennifer Torres Castro, enfermera asesinada en junio, testificó este martes que conoció a Carlos Manuel Estefano Pino, imputado del crimen contra su hija, dos meses antes que encontraran el cuerpo de la víctima porque habían llegado juntos hasta su casa a buscar almuerzo.

“Veo que lo capturaron, y esta vez no tenía barba. Era la misma persona que llegó a mi casa dos meses antes de que mi hija fuera asesinada. Era la misma persona. Es ese señor que está ahí”, dijo, al señalar al imputado y recordar cuando arrestaron a Estefano Pino, el pasado 1 de julio, el mismo día que enterraron a la víctima.

Ella fue la primera testigo en la vista preliminar contra Estefano Pino, feminicida convicto por otro caso en 1990 y ahora imputado por el asesinato en primer grado de la enfermera de 36 años y madre de dos niñas de 13 y 10 años.

Según la investigación, la Policía encontró el cuerpo de Torres Castro la noche del 24 de junio, en su residencia, en el barrio Río Cañas, sector Quebrada Arenas, en Caguas. Ese día, la mamá de la víctima declaró que se encontraba con su nieta cuando acudió al apartamento de su hija tras varias llamadas sin respuesta.

“La seguí llamando varias veces, y no me contestaba. Me angustié y comencé a decirle a otros familiares, las hermanas, que la llamaran. Me dirijo al barrio Río Cañas. Llegué con mi esposo, mi hija y con la niña mayor de Jennifer (al apartamento). Estaba angustiada porque mi hija no había contestado. No era usual que no contestara las llamadas”, narró Castro Collazo.

Agarrada de la mano de su técnica de testigo, continuó diciendo que encontró abierta la puerta del pasajero del auto de su hija. “Voy donde la vecina, y me dijo que no la había visto. Me angustié y llamé a la Policía. (...) La Policía llega al lugar con unas linternas y miraron toda la casa. Metieron las linternas por la ventana... La habitación de Jennifer no tenía ventanas”, describió.

“Estaba angustiada porque mi hija no era así de no contestarme. Nosotros conocíamos que ella tenía una relación de amistad con una persona de edad avanzada, que se llama Carlos Estefano Pino. Estaba angustiada y me preocupaba mucho, como madre, esa amistad que tenía”, abundó, a preguntas de la fiscal Liza Morales Jusino.

Al llegar los agentes, contó que les enseñó una foto que había publicado Torres Castro en Instagram en la que salía ella y el imputado compartiendo en un río días antes de su desaparición. Pidió desconsolada que abrieran la puerta, que ella autorizaba que la rompieran para conocer qué había pasado con su hija.

“El agente Ramírez abrió la puerta... y notificó que mi hija estaba muerta”, relató, al estallar en llanto en sala, lo que provocó un breve receso a petición del Ministerio Público.

Los fiscales Liza Morales Jusino y Pedro Mateo Casado llegaron a sala con la mamá de la víctima, Keyla Castro Collazo.
Los fiscales Liza Morales Jusino y Pedro Mateo Casado llegaron a sala con la mamá de la víctima, Keyla Castro Collazo. (Adriana Díaz Tirado)

Minutos antes, Castro Collazo declaró que, dos meses antes de los hechos, su hija y el imputado habían llegado a su casa, en el vehículo de Estefano Pino, para que “le sacara dos almuerzos”. En ese momento, fue que Castro Collazo conoció al hombre de 67 años, que su hija “le decía de cariño ‘abuelo’”, alegó.

“La única persona que se relacionaba con mi hija esos últimos meses fue Estefano Pino. En ese momento, tenía barba”, abundó.

Como parte del contrainterrogatorio, el abogado del imputado, Donald Milán Guindín, le cuestionó a la testigo la veracidad de su declaración jurada.

“¿Usted, le había preguntado (a su hija) por este día (de la foto publicada en Instagram)? ¿Le hizo una observación de que no se viera con Carlos?”, preguntó la defensa. “No se puede contestar con un ‘sí’ o un ‘no’. No tengo contestación”, replicó Castro Collazo.

Antes de iniciar el testimonio de Castro Collazo, mientras la defensa discutía con los fiscales sobre un testigo que no podía juramentar de manera virtual, Estefano Pino estuvo por más de 15 minutos a pocos pies de distancia de la testigo.

Llamó a su sobrino la noche del crimen

El Ministerio Público sentó también al sobrino de Estefano Pino, Raúl Víctor Machado, quien declaró que, la noche del 23 de junio, recibió una videollamada del imputado en la que le mostró a Torres Castro. Como parte del interrogatorio, no se indicaron las condiciones en las que estaba la víctima en ese momento.

“Mi tío me dijo: ‘Estoy con Jenniffer’. Observo a una dama morena y de pelo negro. Le informo que estoy durmiendo, y él colgó la llamada”, declaró el testigo.

Después que arrestaron a Estefano Pino, el 1 de julio, el confinado tuvo la oportunidad de llamar a su sobrino. “Me dijo que estaba bien, y le informé que debía tomar responsabilidad de sus acciones y que tenía sus derechos constitucionales”, respondió Machado sobre esa comunicación.

Aunque la víctima apareció sin vida el 24 de junio, el caso dio un giro inesperado el 5 de julio, cuando la Policía lo reclasificó como un asesinato, luego que el Instituto de Ciencias Forenses (ICF) certificó que la muerte de Torres Castro fue violenta. En principio, la Uniformada indicó a los medios que el cuerpo de la enfermera no mostraba señales de violencia, pese a que fue mordida y asfixiada, como se supo semanas después mediante pruebas forenses.

Desde el 9 de septiembre, el convicto fue notificado sobre la revocación de su libertad bajo palabra al incumplir con seis condiciones. El hombre confesó a la Junta de Libertad Bajo Palabra (JLBP) que consumió bebidas alcohólicas, el 23 de junio, y que sostuvo un “altercado físico” con la víctima la noche antes del feminicidio.

La vista preliminar continuará mañana, miércoles, a las 2:00 p.m., en la sala 201 del Centro Judicial de Caguas. Además, se separó el 27 de octubre para más testigos.

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