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“Se me tienen que calmar”: tensión marca el día 18 del juicio por el crimen de Gabriela Nicole

El juez Luis S. Barreto Altieri llamó al orden a fiscales y defensa al advertir que los ánimos estaban elevándose

10 de julio de 2026 - 5:47 PM

Inicio de juicio por jurado contra Elvia Rivera Cabrera, por el asesinato de Gabriela Nicole Pratts, en Aibonito, ante el juez Luis S. Barreto Altieri. (Captura de Facebook)

Aibonito - Nota del editor: visita este sitio especial para consultar todo el contenido de la cobertura del caso de Gabriela Nicole.

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En la recta final del juicio contra Elvia Cabrera Rivera, el juez Luis S. Barreto Altieri, del Tribunal de Aibonito, percibió que la tensión entre la Fiscalía y la defensa comenzaba a escalar, por lo que, antes de que la jornada continuara, decidió intervenir.

“Yo les voy a decir una cosa, se me tienen que calmar las dos“, expresó el togado en la Sala 1, dirigiéndose a la fiscal Silda Rubio Barreto y a la abogada defensora Mayra López Mulero, aunque poco después hizo extensivo su mensaje a los demás integrantes del caso.

“Sé que el caso ya está en una etapa final y cuando los casos están en una etapa final las partes se emocionan un poco más de lo que ha sido durante todo el proceso y eso lo entiendo, pero yo quiero llevar este proceso con la misma elegancia que ustedes han tenido durante todo el tiempo”, dijo.

Barreto Altieri fue más allá y dejó claro que no toleraría enfrentamientos entre las partes en el caso por el asesinato de la adolescente Gabriela Nicole Pratts Rosario, de 16 años, quien fue herida mortalmente durante una trifulca en el desvío Roberto Colón.

“No voy a permitir que empiecen los tomas y diretes. Sé que cuando los casos llegan a su etapa final los ánimos empiezan a agitarse un poco, pero no lo voy a permitir... Todavía quedan unos testigos. No podemos dejar que esto empiece a levantarse así. ¿Me entendió, abogada? ¿Me entendió, fiscal? ¿Los demás fiscales lo entendieron? ¿Los demás abogados entendieron?”, dijo.

El día 18 del juicio tomó un giro inesperado cuando Miriathny Dyalian Avilés Rodríguez, medio hermana de la coacusada Anthonieska Avilés Cabrera, aseguró que dos fiscales intervinieron y la presionaron durante el momento en que rindió su declaración jurada el 2 de septiembre de 2025 en la Fiscalía de Aibonito.

La joven, de 18 años, es una de las testigos presenciales más importantes del caso. Aunque reiteró ante el jurado que vio a su medio hermana atacar a Gabriela Nicole, aseguró que originalmente no podía describir con precisión el objeto que tenía en las manos y que únicamente podía afirmar que era algo filoso.

“Mientras estaba dando mi declaración el 2 de septiembre (de 2025), primeramente, el fiscal (de Distrito de Aibonito, Ernesto) Quesada (Ojeda) me amenaza con que estoy diciendo mentiras y que tengo 99 años de cárcel”, dijo Avilés Rodríguez, ante la mirada atónita de todos los presentes en sala.

“Estaba sentada el 2 de septiembre en la Fiscalía de Aibonito y, mientras estoy diciendo lo que había ocurrido, la fiscal (Brenda Liz Soto Santiago) me dijo que dijera que fuera como un bolígrafo”, agregó durante una explosiva revelación que podría cambiar completamente el rumbo del notorio caso.

Luego de las controvertibles expresiones de la testigo, la Fiscalía ofreció su versión ante la prensa. Rubio Barreto explicó que la comparación con un “bolígrafo” se utilizó únicamente como una referencia al tamaño del objeto presuntamente empleado en el crimen y no para describir sus características o contenido.

No obstante, la testigo fue un paso más allá al asegurar que sintió miedo. “Primeramente, el fiscal (Quesada) me dijo que estaba mintiendo y que tenía 99 años de cárcel. Me lo dijo molesto. Me sentí con miedo... Ya la segunda vez, (la fiscal) me dijo que dijera (que el objeto era) como un bolígrafo”, dijo.

La testigo insistió en que nunca pudo describir completamente el objeto porque únicamente alcanzó a observar que era “filoso” y “con punta”. Asimismo, sostuvo que, cuando rindió su declaración jurada el 2 de septiembre de 2025, su madre no estuvo presente durante el proceso. “Ella no pudo estar presente... Solo le dijeron que pasara a firmar la declaración”, afirmó.

Cuando López Mulero le preguntó durante el contrainterrogatorio quién dio esa instrucción, identificó a la fiscal Soto Santiago.

La reconstrucción de aquella noche

Antes de la controversia, Avilés Rodríguez reconstruyó, paso a paso, lo ocurrido la noche del 10 de agosto de 2025. Narró que asistió al Gran Cierre de Verano Municipal en Aibonito y, posteriormente, se trasladó al negocio La Placita Martínez junto a su pareja, Karelin Plata Díaz, y otras tres personas para comprar bebidas.

Allí observó a Cabrera Rivera y a su hija Anthiany Avilés Cabrera despachando bebidas en la barra. Más tarde el grupo llegó al desvío Roberto Colón, donde, según describió, comenzaron múltiples peleas al mismo tiempo. Explicó que discutió con su hermana debido a que esta desaprobaba su relación sentimental y que, durante ese intercambio, recibió un golpe en la boca.

Mientras intentaba volver a dialogar con ella, dijo que el ambiente era caótico. “Todo el mundo estaba peleando”, resumió. De igual forma, relató que cayó al suelo y, cuando intentaba levantarse con ayuda de su pareja, observó a Anthonieska agrediendo a la víctima.

Veo a Antho que está dándole como un puño encerrado a Gabriela hacia el lado izquierdo de la cadera”, declaró la testigo, quien indicó que su medio hermana tenía sangre.

En determinado momento del testimonio, la Fiscalía intentó que narrara lo ocurrido inmediatamente después de esa presunta agresión. Sin embargo, la defensa objetó por tratarse de prueba de referencia y el juez declaró con lugar la objeción.

Más adelante, cuando el jurado regresó a la sala, la joven explicó que fue mientras se encontraba en un estacionamiento municipal que se enteró de que la víctima había sido apuñalada. Dijo que ahí fue cuando comenzó a unir las piezas de lo que había presenciado y concluyó que su medio hermana era quien había herido mortalmente a la adolescente.

La defensa buscó separar a Elvia del crimen

Si la Fiscalía centró sus esfuerzos en fortalecer el relato sobre la presunta autora material de la puñalada, la defensa de Cabrera Rivera aprovechó cada respuesta para intentar desvincular a su clienta del asesinato.

Revelan video: Anthonieska Avilés “se limpió la sangre”

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Tras el asesinato de Gabriela Nicole Pratts Rosario, así lo declaró Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo, amiga de la coacusada.

López Mulero condujo un extenso contrainterrogatorio durante el cual la testigo admitió una serie de aspectos que favorecen la teoría defensiva. Confirmó que nunca vio a la acusada con un arma en las manos. Aceptó que tampoco la observó sacar un objeto, entregárselo a alguien o pasárselo a su hija.

Reconoció que nunca la vio sacar algo de una cartera y que, de hecho, ni siquiera la vio cargando una cartera durante los hechos. Igualmente respondió que jamás escuchó a Cabrera Rivera darle instrucciones a Anthonieska para atacar a la víctima ni decir expresiones como “métele”, “mátala” o similares.

También aceptó que nunca observó a madre e hija conversar sobre cómo cometer el asesinato. Y, finalmente, respondió que nunca vio a la acusada hacerle daño físicamente a Pratts Rosario. Incluso admitió que, según su percepción, Cabrera Rivera parecía preocupada por la condición de la adolescente.

El mensaje de voz que volvió a perseguirla

La defensa también citó un mensaje de voz enviado por la propia testigo a su pareja el 11 de agosto de 2025, apenas horas después del crimen. En la grabación, Avilés Rodríguez describía la pelea que sostuvo con su hermana y el caos que se apoderó del desvío.

“Todo el mundo se volvió un ocho, todo el mundo empezó a correr... de la puñalada y todo eso no vi”, decía en el audio.

La grabación contrastó con la versión que posteriormente ofreció ante las autoridades y con el testimonio que rindió este viernes ante el jurado.

Durante el contrainterrogatorio también admitió que solo observó un golpe. Reconoció que el puño de Anthonieska permanecía cerrado durante toda la agresión. Aceptó que nunca pudo ver completamente el objeto que había dentro de esa mano. "El objeto completo no“, respondió.

Un juicio que entra en su recta final

Con 51 testigos ya presentados en el proceso —16 de forma presencial y 35 mediante estipulación—, el juicio contra Cabrera Rivera entra en su etapa decisiva.

Cabrera Rivera y su hija enfrentan dos cargos cada una por los delitos de asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas, específicamente por el uso y/o portación de un arma blanca.

Cabe destacar que, una vez concluyó el extenso contrainterrogatorio de la defensa, la Fiscalía realizó un breve interrogatorio de redirecto con el propósito de aclarar varios aspectos del testimonio que habían sido cuestionados durante la jornada.

En esa etapa, el Ministerio Público buscó reforzar los señalamientos de la testigo sobre lo que dijo haber observado la noche del crimen y disipar la impresión que pudo haber dejado el contrainterrogatorio respecto a la descripción del objeto y a las alegaciones de presión.

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